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lunes, 21 de septiembre de 2015

Relaciones de amor a distancia. Sin ánimos de cátedra.

Me hubiera gustado haber sido una activista de Greenpeace pero ya no lo fui y ahora tampoco lo sería sin embargo sigo  sintiéndome pro medio ambiente aunque sólo sea desde la comodidad de mi escritorio. 
Y hoy quiero hacer una contribución al planeta evitando que se talen más árboles de la cuenta para fabricar pañuelos desechables que ya no serán necesarios de usar o al menos eso pretendo conseguir al compartir estas reflexiones personales con el mundo exterior.

Mi aporte  de hoy luego de tanto tiempo fuera de estas pistas. Confieso que extrañaba pasarme por aquí y escribir algo pero sentía que no tenía nada interesante que contar, comentar o aportar.
Pero ya me siento mejor  y de alguna manera me siento autorizada para  tratar este tema con el que espero ayudar a evitar cometer errores que cuesten muchas lágrimas, pena y dolor a las personas que estén en relaciones amorosas a distancia. De ahí que también haga mi contribución a la conservación del medio ambiente.
En cualquier relación de pareja hay ciertas cosas que son comunes y transversales pese a las diferencias culturales, etárias, raciales, o sociales que puedan existir en los diversos tipos de parejas que se puedan llegar a formar.
 Hoy por hoy sería demasiado miope pensar que las parejas sólo se pueden dar entre un hombre y una mujer, tal  como está la jungla allá afuera se puede esperar cualquier combinación. 
Independiente de lo que yo piense, que eso daría para otro post, las cosas son así y es sobre la realidad existente que me interesa basar mi aporte el día de hoy.
No es que sea demasiado experta en relaciones amorosas a distancia,  no he tenido una gran cantidad de relaciones en mi vida como para dictar cátedra pero con un par que he tenido y que  sumadas me han consumido 5 años de mi vida, creo que esas experiencias, fallidas debo admitir, me otorgan cierta majadera credibilidad para saber de qué estoy hablando al fin y al cabo.
Yo no pretendo escribir aquí  un manual ni un protocolo de comportamiento, tampoco un tratado de sociología moderna sobre relaciones interpersonales, menos un artículo de psicología emocional. Simplemente quiero compartir unos pensamientos propios sobre algunas observaciones que  he podido constatar a lo largo de estos 5 años. 

También debo confesar que este es un modo práctico y útil que encontré para validar mi tiempo o como se dice en Economía, de rentabilizar mis pérdidas, y no seguir sintiendo que fue una pérdida de tiempo total. Aunque es una manera también de ir completando mi propio proceso de sanación, sin ánimo de lucro, ejjejeje.
En fin. 

 A estas alturas ya no es ningún misterio que las relaciones  en vivo y en directo son distintas a las que son en 2D vía..., sea como se llame el programa utilizado como soporte  para mantener las video conferencias, y por lo tanto cada una de estos dos grandes tipos de relaciones   poseen intrinsecamente cierta clase de reglas tácitas  o normas no escritas por las que se rigen individualmente y que bien vale la pena conocer y respetar, pues en su debido cumplimiento radicaría el éxito o fracaso de dicha relación. 
Todo esto que expresaré aquí es más bien de naturaleza intuitiva, de sentido común, y también fruto de la experiencia propia. No son dogmas, ni son pasos infalibles tipo consejos de libro de auto-ayuda. Al menos yo aún no he visto un libro donde se describan sistemáticamente los pasos a seguir sobre este tipo de asuntos. Aunque no sería mala idea formatear un borrador de un manual universal para relaciones a distancia. Ahí si que ahorraríamos pañuelos desechables, con un protocolo bien definido. Aunque le diéramos tres patadas en el trasero al romance. Qué vale más el romance o los árboles? 
Vale, no me disperso más, voy al punto que es lo que interesa.

Por todos ya es sabido que al comunicarse por chat, sin mirarse a la cara, sólo escribiendo se pierde mucho de la riqueza de la comunicación no verbal, por pantalla eso mejora un poco, pero nunca será lo mismo como estar presencialmente en vivo, frente a frente a la otra persona. Por video no hay olores, texturas, contacto físico, nada que resulte cercano y que acabe por complementar y completar la experiencia de estar con alguien, para bien o para mal.  Lo mismo ocurre cuando sólo se puede oír la voz de la otra persona, se pierde la gestualidad aunque queden las inflexiones de la voz que pueden servir para inferir ciertos "metadatos" de la personalidad o del estado de ánimo del individuo en cuestión. Cuando la relación va por escrito, al ortografía es comparable al tono de la voz, indica bastante del status de la persona. Hay quienes bromeando han llegado a afirmar que las faltas ortográficas equivalen a la halitosis en al vida real.
Pero en fin, lo que me interesa es otra cosa.
De las relaciones a distancia por video conferencia ocurre algo paradójico. Si lo pensamos bien es algo bastante curioso. Estás lejos pero nunca más cerca al mismo tiempo, quizás sea por la disposición en la que por lo general te sientas ante  la pantalla, de frente, con atención casi absoluta a la  persona que tienes del otro lado de la cámara, con tiempo para mirarla a la cara, ver la expresión de sus ojos y de su rostro cuando te habla o la manera que tiene de escucharte a la vez que seguro también te está analizando. Su manera de sonreír, de hablar, de mover los labios, como mueve sus ojos, y mil detalles, sus pequeños tics o manías, lo observas todo y sin que resulte incómodo porque no tienes nada más que mirar. Es raro, pero se da de manera natural y consentida que así sea.  
Esa dedicación casi exclusiva aunque no sea por tiempos muy prolongados, pudiendo llegar a ser sesiones de  2 a 3 horas diarias o tal vez menos, pero en calidad ese tiempo vale por horas de convivencia juntos en la vida real. Y de lo que se conversa puede pasar de lo más insignificante y superficial a confesarle cosas que ni ante  ti mism@  te habías  atrevido a reconocer, cosas intimas y profundas, hasta las tonterías que hiciste durante tu día.
Días conversando así, pueden llegar a sentirse como meses y/o años, como si llevaran una vida juntos. (Esto mismo, tal vez explicaría por qué en poco tiempo cronológico se puede llegar a tomar decisiones importantes.)  
Y en poco tiempo lineal, se llega a lograr una unión, una conexión mental extraña, estás todo el día conectad@ como por un wifi mental que te hace sentir acompañad@ en el alma y lo único que quieres es que llegue pronto la hora acordada para verse. Quisieras poder compartirle todo lo que haces, sacas fotos a las cosas ricas que cocinas para que vea que eres capaz de hacer cosas ricas. Andas como entusiasta y con energía para hacer las cosas que hace tiempo tenías pendiente de hacer y las haces, sólo para tener algo que contarle.
Cuando sales de paseo fotografías absolutamente todo a tu alrededor para que no se pierda nada de lo que ves porque quisieras que pudiera ver todo aquello que tú ves, como un modo de hacerle partícipe de tu vida, si pudieras sacarte los ojos y el cerebro para pasárselos para que pudiera experimentar la vida que tú viviste durante ese paseo, lo harías.
A menudo sientes que ya no habitas tu espacio del mismo modo como solías, si él o ella es de otra ciudad o país, sientes como si tu alma estuviera a caballo de dos realidades simultáneamente. Estás pendiente de lo que pasa allá, la información te entra como por osmosis, ni la buscas simplemente aparece sola, todo parece que te habla de ese lugar donde él o ella se encuentra. Temes por su bienestar, más que por el tuyo. Te sientes vulnerable, sabes que tu talón de Aquiles es ella o él, temes por todo lo que pueda ocurrir pero no por ti, sino por él o ella. 
Estás tan imbuid@ en su mundo, que se te queda su modo de hablar, sientes su voz con su acento en tus oídos incluso después de haber apagado todo para ir a dormir con la última de sus sonrisas en tu mente. Sientes que todo sobre él o ella te  encanta. Es todo un mundo nuevo de posibilidades que se abre a tus pies y vuelves a sentirte como cuando estabas terminando la Universidad con todo un mundo de infinitas oportunidades a tus pies. Sientes que te invade una especie de felicidad, una mezcla de sensaciones de poder e inmortalidad, sientes como si un nuevo mundo se descorre ante tus ojos y nada parece imposible. Es una rara sensación de sentirse adolescente porque tu ilusión es como la que sentías en esa época y al mismo tiempo tu lado más racional te hace sentir insegur@ ante todo.
Y todo está en tu cabeza, las ilusiones, los castillos en el aire,  las esperanzas, hasta los temores, pero todo parece tan real que a veces da un poco de miedo, subir tan alto porque intuyes que el porrazo puede ser fatal, pero en ese momento no te importa, sigues subiendo hasta donde dé la cuerda de tus sueños. 
Nadie que te conociera supondría lo tont@ que te puedes llegar a  ver dándole besos a una pantalla, pero no te importa lo que piensen los demás, dejas fluir tus sentimientos y lo único que te importa es que te sientes bien y que tienes al frente a alguien que te está respondiendo los besos a través de la cámara. A qué saben esos besos? A aire, a nada, pero son los más dulces y tiernos de toda la vida, porque nacen tan genuinos, nadie los fuerza simplemente nacen del alma, de la confianza que se ha ido generando de apoco entre ambos. 
En las relaciones a distancia se forja una suerte de complicidad que se va desarrollando día a día de apoco, y que se transforma en un código propio de la pareja como en cualquier relación, eso es transversal creo yo. 
La formación de una identidad mutua con la pareja se da inevitablemente y eso hace que uno crea que está en pareja real y de verdad pese a la distancia.
Y las reglas de toda pareja se aplican también a las parejas por Internet  y que cobran el doble de importancia que dentro de una pareja normal en vivo y en directo. 
La lealtad y fidelidad son fundamentales, la honestidad y sinceridad también. Cuidar la confianza entre ambos es vital, lo más fundamental de todo diría yo.
Al prometer algo hay que  tener mucho cuidado de cumplirlo, también, porque por la red las palabras pierden peso y sólo son los hechos los que aseguran  que lo que se dice es verdad. 
Tengan cuidado con lo que prometan. No prometan nada que no se sientan capaz de cumplir. No mientan porque una mentira a la distancia, destruye cualquier relación que se pueda haber creado por más fuerte que se crea que haya sido construida. 
Las ilusiones y la realidad son igualmente frágiles por Internet, el doble de lo que pueden llegar a ser en la realidad, en vivo y en directo.
Es muy importante ser capaces de brindar seguridad a sus parejas respecto al tipo de persona que son, si dicen que harán algo que sea ese algo lo que hagan. Que haya coherencia y consistencia. 
Si quedan a una hora determinada para encontrarse por video conferencia sean puntuales. Si por alguna razón no puedan estar a la hora y día acordados avisen con anticipación, no abusen del tiempo de la otra persona. Y si no pudieron avisar antes, en cuanto puedan den una explicación aclarando la situación para evitar hacer sentir mal a su pareja. 
La clave de todo está en cuidar los detalles tratando de evitar los malos entendidos.
Es sencillo, basta con aplicar las reglas básicas de buena educación y conducta que hemos aprendido desde pequeñ@s. 

Cuando te saluden, saluda.
Cuando te hablen amablemente, responde de buena manera.
Cuando te vayas a ausentar por un breve momento, avisa.
Cuando no puedas llegar a una cita, avisa.
Al acabar una conversación, despídete. 

Recuerda que el silencio es el peor de los desprecios, eso ya lo decía Nietzsche.

Cuando todo vaya mal, date un tiempo para pensar las cosas con calma y da una explicación razonable de tu comportamiento o de tu decisión. No dejes en el aire a la otra persona, primero porque es mala educación y segundo porque se la merece y así le evitarás un dolor mayor haciéndole sentir despreciad@. 
Ser desconsiderad@ y mal educad@ en Internet es equivalente a ser mala persona. Recuerda que son los hechos los que te crucifican o te salvan, pero en la net son las palabras las que quedan para siempre.
Una de las reglas de oro que yo creo que es fundamental respetar a raja tabla para tener una relación exitosa, es decir, que logre llegar a buen puerto. Yo diría que más bien son dos.
1. Tener paciencia. No desesperarse queriéndolo todo de inmediato, porque a veces las situaciones requieren de tiempo antes que puedan ser posibles.  La desesperación o ansiedad sólo acarrean frustración y la frustración a la larga, desesperanza. La desesperanza hace que la perseverancia se amilane y en poco tiempo se acaba por renunciar a todos los lindos proyectos que ambos tenían para un  futuro juntos. 
2. Que  tu pareja sea tu prioridad siempre. Que nunca sienta que la dejas de lado por algo menos importante en tu escala de prioridades. Es decir, por cosas que no tienen verdaderamente importancia, o por situaciones que no ameritan que dejas de lado a tu pareja porque no son verdaderamente urgentes ni importantes. 
Hacerle sentir a tu pareja que es la persona más importante en la vida  para ti, es esencial  a la hora de demostrar que tus sentimientos por él o ella son verdaderos. 
Y si por alguna razón no puedes dedicarle ese lugar en tu vida, porque verdaderamente tu prioridades sean otras, déjaselo claro desde un principio. Rayar la cancha de un principio delimitando bien las reglas es lo más justo para ambos. Luego cada uno decide si está dispuesto a seguir así o no, pero al menos las normas estaban claras del comienzo. Lo demás es el libre albedrío de cada quien. 
Evidentemente hay que tratar de evitar los cambios de reglas sin previo aviso, unilateralmente. 
En esto tiempos donde las tentaciones y distracciones  están a un click de distancia es cada vez más difícil lograr conectar con alguien, con ese alguien preciso; llámese alma gemela, príncipe azul, el amor de tu vida, destino, como sea que quieras denominarle. 
Si tienes suerte y llegas a encontrar a esa otra mitad errante que te fue prometida para esta vida, lucha por no perderla. No hay nada más triste que la vida sin esperanzas de encontrar a la mitad que te pertenece y sentir que te pasarás la vida con tu alma en solitario. 
Los engaños están también a la orden del día, hay mucho engaño en Internet. 
Pero si por alguna de esas cosas de la Vida te toca la suerte de conocer a alguien especial con quien sientas una conexión especial, no sientas miedo, sólo se precavid@, tómate tu tiempo para irle conociendo de apoco y confía en tu instinto, en ese radar interno que todos tenemos desarrollado en menor o mayor grado, pero el único modo de afinarlo es usándolo y para eso se requiere un cierto nivel de valentía. Valentía pero con precaución, así no tiene nada de malo. Minimiza al máximo los riesgos. Tienes que ser inteligente también.
Pero ten en cuenta a tu sentido común, si no te da confianza, no insistas. Sal de ahí. Nunca entregues todos tus datos personales a un desconocido ni tu teléfono ni menos tu dirección. Aún menos se te vaya a ocurrir hacerte fotos comprometedoras para regalárselas  con las que te puedan extorsionar más tarde o que puedan subir quién sabe dónde. 
En resumen usa la cabeza para pensar, no te lances a la piscina sin saber qué hay en el fondo.Usa los filtros de tu criterio. Y si no  tienes  un buen criterio, uno mínimamente básico y útil, te recomiendo que no te metas a conocer gente por internet, es peligroso.

Bueno, esto es lo que por hoy puedo aportar. Tal vez en otra ocasión piense en más cosas que estén relacionadas con este tema, pero por hoy es lo que se me vino a la cabeza y creo que hasta aquí está bien. Tampoco quiero ser una latera ni artillarle los sueños a nadie. 
De corazón espero que pueda servirles de algo para evitar que usen demasiados pañuelos de papel y no se talen tantos árboles en el planeta. 

Cuídense y cuiden vuestro amor si han tenido la suerte de haberlo encontrado.

 

sábado, 15 de noviembre de 2014

Los clicks mentales y la pereza de explicarlos.

Es curioso, cómo es que funcionan nuestros pensamientos.
Los pensamientos deben tener alguna clase de composición aceitosa, quedan fácilmente impregnados, son difíciles de quitar como manchas,  cuando se calientan queman, y quedan formando parte del recuerdo como esencia para toda la vida, hacen que entren más fáciles las ideas más locas y desatinadas de todas. 
Sí, los pensamientos deben tener una composición aceitosa, difícil de quitar de encima.

Como que últimamente todo parece estar relacionado entre sí.

Hasta decir que "soy un pájaro de alas grandes y que necesito mucho espacio para volar" y haber dicho  que " en la jaula de canario me habría muerto ahogada", todo eso tiene un sentido que sólo yo puedo comprender a cabalidad, sólo yo tengo todas las piezas del rompe cabezas para entender el cuadro completo.

Ese es el pensamiento aceitoso que tengo hoy.
Y es curioso.
Cuántas veces las cosas que pasan tienen sentido sólo para nosotr@s mism@s?
Cuántas de esas sonrisitas inexplicables que esbozamos en silencio en medio de una multitud corresponden a esos clicks mentales que de vez en cuando nos resuenan en la cabeza a causa de esos pensamientos aceitosos que hacen posible que las piezas del puzzle calcen cada una en su lugar y tomemos conciencia de todo la panorámica completa, y exclamemos sin darnos cuenta, a veces: "por eso fue", "ahí está", "eureka", "eso es", "ahhhh".
Cuestión de inspiración o es el resultado de una vuelta olímpica completa poniendo en orden los legos para llegar a la conclusión elemental que organiza todo el desorden mental y le da sentido a todo, finalmente?

Mis frases me las entiendo yo porque sólo yo sé de mis influencias, y todo lo que puedo pensar y decir tiene una referencia tácita, una cita implícita, pero las claves sólo las manejo yo, y si me sonrío es porque sólo yo entiendo y me hace gracia descubrir los significados que hasta antes de ese preciso instante no había comprendido ni encontrado.
Sí me preguntan: "de qué te ríes", me da pereza entrar en explicaciones complejas, tendría que rebobinar demasiado carrete para atrás y fácilmente me perdería por las ramas y le restaría toda la espontaneidad al "chiste" , además es muy posible que ni siquiera supiera a dónde estaba la gracia de todo el asunto.
Y al final siempre resulta más breve y fácil decir: " de nada",  "nada importante, yo me entiendo", y no es de pesada o de arrogante, o por querer jugar al misterio, o por pre-asumir que el otro en cuestión es un tonto y que no entendería, simplemente es pereza.
Pero claro reconocer eso, no es fácil, ejejeje.
Pero a menudo ese tipo de detalles comienzan a cavar trincheras en las relaciones, carcomen la confianza, alimentan la distancia emocional y provocan pequeños fuegos de cohetería sólo para marca territorio o señalar un punto en disputa.
Pero la pereza a veces es más fuerte. 
 


viernes, 24 de octubre de 2014

Miedo a equivocarse.

Qué es el miedo? No del tipo miedo pánico, o paura como dicen los italianos. No.
Ese miedo que nos limita, que nos paraliza, que a veces nos salva de cometer tonterías o de hacer cosas demasiado audaces que luego nos arrepentimos por no haber tenido más coraje.
Lo que me hace pensar si acaso se puede confundir el miedo con la precaución?
Miedo del latín, "metus". Raíz para "meticulos@".
Ser meticulos@ es ser cuidados@, quizás por miedo a equivocarse.

El miedo por sí mismo no pareciera ser nefasto, más bien diría yo que es un preventivo, una clase de chaleco salvavidas para los impulsivos y atarantados, tener un poquitito de miedo antes de decidir cometer una acción de alto riesgo sin tomar medidas de resguardo para la propia seguridad,  supondría una ventaja mirado de esta manera.

(Miedoso y cobarde no es lo mismo. 
 Un cobarde es alguien que tira para la cola o se marcha con la cola entre las piernas por miedo o falta de valor.
 Entre un valiente y un desatinado hay sólo un mal juicio de distancia)

Creo que este es el tipo de miedo que siento yo. El miedo con coraza, es decir el miedo por cautela, o miedo meticuloso.
Confieso que siento miedo a equivocarme, a no hacer las cosas bien, a tomar malas decisiones, a no saber distinguir si lo que la vida me pone por delante estará por mi bien o no.
Miedo a dejar ir todo por un prejuicio deshumanizado o mal aconsejado, o bien aconsejado, dependiendo de la perspectiva o de la intención...
Miedo a no hacerle caso a mi corazón y dejarme llevar por la frialdad de mi cabeza.
Miedo a no ver la verdad sólo por ser testadura o por desconfianza.
 Miedo a que por haber creído antes en Pedrito a que venía el lobo y no venía, ahora que tal vez sí sea verdad, yo no lo crea y acabe arrepintiéndome de no haberle hecho más caso a mi intuición.
Pero tampoco sé si lo que me dice mi intuición es real o es sólo lo que quiero oír. 
Miedo a confundirme y a sincerarme tanto que resulte con el puente cortado a hachazos.

No sé, me siento confundida, hasta que no tenga las cosas más claras con la situación misma, siento que no puedo tomar una decisión lúcida.
No es miedo al futuro, ni es miedo a fallar en el intento, no.
Tampoco a que me falten las fuerzas a mitad de camino, ni que me abandone la fortaleza de carácter para hacer frente a lo que venga.
No es miedo a salir de mi zona de seguridad y de confort.
No.

Es miedo a hacer el ridículo, a ser una vez más la pobre tonta que se lo cree todo de buena fe. 
Es miedo a entregar otra vez todo y que la miel se transforme en hiel. 
Es miedo a que ese terreno que se ve firme no sea más que una ilusión óptica y en el fondo sólo sean arenas movedizas.
Miedo a que esta vez el pozo no tenga final.

Me veo yo misma como una gran felina,  agazapada  observando la situación entre medio de los matorrales, desconfiada y cautelosa, esperando por una señal cuando sea el momento apropiado.

Pero tampoco sé cuál sería la señal, ni cuál sería el momento apropiado.
Soy más de la idea de dejar que las cosas fluyan libremente.
Las palabras y los sentimientos, también. 

A mí misma sólo puedo aconsejarme cautela y paciencia.
En definitiva: "Darle tiempo al Tiempo."

sábado, 11 de octubre de 2014

Lo material debe ser sólo un medio, jamás un fin.


En el camino de vuelta a casa, la ruta de regreso pasa por una avenida del barrio alto de la ciudad que combina tanto residencias particulares muy lindas entre mucho follaje verde con locales comerciales, clínicas, hoteles, universidades, colegios, bancos y restaurantes.

Entre el paraje me llamó la atención una casa grande de dos pisos completamente derruida que aún permanece en pie detrás del esqueleto abandonado de una embotelladora que funcionaba en  otra época. 
Supongo que la casa aquella por la ubicación y estado de deterioro debió pertenecer también a la compañía y por lo que queda de su estructura debió haber sido la casa que le daban al gerente. 
(Bueno, esto recién  lo concluí ahora, lo confieso. No se me había ocurrido antes cuando la vi.)

En ese momento mientras venía pasando por el resto de la avenida con arboledas por los costados y el viento me entraba por la ventanilla, pensé que esa casa debió pertenecerle a gente de dinero con muchos hijos y que ahora ya todos grandes con sus vidas hechas y los viejos probablemente ya muertos, nadie  ha querido hacerse cargo de la vieja casa y ahí ha quedado en el olvido a merced del tiempo y las inclemencias del clima. 

Con esa imagen de decadencia y destrucción en mente, imaginé lo clásico en casos así:

Gente, una pareja, hombre y mujer, un matrimonio esforzándose en la vida entre el día a día, los hijos y más hijos que iban llegando al paso del tiempo, la familia, el amor o las presiones sociales, morales o religiosas, obligando de paso a buscarse la vida de la manera más rentable aún cuando aquello significara el doble de esfuerzo y más tiempo fuera de casa lejos del hogar, esposa e hijos, perdiendo aquellos momentos memorables por los que vale la pena la vida pero que alguien tiene que sacrificar para sostener económicamente la vida.

Claro, la vida debió haber valido bien la pena si todo aquellos esfuerzos y sacrificios sirvieron para educar a una prole de manera correcta y rectilínea hasta que estuvieran en condiciones de volar por sus propios medios para formar sus propias vidas.
Y los viejos se irían quedando de apoco solos con el nido vacío, luego llegarían los nietos y la casa se volvería a llenar de vida para las fiestas, vacaciones o fines de semana largos, al menos hasta que la buena salud les acompañara.
Cuando ya no estuvieran más, la casa de apoco habría ido perdiendo brillo y encanto hasta llegar a ser sólo una triste ruina de tiempos más felices.

Con esta fábula en mente, pensé:
Sirven de algo los bienes inmuebles como un propósito  por sí mismos o deben ser sólo un medio para criar una familia en condiciones dignas, saludables y cómodas? 
Es decir, vale la pena tener por tener bienes materiales en esta vida, por el mero afán de acaparamiento o vanidad o son los bienes materiales un medio para vivir esta vida de mejor manera?

Las condiciones de esa casa tal como se veía, con las latas oxidadas del techo arriscadas y las vigas al aire, sin un sólo vidrio entero en sus múltiples ventanas, muros semi derrumbados que dejaban ver por dentro, como un esqueleto destripado, un pasado ausente.
La postal me hizo reflexionar sobre el propósito de la vida, cuál debe ser?
Qué debe importar más, si lo material, la posición social y económica que la posesión de bienes materiales otorgan, por la que nos diferenciamos o por la que somos clasificados; o acaso lo más importante es aquello que logramos con nuestra vida, las cosas que hacemos para vivir pero que vayan también en directo beneficio de los demás, para ser finalmente recordados con cariño en los corazones de la gente que nos haya importado y así sin importar la muerte ni los años bajo tierra, seguir viviendo en la memoria colectiva de nuestros seres queridos que nos sobrevivan. ?

Porque por más casa grande que tengamos, por todos los sacrificios del mundo que hubiésemos hecho por obtenerla, desviviéndonos para mantenerla lo más lujosa y bella posible, nada pero absolutamente nada de eso nos llevaremos a la tumba el día del Día. 
Si esa casa no sirvió para haber albergado los sueños y las esperanzas, la crianza y educación de la parvada, si esa casa no sirvió para acoger a los visitantes, a la familia y a los amigos para las celebraciones y las alegrías que le dan la Felicidad a la vida. Nada de todo aquel tiempo afuera soportando presiones para ser capaz de conservarla dentro del patrimonio familiar, habrá valido la pena.
Porque cuando se deja esta vida nada de lo material conseguido en vida, ni la casa, ni los jardines, ni los autos, ni los cuadros, ni las esculturas, los libros, ni las joyas, ni los aparatos electrónicos,  nada nos llevaremos para el otro mundo.  Apenas nos quedaremos con la ropa que alguien nos escoja para vestir nuestro cadáver para que se vea decente y que acabará tan apolillada como nuestra carne.

Por tanto, mi conclusión es: que las cosas materiales deben ser sólo un medio para hacernos más fácil la vida pero jamás deberían llegar a ser un fin por sí mismo y menos deberíamos basar ni medir nuestro nivel de felicidad individual por la cantidad de cosas materiales que poseamos. 
No entender esto, no tenerlo claro, es no haber entendido nada de la vida.

Tenemos que tener muy claro que al final de la meta, sólo nos podría acompañar el cariño, el aprecio, el respeto, la admiración y el amor de los que dejamos vivos que significaron la vida para nosotros.

Como dije, es posible que esa casa haya tenido una vida bastante impersonal, pasando de mano en mano dependiendo del gerente de turno de la CCU.

Nunca se sabe qué nos hará pensar más allá de la nariz.  
Es lo bueno de tener tiempo para reflexionar.

Si debo resumir esto en una moraleja, diría que:

Me gustaría dejar un recuerdo que no fuera como esa casa.
Aunque no sé si aún tengo tiempo para formar una familia y que la casa linda y grande sólo fuera un medio y no un fin.  


sábado, 4 de octubre de 2014

"Nosotros mismos". Ayuda para el camino.

A propósito de desaires y para que todo aquello por lo que pasé no haya sido en vano, les contaré parte de mi experiencia vivida post desamor. 
A ver si así al menos cobra más sentido al tener un propósito más allá de mí misma. Así como yo recibí ayuda de viajeros desconocidos con los que me fui encontrando a lo largo de mi camino y que me regalaron  de su sabiduría personal para que pudiera salir de aquel pozo de los lamentos sin fondo en el que estaba, quiero devolver la mano y dejar lanzado al mundo  otro de mis mensajes en  botella. 
Creo yo que las experiencias buenas o malas, sobre todo las malas cobran mayor sentido si  cada experiencia vivida por más mala que haya sido se transforma en una ganancia y no en una pérdida en tanto pueda ser útil  puesta al servicio de quienes la puedan necesitar.
No es una justificación, pero sí es un consuelo, pensar que mi experiencia le puede servir a alguien más que ahora pueda estar pasando por lo mismo.
No soy consejera sentimental profesional ni siquiera soy aficionada ni menos  adicta a  libros, cursos o charlas de autoayuda, pero a veces ciertas reflexiones o frases que se leen por ahí hacen bien, son como chispazos de luz en medio de la oscuridad, pueden ser señales, quién sabe.
Yo creo más en la magia del destino que a cada uno le va poniendo por delante lo que necesita para ir uniendo las partes que le faltan para completar su propio puzzle mental sobre su propia vida y su propio mundo, siempre y cuando sepas ver y oír.

 Recuerdo que el 2011 para mí fue un año largo, interminable, extremadamente sensible. Nunca en toda mi vida había llorado tanto como en ese año. Creo que me lloré todas las lágrimas del resto de mi vida y cada vez que lloro ahora son lágrimas al crédito a cuenta de mi próxima vida.
Por una parte es bueno, jejejeje, eso quiere decir que en una próxima vida reencarnada no lloraré tanto porque no tendré tantas lágrimas para malgastar.
Bueno, a lo que iba.
En ese 2011 recuerdo que venía de haber vivido un idilio fuera de lo común para mí, que creí especialmente maravilloso, donde me sentí muy afortunada, muy yo misma, libre y enamorada como perdiz, embriagada de amor, cargada sólo con un portafolio lleno de sueños y proyectos de una vida muy feliz y de pronto todo eso se desplomó de un papirote sin mediar explicación, menos una advertencia.  Pin plaf cataplán de un día para otro y sin previo aviso se acabó todo eso en lo que había estado creyendo por el tiempo que duró. 
Fue devastador, sentí cómo mi corazón había sido pisoteado, escupido y lanzado a la basura, todo al mismo tiempo. Obviamente mi autoestima cayó a pique y la desconfianza tomó el control de mis sentidos, me sumergí en el pozo oscuro de los lamentos.
Fue un año negro, de mucha pena, de llorar casi todos los días porque no podía entender qué había pasado básicamente porque  no sabía qué había pasado, no tenía certezas, no sabía nada de nada, y así no podía definir con claridad qué pensar ni qué decisiones debía tomar. Fue desconcertante, muy confuso todo. Fue una montaña rusa emocional gigantesca, pasé por todos los estados de ánimo posibles, hasta que fui hallando respuestas que me fueron calmando la ansiedad de no saber y me volqué a la búsqueda de respuestas generales, más universales, recetas maestras que me dieran tranquilidad mental y me devolvieran un poco la serenidad necesaria para retomar el control sobre mis propias emociones.
Busqué y al mismo tiempo fueron apareciendo en mi camino las palabras precisas que me fueron refortaleciendo otra vez la confianza en mí misma y en mi percepción del entorno y de las personas, tuve que aprender a confiar otra vez en mi intuición porque llegué a sentir que me había traicionado. Pero en un análisis más profundo descubrí que quien se engaño fui yo misma, mi intuición siempre mantuvo la luz roja de alerta encendida, fui yo quién pasó por alto las advertencias y que insistió en creer que todos esos planes eran posibles aún cuando no había ni siquiera un terreno viable para construirlos. Quise creer que no importaba la realidad, que sólo la fuerza con que creyera en esos sueños era suficiente. Craso error.
 En fin, ese año fue como haber estado viviendo todo el proceso de recuperación luego de haber sufrido un fuerte impacto debido a un choque de alta energía contra la realidad  por exceso de velocidad.
Del coma en la UCI pasé a tratamiento intensivo y de ahí a reposo aún con yesos por todos lados, luego a terapia ocupacional física y mental. Ese año viví algo comparable como a eso.
Con todo lo mal y triste que me sentí, este blog fue una verdadera terapia mágica. Fue por aquí mismo que fueron surgiendo voces amigas que me escucharon en silencio y sin juzgarme simplemente me comprendieron y me brindaron sus consejos amablemente sin esperar recibir nada más que las gracias a cambio y la satisfacción de haber hecho algo bueno y noble por alguien más desinteresadamente. . 
Debo decir que sin la ayuda de aquellos caminantes que me señalaron la dirección para la salida, sin sus orientaciones me habría tomado mucho más tiempo salir de la espesura del bosque en el que me encontraba dando vueltas en círculos. Y por lo cual me siento eternamente agradecida y en deuda con todos ellos.
Por eso mi modo de agradecerles es poniendo al servicio mi experiencia de cómo fui superando todo ese mal periodo de mi vida para quién en estos momentos pueda estar sitiéndose como me sentí yo. 
Porque cuando estas cosas nos pasan creemos que sólo a nosotros nos pasan y no es así.  Estamos muy encima para lograr ver con otros ojos lo que nos ocurre, estamos demasiado sumergidos en nuestro propio dolor como para asomarnos a ver desde otra perspectiva lo que nos acontece, para ver la panorámica desde otra óptica que nos permita encontrar soluciones.
Hay que pensar que nunca seremos ni la primera y lamentablemente tampoco la última persona en el mundo en atravesar por desilusiones amorosas.
Eso hay que tenerlo muy claro. Y no es la vida la culpable, la vida no es así, cruel y malvada porque nos hace pasar por estas experiencias dolorosas.
No, no es la vida, son las personas.
Es la gente la que no sabe vivir la vida y es la que la caga, la que la cagamos.
No es ni Dios, ni es la Vida la culpable de las cosas que nos suceden.
Somos nosotros mismos los responsables de las cosas que nos pasan, somos "responsables" que no es lo mismo que ser "culpables", téngase muy en cuenta esa diferencia.
No seamos tan egocéntricos como para pensar que somos el ombligo del mundo y que todo lo que acontece, pasa por nuestra causa, a favor o en contra, no todo tiene que ver con nosotros necesariamente, a veces sólo somos victimas de las circunstancias, pero otras veces no. A veces nos buscamos que las cosas buenas o malas nos sucedan, conscientemente o inconscientemente.
Ahí es dónde debemos aplicar lo aprendido en la vida y mantener los ojos bien abiertos para ver y discernir de dónde vienen todas las cosas que nos ocurren.
 En este mismo punto hay que hacer un alto.

Aquí entra un asunto que yo creo los psicólogos no mencionan, por más que hablen y promuevan las ideas sobre el Amor Inteligente que es como el anverso del amor clásico emocional, algo como la diferencia que hacen entre los tipos de Inteligencia, distinguiendo a la inteligencia racional de la inteligencia emocional. ( Léase a Walter Risso como por mencionar un ejemplo de pregonero de esta tendencia de ver el amor como una decisión racional que entre entendidos llaman "cambio de paradigma".)
Pero por muy capos que sean en el tema, creo yo que en sus terapias dejan a fuera algo que han pasado por alto que no sé si contemplan como una causa de esos estados de ánimos bajos, depresivos muy prolongados.
Porque esto de la "Depresión" como enfermedad mental es a mi juicio el invento  de doble hoja del siglo de las farmacéuticas, para  atontar al ganado más de lo que ya está atontado y de paso más encima lo dopan para forrarse a sus expensas.
Si es completamente normal sentirse mal, triste, desganado, bajoneado, apenado, desmotivado después de una ruptura o cualquier evento emocional que sea de naturaleza afectiva que se termine, puede ser un noviazgo, un matrimonio o la vida de alguien cercano y querido.  El trauma es fuerte en mayor o menor grado dependiendo de los involucrados,  de la fuerza del lazo que les uniera, etc.
Es enteramente normal y comprensible que así sea, y es cuestión de tiempo superarlo, pero claro en esta sociedad en que el "Tiempo es Oro" es poco productivo darle el tiempo necesario que cada uno requiera para recuperarse, entonces para acelerar el proceso de recuperación  les meten medicamentos para que lo supere rápido y sobre la marcha.
Pero el punto es otro.
Esos estados "depresivos" son normales hasta cierto punto, hasta hay todo un ciclo descrito y  estandarizado en tratados de psicología que incluyen creo que como 5 ó 6 etapas del proceso que se deben ir cumpliendo hasta antes de estar listos para superar la fase completa y volver otra vez a ser nosotros mismos. (Si quieren saber más sobre esto, busquen por etapas de superación de duelos y ahí van a encontrar más detalles.)
En este mismo punto me detengo.
"Nosotros mismos".
Y aquí con todo lo que ya sé ahora que antes ignoraba y que gracias a un muy buen y querido amigo que me hizo tomar conciencia es que quiero hacer un inciso en este punto.
Cuando estaba justo en medio de mi oscuro pozo de los lamentos con fuerzas apenas para mantener la nariz a fuera del agua, sin fuerzas de nadar hacia la orilla para intentar salir, recuerdo que mi buen amigo me advirtió de lo peligroso de seguir así por demasiado tiempo y que sin darme cuenta estaba alimentando a entidades que se nutren del sufrimientos de los seres humanos y yo en ese momento estaba siendo como un pozo de oro para ellos.
En ese momento quizás no le di toda la importancia que tiene  tal advertencia porque realmente no comprendía todo el trasfondo de todo lo que significa comprender lo que significa. Valga el trabalengua.
Creo que no se puede entender la naturaleza humana, el funcionamientos de la mente y las emociones separadas de todo lo que nos rodea, lo veamos o no, pero que ahí están, existen y nos afectan sin que nos demos cuenta.
Alguien hablaba de las "influencias", pues creo que es lo mismo,
"influencias", "entidades", "parásitos", como les llamen, no los vemos pero pueden estar ahí y si están nos estarán robando energía de algún u otro modo.
Y si nos sentimos mal por alguna razón, y sentimos pena, dolor, angustia, confusión, en general cualquier emoción exacerbada sea positiva o negativa, ellos se alimentan de esas emociones.
Por eso no es raro que Buda llamara a sentir  las emociones de manera controladas, moderadamente. Seguro algo sabía de estas cosas.
En fin, la cosa va por ahí creo yo.
Piensen, medítenlo, plantéense la posibilidad de que toda esa pena, depresión que puedan estar sintiendo y padeciendo, sobre todo si ya se ha prolongado demasiado en el tiempo, quizás no sea del todo de ustedes mismos, puede haber alguna clase de entidad parásita que les esté controlando esa parte de las emociones para que no dejen de sentirlas y ellos no dejen de alimentarse a costillas de vuestro mal estar.
Y cuidado, si sus emociones pasan demasiado tiempo alteradas, podría ser su propio organismo el que lo resintiera y les pasara luego la cuenta. 
Es una cuestión mucho más delicada y compleja de lo que se puede pensar, por eso hay que ponerle ojo a esos estados demasiado prolongados, más de 9 meses o de un año.
Lo normal, creo yo, es que luego de los 3 meses ya vaya aminorando el dolor y se deje de llorar, para que a los 6 meses ya esté el corazón más calmado, cicatrizando, a los 9 meses la costra ya se haya caído. Bueno, como cada uno tiene su propio tiempo para sanarse, no creo que haya un tiempo preciso bajo el cual nos cuadremos todos, pero una buena prueba de fuego para saber si ya estás mejor es que veas una foto del susodicho o susodicha, dependiendo del caso, y si ya no lloras, es una buena señal que indica que estás mejor. Pero cuando puedas ver una foto suya y a tu mente vengan pensamientos agradables, sin hostilidades ni resentimientos, y  hasta seas capaz de esbozar una sonrisa sin tristeza, más bien risueña, ahí ya estás de alta.  Definitivamente de alta, list@ para salir otra vez a la calle a respirar aire puro, ahora la sensación de estar list@ para volver a entrar al mercado, esa decisión sólo puede ser tuya.
Pero lo que es importantísimo es que no apures tu proceso, date todo el tiempo que necesites para ti, para estar bien contigo mism@ antes de entrar a la cancha otra vez. 
Recuerda que nadie que no haya estado en tu vida antes tiene la culpa ni la responsabilidad de lo que te haya pasado anteriormente, no tiene por qué pagar las consecuencias de tus malas decisiones o malas experiencias anteriores. 
Recuerda, no le hagas  a los demás lo que no quieres que te hagan, porque en esta vida, todo se devuelve como un boomerang. 
Ahora cómo sacarse de encima a esas entidades parasitarias que nos influencian malamenten?, no lo sé.
Busquen ayuda con gente que sí sepa.
Lo  poco que yo sé es que frenando esas emociones extremas es como cortarles la leche de la teta. Si no tienen esas emociones de que alimentarse se aburrirán y se marcharán a buscarse a alguien más que esté derrochando emociones a manos llenas.
Es decir, pareciera ser que la clave está en recuperar el equilibrio emocional y mantenerlo.
Y nunca pierdan de vista dos pensamientos que a mí me ayudaron mucho al menos.
1. "No hay mal que dure 100 años ni tonto que lo aguante."
y 
2. "Después de la tormenta viene la calma."

No importa lo nublada que esté la noche, al día siguiente habrá luz de día, aunque las nubes tapen al sol. Nunca pierdan de vista ese ejemplo, es cotidiano, está ahí, al alcance de todos para que no olvidemos que nunca algo puede ser tan terrible, y que todo tiene solución menos la muerte, porque Dios aprieta pero no ahorca.
Y al final si lo pensamos bien, son  sólo  cuitas del corazón, si fueran cosas gravísimas como están pasando ahora mismo en otras partes del mundo donde hay gente sufriendo realmente, donde están muriendo en medio de verdadero dolor y martirios, las penas de amor comparativamente son una bicoca.
No digo que no sean importantes, lo son, pero no son de vida o muerte.
La gente que mata o muere por amor, es porque no es o no era gente de mente sana, normal, al menos centrada. 
La gente normal asume el fracaso, aprende de sus errores y los supera de manera natural. 
La gente normal deja pasar tiempo, el necesario para recuperarse y  sanarse,  cuando está lista vuelve a confiar en la vida y con lo aprendido afina su intuición para elegir mejor la próxima vez que decida involucrar a alguien más en su vida.

Repito, no soy especialista en el tema, pero tengo la experiencia de haber pasado por el proceso.
Si esto le puede servir a alguien para comenzar a salir a delante, me doy por satisfecha. 
Es como ir cerrando un círculo más, en esta larga cadena de favores.




Dedicado en eterno agradecimiento a mis amigos del camino.