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jueves, 25 de agosto de 2011

El EGO

Qué es el EGO?


El ramillete de narcisos que llevamos dentro?
Una criatura golem que nos habita desde lo oscuro de nuestras profundidades?
La bestia, estrella del circo, que se alimenta de toneladas de carne y de aplausos?
El reflejo, cansado y cada día más decadente, en el espejo?
Es el ORGULLO? Ese que no deja dar un primer paso adelante, torcer la muñeca, decir la primera palabra para propiciar un diálogo?


Qué es el EGO?


La bola de vainilla que acompaña a la de chocolate?
Es la mugre de la uña? O, la uña?


Dónde está?


Si lo pudiera atrapar, lo metería en una botella, y lo lanzaba al mar.
Quizás sin ego podría resistir mejor los embates del destino, pasarlos por alto como avanzando sobre cadáveres en un desierto sin preocuparme por nada, sólo mirando hacia el sol antes que se ocultara de mi vista sobre el horizonte.


De qué está hecho?


De sangre?
De pintura de espejo?
De agua?
De aire, sí debe ser de aire, pero más que nada de aire contaminado: de humos en la cabeza.

El Ego es una trampa, un cepo, la atadura que nos amarra al infierno.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Pobre tonta de mí.

Me siento triste, sola como con frío en todo el cuerpo, un frío que me viene de adentro.
Oigo a Bocelli y se me nubla el teclado.
Soy tonta. Por qué escucho las canciones que amo? Para qué teñirlas de  luto?
Qué canciones dejaré para mí? Cuando no necesite recuerdos que me hagan sentir otra vez como ahora.
Lo que me pasa, lo sé. Lo que me pasa es que  No Sé. Esa es la peor parte de no saber: Saber que no se sabe algo que se debería saber.
Y aunque lo supiera,  no siento que haga la diferencia. De hecho no la hace, porque lo sé y aún así siento frío.
No sé por qué pero aún siento pena.
No me consuela el futuro ni los infinitos sueños.
Aún se me nubla el teclado.
Qué necesito para creer aún más, para creer definitivamente que todo es posible y de verdad.
No pongo en duda que la verdad sea cierta, sólo que sea real algún día.
Por qué me hace tanta falta algo que jamás he tenido?
Por qué esas palabras ya no me quitan el frío del alma?
Pobre tonta de mí.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Full oil love drive.

El mañana que nunca llega se ha de demorar lo que tenga que demorar.
El Mundo lo creó Dios en séis días y en el séptimo descansó, eso dicen. Cómo habría de pretender yo que el resto de mi vida se construyera de un día para otro, si espero que todo sea perfecto, con cada cosa en su lugar. Supongo que tendré que respirar profundo y cultivar la calma y la paciencia.
Es un poco como ir por el medio de un túnel, llevar algo menos de la mitad ya del recorrido hecho y ya se logra vislumbrar un pequeño punto de luz que poco a poco se va agrandando a medida que los paso avanzan acercándose hacia la salida.
La promesa de un Paraíso al final de ese túnel, me hace desear tener alas en los tobillos.  Cómo acortar los tiempos!!!!!
Supongo que todo obedece a un orden superior, inalterable, contra el que es imposible revelarse.
Paciencia, paciencia, me repito. He tenido demasiada paciencia toda mi vida.
Cierto, si no hubiese sido así, no estaría sintiéndome tan complementada, tan con el estanque lleno, el estanque de mis sentimientos, mi corazón lo siento que está  full.  Existirá el full oil love drive?
Gracias, santa Paciencia, por favor concedido.

jueves, 14 de octubre de 2010

Quiero saber.

A veces demasiada perfección asusta, demasiada felicidad, también.
Por qué temo a ser feliz cuando es lo más natural del mundo, desear ser feliz, no?
No es que  haya sido infeliz durante toda mi vida o que esté acostumbrada a pasarlo más mal que bien, no, no se trata de eso.  Creo que es una cuestión más atávica que eso.
Va más por el temor a echarlo todo a perder por la soberana estupidez de no creerme capaz de merecer ser feliz, como si de cierto modo tuviese incorporada la idea de que es más fácil lamentarse de lo infeliz que se es que poner todo el empeño y energía para ser feliz.
De cierto modo presiento que es más cómodo ser una eterna fracasada por la que nadie daría una chaucha que intentar ganarme un lugar en el mundo y en el corazón de un hombre bueno.
Sé que es una tontería, siquiera pensarlo. No debería desperdiciar mi tiempo siquiera en esto.
Tengo tantas cosas por hacer y que aún tengo pendientes, pero también siento que es necesario para mí sacarme de encima estas ideas que me incomodan igual como si fueran un molesto gas en el esófago.
Pero me inquieta y quiero saber, desentrañar de dónde proviene mi pesimista tendencia a no creer que las cosas buenas también pueden ocurrir, y que  me puedan ocurrir a mí.
Tenía un trato con Dios, si no me iba a pasar algo realmente bueno, tampoco quería lo malo de la vida. Y ahí estaba, como standby, ni para  delante ni para atrás. Ignoro, esperando qué? Otro terremoto, pero esta vez grado 10? Qué necesitaba para reaccionar?
Ya, ahora ya estoy reaccionando, pero he ahí mi incertidumbre.
Conforme, ya reaccioné, he puesto en marcha el lento engranaje de mi vida, pero siento que esto es recién el comienzo como de alguna clase de avalancha de cambios ante los cuales no sé si aún esté preparada para afrontar.
Cambios de la vida, cambios naturales que tarde o temprano tendrán que darse sí o sí, más temprano que tarde, algún día. Cuando comience a desaparecer lentamente el mundo al que estaba acostumbrada, al que conocía al revés y al derecho.
Siempre pido que el día que eso suceda, quiero estar preparada para resistir lo que venga. Quiero estar de pie, balanceando mi equilibrio justo al centro de mí misma para no flaquear en la fortaleza, para no caer derrumbada por el peso de las emociones, y si tastabilleo, bueno, reaccionar como corresponde, dar un paso atrás, sólo para afirmarme y recuperar la postura erguida del principio. De algún modo siento que si me permito sentirlo todo en su más honda expresión, seré devorada viva y jamás lograré sobreponerme, corriendo el inminente el riesgo de enloquecer.
Y yo loca? Más loca aún, estaría ya no de patio, más bien de celda acolchonada.
De dónde viene el miedo a ser feliz?
Por qué no permitirse ser feliz, a disfrutar sin temor a que algún día acabe?
Qué es lo que no  deja que pueda sentirme completamente libre para ser feliz?
Tal vez porque soy de esa clase de persona que sabe que luego de un bello día en que no hay ninguna nube sobre el horizonte y en que la temperatura medio ambiente es ideal y perfecta, sabe que al día siguiente estará nublado, y lloverá. Y que si tiene que salir lleva paraguas, para que no llueva, porque esa es otra cuestión, si no llevo paraguas llueve, pero si llevo, no.
Soy así,genéticamente kármica o porque nací aquí, soy así?
Si corriera por mí otra sangre, y hubiese nacido en otra parte, sería igual de manida?