Supongo que la suerte no lo es todo en la vida. El azar, la diosa Fortuna,el Sino, el Hado, cómo se llame.
Mucho de lo que se obtiene en la vida debe ser fruto del propio esfuerzo y sacrificio. Producto del sudor de la propia frente.
-Lo que más cuesta más se cuida-, es como la premisa más sensata de las importantes.
Pero y qué sucede cuando a veces llegan cosas, situaciones, que no se ha trabajado por ellas, más bien llegan como de regalo, uno que no se ha pedido, o sí tal vez sí, si soñar es un poco como pedir al Cielo por un regalito así.
Me da risa, me estoy convirtiendo en una creyente de la "galletita de la fortuna", ese gadget en el inicio de Google. Últimamente me ha dado en los cachos bien seguido.
No sé si las cosas resultan porque de una u otra forma siento cierto respaldo de que todo saldrá bien porque leí alguna frasecilla optimistoide, o porque en verdad adivina el futuro, lo que me hace mucha gracia.
Coincidencia o predisposición de ánimo, algo así como profecía autocumplida?
Lo mismo cuando se debe enfrentar una situación de cierto riesgo, un examen, algo en lo que se decida el propio futuro, para el bien o para el mal, si se entra con confianza de que todo saldrá bien, si se ha sentido un cierto golpecito de ánimo en la espalda antes de entrar, sale todo bien? Y por qué sale bien?
Por el golpecito con un toque de buena suerte o porque ese golpecito despertó una predisposición positiva ante la situación y nos dió la actitud necesaria para lograr que todo saliera bien.?
La pregunta sigue siendo la misma, existe la suerte? La buena o la mala.
Cuando todo sale mal, es en realidad por causa de la mala suerte? O es solo el resultado de una larga cadena de eventos equívocos, señales que no supimos interpretar correctamente, y que nos llevaron a tomar una seguidilla de malas decisiones que al final acaban por presentar la derrota en el campo de batalla?
Cuánto realmente depende de nosotros.
Cómo saberlo?
Si la vida no es una línea recta trazada en una pizarra. Cómo saber que iniciamos un segmento no lineal de un punto X hacia otro Y, y que el camino que escogemos no es el equivocado cuando nadie nos aconsejaría que lo siguiéramos y sin embargo si no estuviésemos en medio de ese trayecto no habríamos tenido jamás la oportunidad de enfrentarnos siquiera con la posibilidad de cuestionarnos sobre este tipo de cosas. Como también de vivir experiencias excepcionales que de seguro se viven una sola en la vida y eso si se tiene suerte. Buena suerte, desde luego.
Vuelta al principio. Existe la suerte? O uno mismo se construye su destino?
Qué tan marionetas somos?
Somos marionetas con derecho a elegir no seguir siendo marionetas y convertirnos en muñecos de carne y huesos al estilo de Pinoccio (en realidad, creo que la fábula pasa más por ahí que por lo mentiroso que era el muñeco, y que eso es casi sólo parte de una anécdota dentro de la fábula como para graficar la cualidad más negativa de un ser humano, que lo hace ser humano, porque el resto de los seres vivos no pueden mentir, en fin.)
Entonces, qué se puede concluir?
Existe o no la suerte?
Si lo pienso a la luz de los últimos acontecimientos, si la suerte no existe, al menos la magia sí.
De qué otro modo se podría explicar esta maravillosa locura?
Páginas
jueves, 30 de septiembre de 2010
lunes, 27 de septiembre de 2010
Si Dios quiere.
Siento como si la vida entera ha sido una preparación para este momento.
Sólo que nunca pensé que me pasaría a mí.
Las mujeres como yo, generalmente nos quedamos solas.
Pero esta vez, siento que es diferente.
Estoy viendo otro futuro, y ese siempre estuvo entre mis pensamientos, sólo que no le tenía mucha fe.
Me pasa algo como debe sucederle a una madre que tiene muchos hijos, a unos les halla dedos para el piano y a otros no, tiene cifradas las esperanzas más en unos que en otros y de pronto por el que menos apostaba, ese es precisamente el que mayores satisfacciones le da en la vida.
En este caso no son hijos, si no, ideas. Hijos, ideas, da igual, son una preocupación constante y a veces tampoco dejan dormir.
Y hasta hemos pensado en eso. Que espanto. Yo, con hijos?
No lo sé, no me lo imagino.
Bueno, tampoco imaginaba la posibilidad de encontrarme con alguien en este mundo que fuera tal como soñé tendría que ser, porque es casi como si hubiese leído mi diario y hubiera ensayado frente al espejo.
No sé, a estas alturas. Puedo creer cualquier cosa.
La vida es mucho más basta que mi limitada imaginación.
Lo divertido, es que de todas mis declaraciones de independencia no me retracto ni un ápice, sólo hago uso de la cláusula que está al final: -Si Dios quiere.-
Y al parecer Dios no quiere soledad infinita para mi alma.
Y la verdad, se lo agradezco de corazón. No hay como el amor.
Sólo que nunca pensé que me pasaría a mí.
Las mujeres como yo, generalmente nos quedamos solas.
Pero esta vez, siento que es diferente.
Estoy viendo otro futuro, y ese siempre estuvo entre mis pensamientos, sólo que no le tenía mucha fe.
Me pasa algo como debe sucederle a una madre que tiene muchos hijos, a unos les halla dedos para el piano y a otros no, tiene cifradas las esperanzas más en unos que en otros y de pronto por el que menos apostaba, ese es precisamente el que mayores satisfacciones le da en la vida.
En este caso no son hijos, si no, ideas. Hijos, ideas, da igual, son una preocupación constante y a veces tampoco dejan dormir.
Y hasta hemos pensado en eso. Que espanto. Yo, con hijos?
No lo sé, no me lo imagino.
Bueno, tampoco imaginaba la posibilidad de encontrarme con alguien en este mundo que fuera tal como soñé tendría que ser, porque es casi como si hubiese leído mi diario y hubiera ensayado frente al espejo.
No sé, a estas alturas. Puedo creer cualquier cosa.
La vida es mucho más basta que mi limitada imaginación.
Lo divertido, es que de todas mis declaraciones de independencia no me retracto ni un ápice, sólo hago uso de la cláusula que está al final: -Si Dios quiere.-
Y al parecer Dios no quiere soledad infinita para mi alma.
Y la verdad, se lo agradezco de corazón. No hay como el amor.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Soñando.
No estoy confundida.
Por primera vez en mi vida, sé lo que quiero.
Puedo imaginar el futuro, pero no puedo evitar sentir algo de temor.
Hay un dicho: "¿Quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes."
Temo que si me hago demasiadas expectativas, sufra el doble. A demás del corazón herido, me recriminaré por haber sido tan estúpida, si esto que siento, hermoso y extrañamente especial, no resultara tal como lo estoy soñando.
Me pienso de a dos, y curiosamente la idea me seduce. Por primera vez, no quiero salir arrancando.
Debe ser la distancia, descomprime bastante la presión.
Lo miro a los ojos y le creo, más de lo que desearía creerle.
Será posible?
Es él la respuesta a todos los cuestionamientos que le he planteado a Dios?
Lo he desafiado tanto que casi lo siento como un tapa bocas para hacerme callar.
Casi como si me dijera: -Ves, había alguien para ti, incrédula, mujer de poca fe. Ahí lo tienes, es tuyo. Y créelo, es para ti. Es mi ofrenda para que creas en Mí.-
Si fuera así, qué puedo hacer menos que confiar que Dios sí existe y jamás volver a ponerlo en duda.
Pareciera como si nos hubiésemos conocido desde hace años.
Si es verdad que la reencarnación es posible, tal vez estuvimos casados en alguna vida anterior. Y la idea no surgió de mí.
Lo curioso, es que no me espanta, no me asusto, no deseo escapar.
Pero temo hacerme ilusiones. Es demasiado pronto.
Desde ayer vivo como entre dos realidades paralelas.
He visito amanecer dos veces en un mismo día.
Estar en dos mundos distintos a la vez, y pasar más allá que acá sin soñar.
Es extraño.
Puedo estar callada pero jamás en silencio.
Sólo sé que lo que siento no quiero dejar que pase de mí.
Por primera vez en mi vida, sé lo que quiero.
Puedo imaginar el futuro, pero no puedo evitar sentir algo de temor.
Hay un dicho: "¿Quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes."
Temo que si me hago demasiadas expectativas, sufra el doble. A demás del corazón herido, me recriminaré por haber sido tan estúpida, si esto que siento, hermoso y extrañamente especial, no resultara tal como lo estoy soñando.
Me pienso de a dos, y curiosamente la idea me seduce. Por primera vez, no quiero salir arrancando.
Debe ser la distancia, descomprime bastante la presión.
Lo miro a los ojos y le creo, más de lo que desearía creerle.
Será posible?
Es él la respuesta a todos los cuestionamientos que le he planteado a Dios?
Lo he desafiado tanto que casi lo siento como un tapa bocas para hacerme callar.
Casi como si me dijera: -Ves, había alguien para ti, incrédula, mujer de poca fe. Ahí lo tienes, es tuyo. Y créelo, es para ti. Es mi ofrenda para que creas en Mí.-
Si fuera así, qué puedo hacer menos que confiar que Dios sí existe y jamás volver a ponerlo en duda.
Pareciera como si nos hubiésemos conocido desde hace años.
Si es verdad que la reencarnación es posible, tal vez estuvimos casados en alguna vida anterior. Y la idea no surgió de mí.
Lo curioso, es que no me espanta, no me asusto, no deseo escapar.
Pero temo hacerme ilusiones. Es demasiado pronto.
Desde ayer vivo como entre dos realidades paralelas.
He visito amanecer dos veces en un mismo día.
Estar en dos mundos distintos a la vez, y pasar más allá que acá sin soñar.
Es extraño.
Puedo estar callada pero jamás en silencio.
Sólo sé que lo que siento no quiero dejar que pase de mí.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Piano, piano, va lontano.
Calma y mesura.
Todas las agujas apuntan hacia allá, la de mi brújula, la de mi reloj matriz, la de mi barómetro, la de mi thermostato, la de mi tacómetro, absolutamente todas.
Es algo muy raro, curioso cuando menos.
Pero he decidido tomármelo piano, piano. Piano, piano, va lontano.
No dejaré que mis fantasías tomen el control de la situación, ni me llenen la cabeza de pajaritos.
Será posible que la teoría de la mitad de naranja sea cierta? Yo tenía una con las cáscaras de nueces, pero en fin, esa es otra.
Mi mitad errabunda que creía perdida, más bien inexistente para mí, por fin, por esos vericuetos del destino, la haya acabado encontrando por la más genial o estúpida de las casualidades, si es que las casualidades existen?
Tenemos las mismas sensaciones al respecto, y eso me causa una enorme, no sé como explicarlo, curiosidad, tal vez? O fascinación por ver cómo opera la misteriosa mano del destino.
En su vida ya ha conocido a alguien que se parece a mí. Y yo, ya he conocido a alguien que se parece a él.
Partimos como de una base ya construida para irnos descubriendo mutuamente a partir de ciertos rasgos que nos son familiares.
La cuestión extraña, y del todo fascinante radica precisamente en que ambos percibimos nuestras presencias, recíprocamente, como las versiones mejoradas, algo así, como reloaded, o, 2.0 de nuestros conocidos anteriores.
Yo no tengo los vicios de ella, y espero que él no tenga las trancas de mi ex.
De algún modo somos la oportunidad que nos ha brindado la vida para rehacer nuestros espíritus y reconciliarnos con todo aquello que pudiésemos culpar por nuestra falta de sentido de felicidad. O algo así, si es que todo esto tiene alguna explicación más o menos racional.
Siento que él es la brisa fresca que necesitaba para acabar de sanar mi corazón aún convaleciente.
Y yo? Para él, no lo sé.
Tal vez Dios quiere que vuelva a creer en Él. Y me está usando para hacerle pensar que sí, los milagros son posibles y qué mejor prueba de ello, que yo.
Si todo esto ha sido muy loco.
Lo más loco que me ha sucedido en toda la vida entera.
Me siento feliz, mesuradamente feliz.
Todas las agujas apuntan hacia allá, la de mi brújula, la de mi reloj matriz, la de mi barómetro, la de mi thermostato, la de mi tacómetro, absolutamente todas.
Es algo muy raro, curioso cuando menos.
Pero he decidido tomármelo piano, piano. Piano, piano, va lontano.
No dejaré que mis fantasías tomen el control de la situación, ni me llenen la cabeza de pajaritos.
Será posible que la teoría de la mitad de naranja sea cierta? Yo tenía una con las cáscaras de nueces, pero en fin, esa es otra.
Mi mitad errabunda que creía perdida, más bien inexistente para mí, por fin, por esos vericuetos del destino, la haya acabado encontrando por la más genial o estúpida de las casualidades, si es que las casualidades existen?
Tenemos las mismas sensaciones al respecto, y eso me causa una enorme, no sé como explicarlo, curiosidad, tal vez? O fascinación por ver cómo opera la misteriosa mano del destino.
En su vida ya ha conocido a alguien que se parece a mí. Y yo, ya he conocido a alguien que se parece a él.
Partimos como de una base ya construida para irnos descubriendo mutuamente a partir de ciertos rasgos que nos son familiares.
La cuestión extraña, y del todo fascinante radica precisamente en que ambos percibimos nuestras presencias, recíprocamente, como las versiones mejoradas, algo así, como reloaded, o, 2.0 de nuestros conocidos anteriores.
Yo no tengo los vicios de ella, y espero que él no tenga las trancas de mi ex.
De algún modo somos la oportunidad que nos ha brindado la vida para rehacer nuestros espíritus y reconciliarnos con todo aquello que pudiésemos culpar por nuestra falta de sentido de felicidad. O algo así, si es que todo esto tiene alguna explicación más o menos racional.
Siento que él es la brisa fresca que necesitaba para acabar de sanar mi corazón aún convaleciente.
Y yo? Para él, no lo sé.
Tal vez Dios quiere que vuelva a creer en Él. Y me está usando para hacerle pensar que sí, los milagros son posibles y qué mejor prueba de ello, que yo.
Si todo esto ha sido muy loco.
Lo más loco que me ha sucedido en toda la vida entera.
Me siento feliz, mesuradamente feliz.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Cuento real.
Ahora es el turno del otro cuento.
Sólo que esta vez deseo que sea real.
Debo analizar de qué se trata este cuento real.
Someterlo a un scanner, a una resonancia magnética para no diseccionarlo, que sería lo mismo que matarlo sólo para saber en la autopsia cuál fue la causa de su muerte.
No, por primera vez no quiero saber de qué se trata, sólo quiero vivirlo, disfrutar mientras dure, mientras aún esté viva.
Y no quiero echarlo a perder con tontas aprehensiones.
Que la experiencia fallida reciente me sirva de aprendizaje, poner las cosas bien en claro desde un principio, dejando bien marcadas las líneas de la cancha.
Negociar los detalles, respetar las libertades individuales y dejar que haga con su vida lo que quiera. Sólo que tenga claro que me importa que no se cuide.
Anteriormente traté de cuidar a alguien que no aceptaba ser cuidado, y mi paciencia tuvo un límite, no fue falta de cariño, sólo de paciencia.
Ahora ya sé que no debo presionar, aunque nunca presioné realmente. Si no resultó fue por otras razones.
Ahora, es más perfecto, porque no está tan cerca como para ser tan real.
La distancia me dará tiempo, el necesario para poner mis cosas en orden y en regla.
Cuando esté lista, entonces sí.
Y de seguro, no me daré ni cuenta como los eventos se irán sucediendo unos a otros y de pronto
todo estará en su lugar tal como lo he soñado siempre.
Uff, que linda que se ve la vida cuando se lleva en los ojos, esperanza.
El esquema.
Tengo varias ideas en la cabeza y me giran en ronda. Que si no las saco no me dejarán dormir. Y quiero dormir.
Haré un experimento. No sé que resulte, pero trataré de hacer caber todo concatenadamente, a ver si lo logro.
He pensado que los últimos eventos por los que he atravesado quizás tengan un sentido que trasciende de mí. Es decir, he sido sólo un insignificante eslabón en una cadena gigante de acontecimientos que de algún modo han tenido que venir sucediéndose uno tras otro como piezas de dominó.
Primero que los planes que habíamos hecho en familia para salir durante el fin de semana largo se fueran al agua con lo del choque del auto. Y ya no se pudieron.
Luego, mi resfriado, tampoco tuve ánimo ni para ir a la vuelta de la esquina. Me quedé en casa, enviciada en agrandar mi poderío como señora de Bellyndland.
Por esas cosas de la Fortuna, o como se llame, hice contacto con un chico que sabía mejor que yo las reglas del juego. Aceptó ser el caballero que entrenaría a mis tropas. Bien. Nos agregamos en Face y todo bien. Un tipo normal, nada raro. Genial. Nuestro contacto era sólo abocado al juego.
Incluso desertó de la alianza a la que pertenecíamos y lo seguí, me nombró su canciller y seguimos potenciándonos.
En un momento, nos comenzamos a comunicar internamente y de modo más rápido por Face.
Y descubrí en él, a pesar de su corta edad una vida llena de sacrificios, cosas que sólo puedo imaginar y que aún así quedaré corta.
Me impresionó su temple y carácter, no se deja amilanar, no pierde el sentido del humor.
Tiene garra. Es tipo muy valioso. Y necesita ayuda.
Es uruguayo pero reside en Barcelona.
Barcelona, pensé, y recordé que tengo a un ex compañero estudiando un post título allá. No fue difícil para mí hacer la relación, 1+1=2.
Pero no podía prometerle nada, no tenía nada cierto, ni siquiera tenía el Face de mi compañero, o el e-mail. Sabía de otro ex compañero que sí podía tener más información. Lo contacté pero no logré demasiado.
De pronto me vino a la mente el segundo apellido de mi compañero al que necesitaba ubicar y lo busqué en Face sin más intermediarios. Mayúscula sorpresa encontrarlo de inmediato, estaba igual, completamente reconocible. No perdí tiempo le envié solicitud de amistad y nunca antes me la habían respondido casi simultáneamente. Fue un acto muy halagador.
Le envié un mensaje que me respondió y hasta pudimos chatear un poco.
A lo que quiero llegar es a comprobar cómo es el mecanismo bajo el que opera la vida, cómo se van entrelazando los eventos para que las cosas finalmente sucedan tal como en alguna parte deben estar diagramadas que ocurran como en un esquema.
Cosas intrascendentes y otras mega trascendentes, de lo importante que llegan a ser.
Tendrá que ver Dios en todo esto, o sólo se trata de cuestión de voluntades.
Si no me hubiese quedado en casa nunca hubiese conocido a este chico ni al otro lord que me está comenzando a interesar, pero ese es otro cuento.
La verdad, es que quiero que resulte lo mejor posible.
Sólo quiero ponerlos en contacto y que ellos vean cómo se las arreglan. Ser sólo el enlace. Mi amigo tal vez lo pueda recomendar, darle un espaldarazo o un empujoncito, es todo lo que este chico necesita para salir adelante.
Y lo otro, gracias a este chico logré saber, por fin, algo que me traía de los pelos. Qué diablos significa XD?
Ahora, ya lo sé. XD.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Confianza.
Es un poco vicioso esto de los juegos de rol.
No tengo el perfil de quien se haría fanática, pero reconozco que hoy me pasé casi todo el día entre haciendo crecer mi territorio y poniendo atención a las necesidades de mis aliados.
Bueno debo confesar, que no sólo fue juego. Me entretuve conversando con un lord.
Es extraño, siempre critiqué o al menos vi con cierta incredulidad esto del internet, y las relaciones de confianza que se dan entre completos desconocidos.
Es puro instinto, navegar a ciegas sólo confiando en que todo lo que me dice es verdad, sólo porque lo que yo le digo de mí, lo es.
Hay ciertos perfiles de personalidad que se repiten a lo largo y ancho del mundo, de eso me he dado cuenta ahora últimamente. Lo tenía como una teoría aún inconclusa, pero creo haberla confirmado.
No es que existan los clones, pero sí rasgos similares que se repiten.
Las combinaciones posibles no son tan al infinito, al parecer.
Pero nada es perfecto, eso es casi una regla de oro.
Y no tiene por qué serlo, en los detalles a veces están los desafíos. Y a la larga lo que más cuesta, es lo que más se cuida.
No sé. Seguro estoy disfariando.
No me paso rollos, ya estoy muy vieja para esas cosas.
Pero no le quita el sabor a lo divertido que es.
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