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sábado, 27 de diciembre de 2014

The End

Por qué no me extraña. Parece una profecía autocumplida o simplemente es una ratificación de algo obvio: simplemente no era para mí y punto. No resiste más vueltas. 
Pero de cierto modo siento una clase de alivio.
Vuelvo a ser libre y mi futuro se ve mucho más luminoso, sin sombras, sin amarguras ni malos ratos que deba agradecerle a un sólo individuo que de verdad jamás pensó en mí. 
Creo que me escapé de haber cometido un gran error en mi vida. 
Por más que se diga que nos arrepentiremos más por no haber hecho algo específico más  que por lo  que hicimos, creo que esta vez es la excepción que confirma  la regla. 
Prefiero haber evitado cometer el error y no arrepentirme después, que habría sido demasiado tarde y el arrepentimiento demasiado grande.
Lo que me sigo reprochando es cómo pude ser tan tonta, cómo pude creerle, si era tan obvio que mentía, pero su mirada era tan sincera, que le creí. Debe ser muy buen actor. No sé que hace ahí y no es multimillonario en Hollywood.      O simplemente yo soy muy tonta y es eso es lo que me tiene mal, porque de nuevo comienzo a cuestionarme por qué me falla tanto el detector de mentiras y engaños, cuando siempre he sido prudente y rara vez me equivoco con las personas.
Mi intuición es bastante aguda para detectar gente falsa.
Pero con éste, fallo. Siempre.
Pero ya se acabó. Renuncio. Me cansé.
Me hace mal, y con todo lo que ya sé, decido no seguir perdiendo el tiempo ni permito más que se me vaya energía vital es una situación que no da para más porque nada cambia para mejor.
Me aburrí y me cansé. 
Siento que estoy para una relación de mejor calidad, más madura, donde las cosas que realmente importan sean valoradas de verdad.
Quiero a alguien que esté más a mi altura, que tenga escrúpulos, que las cosas de los sentimientos se las tome en serio y sea responsable, que no hable sólo por hablar, que sea considerado y consciente de lo que hace y deja de hacer, y que por sobre todo me respete y entienda.
Yo no soy mala persona, mi corazón es bastante  noble y blando, llego a ser ingenua, tonta de buena a veces.
Confío demasiado, y en la confianza está el peligro, pero necesito confiar para sentirme a gusto. Si no, no puedo.
Y si no puedo sentirme yo misma, entonces nada funcionará bien.
Y tengo desde el otro día una sola sensación en el pecho, un enorme y profundo asco. No sé por qué, pero eso es lo que siento. 
No soy tan naif como para no comprender por qué, y es eso mismo lo que me ha espoleado a tomar la determinación de marcharme.
No me interesan las explicaciones, sólo sigo mi instinto y todas las luces del pasillo que van  hacia la salida se encendieron, solo giré la manilla y la puerta de exit se abrió, puse los pies afuera y respiré aliviada, y eso es por algo.
Detesto la sólo idea de que se pudiera estar riendo a mi espalda, prefiero irme y olvidarme de todo.
Si tengo sospechas quiere decir que no vale la pena.
"Quien nace chicharra, muere cantando".
La gente así no cambia y yo jamás tranzaré con eso.
Yo soy leal y fiel, por tanto exijo lo mismo de vuelta.
Ya está hecho, mi decisión está tomada y no hay vuelta atrás.
Ahora sólo falta que pase el tiempo y de apoco ir olvidando esto que no era nada realmente. Eso debí saberlo.
Supongo que me movió más la curiosidad, quise comprobar bajo mi propia cuenta y riesgo si había tenido razón la primera vez que corté los puentes y quemé las naves.
Por eso nunca pude bajar la guardia.
Podría decir que jugué con sus mismas reglas, pero no. Fui honesta con mis sentimientos por él, lo que le dije era verdad. Eso me reprocho también, nunca debí haberle dicho todo lo que sentía por él. Para qué, para que acabara limpiándose el trasero con mis palabras? Tal como lo hizo.
Lo pisoteó todo, barrió el suelo con mis sentimientos por segunda vez. 
Fui tan tonta por haber creído que esta vez sería todo distinto, pero nada cambió realmente.
Esta parte del curso creo que ya la tengo aprendida: Cuando una relación se acaba, por alguna razón se acabó. 
Hay que aceptarlo y seguir adelante.
En eso estoy.
Sólo quiero dar vuelta la página y  continuar con mi vida.
Por mí este cuento ya llegó a su fin.

sábado, 9 de agosto de 2014

¡Abre los ojos ahora!

Para hoy había pensado escribir sobre algo que me pasó pero por mis navegaciones me encontré con un artículo y un video que  francamente me superó y quiero compartírselos. Tienen que verlo, está realmente muy bueno. 

http://www.upsocl.com/verde/este-cortometraje-te-hara-cambiar-tu-vision-del-mundo/


Este video refleja con máxima claridad lo mismo que siento y que no habría dado con las palabras exactas para igualar lo que muestra con imágenes.
Me interpreta al 100% y espero que a ustedes también.
Quizás ya sea tarde para frenar la bola pero quizás aún estemos a tiempo para cambiar nosotros y alcanzar a hacer algo bueno por Gaia, Gea, Madre Tierra, Pachamama o cómo sea que le llamen, es nuestro planeta, aún no tenemos otro y aunque lo tuviésemos, sino cambiamos, haríamos lo mismo en cualquier otro.
Por eso es tan importante que logremos evolucionar y logremos convertirnos en mejores personas tanto para mejorar a la Humanidad como al Planeta, si es que aún se puede revertir el daño.
Lo cierto es que si logramos anular o extirpar a la X maldita de la ecuación, seguro mejoraría mucho más la Vida.  
Lo dicho, que disfruten del video.

domingo, 27 de julio de 2014

Mi trinchera.

En teoría esta entrada la soñé hasta con título y todo, pero cuando desperté se me borró de mi disco duro. Es lo malo de no dejar lápiz y papel a mano en el velador.
De algo iba a escribir hoy, pero no me acuerdo.
Hay tanto tema de qué hablar que puedo improvisar algo.Aunque decir esto es una falacia absoluta  porque cuando se escribe es poco el espacio que queda para  la improvisación. No es lo mismo escribir que hablar. 
Al escribir hay un pequeño margen de tiempo para pensar lo que se escribe, no hay escritura verborréica, aunque sí  compulsiva, pero ése no es mi caso.
Yo escribo por placer no porque me falle algo en la cabeza, aunque a veces pongo en duda mi cordura.
Siempre queda tiempo para releer y autocensurar algunas partes aunque corrijo mucho más que nada la ortografía y alguno que otro errorsillo gramatical que queda cuando rehago una frase y se me olvida borrar lo que iba de acompañamiento en la frase anterior o por despiste no actualizo la coordinación de los géneros ni los números de las palabras  en la frases que quedan finalmente aprobadas.
En fin, cosas técnicas de redacción.  
Y no lo digo por presumida, simplemente  es importante para que el mensaje llegue correctamente expresado y se entienda bien, es todo.
De eso parecía que era lo que se trataba lo que me soñé sobre lo que tenía que escribir hoy: del MENSAJE en la botella.
Eso era, ahora recuerdo algo, la idea central en mi sueño creo que se produjo a raíz de la conversación con un apreciado amigo con el que converso mucho sobre las cosas que están pasando y hablábamos de que la escritura es mi trinchera y que la pluma es la mejor espada.
Y que escribir en este blog además de ser un buen pizarrón para practicar la escritura e ir soltando la mano y la mente, también he ido descubriendo que  se ha ido convirtiendo en una de las cosas que más me gusta hacer en la vida.
Y como estoy aquí, y quisiera estar allá donde las papas queman y ser una corresponsal en situ de los hechos del suceso pero como eso es demasiado para mí y mis reales posibilidades no me queda más alternativa que sentarme aquí los fines de semana y escribir. 
Para librar esta batalla no tengo más  herramienta que mi cabeza y no tengo mejor arma que las palabras. 
Supongo que de este sentimiento-idea debe haber salido esa ocurrencia tan genial  de la pluma como espada. Viejo tópico de la época medieval o quizás hasta más anterior.
Yo no tengo armas pero sí tengo el don de la palabra y mi trinchera es este blog contra las injusticias del mundo; porque las injusticias no son de la vida, la vida es justa a cada cual le da lo que se gana, pero es el mundo el que está plagado de injusticias porque al mundo lo hacen algunos que no les interesan  que las cosas sean justas para todos por igual.

También estoy recordando otro punto sobre el que me soñé escribiendo hoy a propósito de la época medieval.
Trataba algo sobre cuál sería el origen del egoísmo y del mal, de cuál había sido el primer robo de cuello y corbata del mundo.
No soy antropóloga ni socióloga, lo que yo diga sobre esto son meras especulaciones pero son mis propias teorías.
Yo creo que todo se originó desde que comenzó a desarrollarse el sentido de propiedad.
Cuando se acuñó el término " propiedad privada" ahí comenzó el egoísmo del tipo: lo que es mío es mío.
Y el primer "robo de cuello y corbata", es decir de esos robos autorizados por la ley y el Estado se debió haber dado en el contexto de la primera vez que se cobraron impuestos y de ahí para delante nunca más en  la vida dejaron de haber ladrones de todo tipo de los legales y de los ilegales mucho menos glamorosos que los anteriores.
Entonces podríamos decir que el origen del mal, del tipo de mal  social que ejerce el robo, la usura, el egoísmo, porque males hay muchos y de todos los colores, pero en especial este mal,  está vinculado al sentido de la conciencia de la propiedad privada y de los impuestos. 
Es cuestión de pensar un poco.
Por qué razón se daría el primer robo de la historia cultural de la humanidad?
Si al comienzo los primeros asentamientos humanos vivían en comunidades, clanes, tribus, como les llamaran, todos juntos, compartiendo las labores y provisiones, no había razones para robar porque las necesidades de los miembros estarían cubiertas y satisfechas.
Salvo que no robasen por necesidad, sólo por gusto o placer, por avaricia o codicia, venganza o envidia, es decir por maldad.
Cuál sería el primer bien robado?
Es posible que haya sido una mujer de otro clan.
El origen del mal debió ser anterior al ser humano.
Pero qué es el mal?
Es una cuestión de óptica o realmente existe?
Yo creo que sí, que existe per sé. 
Esta parte da para largo, esto ya no me lo soñé, es parte de mi improvisación dialéctica que da para más largo y para tema de otra entrada.
 Los temas sobre los que me soñé eran esos dos sobre el mensaje que intento enviar al mundo como mensaje en  una botella y sobre los impuestos con los que nos asaltan ladrones de cuello y corbata.
Sí o no?
Supongo que en mi sueño estos temas estaban encadenados de una manera brillante porque de qué vale tener sueños con ideas para una entrada si van a ser una cuestión completamente mediocre, no?
Lo que ahora me hace pensar en que no soy tan brillante como me pensaba, jjajajajajajjaaaja. 
Da igual, las ideas está más o menos claras, al menos recuperé de mi frágil disco duro mental un par de ideas esqueletos para mi entrada de domingo.
Palabras sacan palabras y en mi caso resultó como si me hubiese ido de pesca con mosca.
Saludos, hasta el próximo fin de semana.


martes, 2 de agosto de 2011

Como un cántaro roto.

No entiendo por qué las cosas están como están.
Qué hice mal?
Siento que tengo una espina atravesada en la garganta o en el corazón, no lo sé. Mientras no la quite de ahí, no tendré descanso.
Es una pesadumbre que me oprime la respiración del pecho, es una impotencia tan grande. Pero al mismo tiempo siento que quien persevera alcanza. Que es una cuestión de tiempo, que quien aguanta más tiempo sin respirar gana. Ignoro cuál sea el premio, y quizás el que sea ya no me interesa.
Eso es, más que nada. Perdí el interés. Ya no me importa. Ya no veo la situación con los mismos ojos que todo lo perdonaban, y que sin importar lo que hiciera o dejara de hacer le bastaba con verle para olvidar todo y sonreír enamorada o sonreír como estúpida. A estas alturas ya no lo distingo.
Creo que ahí está la diferencia.
Se agotó el combustible, se consumieron las reservas energéticas que mantenían en mí la llamita del amor encendida, día y noche, aún en su ausencia.
Por eso el orgullo, por eso siento que no tengo ninguna obligación de dar explicaciones de mi drástica decisión. Y lo curioso, es que no siento remordimiento. No me apena pensar lo que pueda sentir.
Me da lo mismo. Y ahora entiendo por qué.
Es simple. Tanto fue el agua al cántaro que al final se rompió. 
Mi subconsciente supo antes que yo lo que debía hacer. Fue una reacción impensada, sólo instintiva.
Como quitarse la flecha del medio del pecho para seguir combatiendo y no hacerle caso al dolor o
sacudirse el cascajo que se entierra en la planta del pie al caminar.
Fue algo así.
Tuve mucha paciencia, más de la que he tenido en toda mi vida junta, pero también estaba consciente que todo tiene un límite.
Que si bien había creído querer sin orgullo, nunca perdí de vista que siempre tendría dignidad.
Hay muchas cosas que puedo comprender, pero jamás dije que las podría aceptar. Hay ciertas cosas que simplemente no estoy dispuesta a tranzar. Y creo que traspasó una línea sin retorno y no hay nada que yo pueda hacer.
Me nace de las vísceras esta vez y no hay excusa que valga que me haga cambiar de opinión.
Nada de lo dicho me vale porque está exactamente en el mismo plano inconsistente de todo lo demás. No tiene respaldo, no hay hechos que avalen sus palabras con las que construyó sueños y promesas, que ahora se van de vuelta al aire de donde vinieron.  De hecho, un hombre que no prueba que tiene palabra, nada de lo que diga tendrá  validez alguna vez.
No me importa nada de lo que ha dicho, no me vale, porque son  sus actos los que le desdicen.
La verdad, me cansé. 
Me agotó la paciencia, me ganó la desilusión de esperar que sería distinto esta vez, que ahora sí, que por fin había entendido lo que tantas veces le repetí. Que estúpida, que ingenua. Quien nace chicharra muere cantando.
Acostumbrado, mal acostumbrado a hacer lo que quiere, esta vez se encontró con la sorpresa de hallar a alguien que también acostumbra a hacer lo que quiere y que no aguanta estupideces fuera de lugar.
O las cosas son o no son, pero jueguitos retorcidos, conmigo no van. 
Primero, es una cuestión de respeto por la otra persona, más aún si por esa persona se tienen sentimientos profundos y verdaderos, bien intencionados. 
Segundo, es una cuestión de principios, de ética, si se quiere, de no jugar con los sentimientos de los demás. Porque nadie está obligado a querernos, eso es algo voluntario y si alguien nos quiere desinteresadamente, sólo porque, qué se yo, porque la materia, el contenido interior resulta atractivo, o porque nos parece lindo de adentro, nos provoca bienestar, se siente bien uno en  compañía de ese otro, se pasa bien, es inteligente, divertido, buena persona, es justo como esperaba que fuese, que calza con el ideal siempre buscado y nunca encontrado, qué se yo. Se quiere, porque se quiere, porque sí, en una de esas no se necesitan razones para querer alguien, simplemente se quiere y ya.
Cuando ese tipo de relación se da en la vida, parece mágica, como si el mismo Dios la hubiese anudado en el cielo.
Entonces, de pronto ver bajo el efecto de  un chispazo de lucidez mental provocado por la distancia y el tiempo, las cosas tal como son y darse cuenta la estúpida que se fue, duele. 
Ahí es donde entra a picar el ego. Como cuando la gente es estafada y no denuncia por vergüenza, para evitar que la policía se ría, porque se dan cuenta que se pecó de ingenuidad, de credulidad o inocencia y asume el timo como si fuese su culpa.
Sé que no debo arrepentirme de haber obrado de buena fe siempre, de haber sentido tener las mejores intenciones, de haber alojado sentimientos genuinos y puros en mi corazón por él. 
Que él no haya sabido valorar ni reconocer mi modo de ser ni mi manera de quererle, no lo puedo asumir como mi culpa. Eso siempre será su problema, no el mío.
Una cosa me tiene tranquila, di siempre lo mejor de mí porque lo quise y mucho. Nunca antes había querido a alguien de un modo así. 
Eso duele también, sentir una especie de desprecio. Como cuando una se esmera por preparar una exquisita comida para agasajar a la persona amada y siendo que quedó perfecta: rica, sabrosa, en su punto, y además ha puesto la mesa con un toque especial, prepara el ambiente para una velada íntima y romántica, se acicala quedando muy guapa. Se sienta a esperar  a que llegue, y pasan los minutos y pronto las horas y no llega o cuando llega pasa de largo y no toma en cuanta nada de lo que se ha preparado de especial en su honor.
Cosas como esas provocan decepciones peligrosas que van minando las relaciones, se van guardando rencores en el dossier, que salen en los momentos más inesperados.
Es mejor aclarar todo de inmediato, sin guardar nada, que las basuritas acumuladas bajo la alfombra para sacarlas más tarde como evitando echar a perder el momento, no resulta. A la larga, salen con la fuerza de una erupción volcánica que lo pueden poner todo en jaque.
Las decepciones reiteradas, la falta de sutileza, las insensibilidad, el egoísmo, las faltas de criterio, van desgastando de apoco tal como el viento y el agua  esculpen la roca y nada es como solía ser, por lo general no es mejor que al principio si se compara. Toda escoba nueva barre bien. 
Hay que considerar que las energías en la relación cambian con el tiempo, fluctúan, eso es de esperar. 
Pero en el mundo de las relaciones maduras, que nacen con la idea de proyectarse a largo plazo de un modo estable y formal, esta no es la lógica operante. Por el contrario se esperaría que mientras más pasa el tiempo el vínculo se afiata más e incluso  las crisis servirían para fortalecer aún más la unión de la pareja, pero para que esto ocurra es necesario haber superado limpia y sanamente cada una de las crisis tenidas. Pero para superarlas hace falta que ambos pongan de su parte, que ambos sientan el suficiente entusiasmo e interés para trabajar en la solución de las dificultades que puedan surgir.
Pero a veces el desencanto es tanto, pero más aún es el temor a volver a reecantarse y caer otra vez, tropezar con la misma piedra, y ese temor no deja retomar el interés por salvar la relación o al menos porque los sentimientos del otro sean cuidados de no ser heridos innecesariamente, cuando eso ocurre, ya no hay nada que hacer. 
Cuando el bienestar del otro deja de ser importante, la relación ya está muerta.
Y siento que eso me pasa. Me dejó de importar como se sienta. 
Sé eso que es orgullo, que estoy respirando por mi herida. Que es veneno puro. Pero no lo puedo evitar.
Estoy dolida, demasiado aún como para ver las cosas desde una perspectiva más filosófica si se quiere, como para encontrarle una explicación lógica que me conforme, que me consuele.
En qué momento algo que siempre consideré algo tan sano se transformó en algo tan tóxico.
Qué capítulo me perdí? 
Los dados están corriendo sobre el tapete.

viernes, 27 de mayo de 2011

15 M, por una España mejor.

Siempre he pensado que la mayor debilidad  humana ha sido la ambición, esa que es desmedida que no contempla condiciones ni consecuencias, que ve la oportunidad y va por ella, pasando por alto todo lo demás. Y después vienen las lamentaciones y los llantos desconsolados de " ¡pero en qué hora estuve, ay, ay, ay!" La llamada hora del tonto, quizás.
Me refiero a toda la crisis desencadenada en España luego que se les desplomara el modelo "del bienestar".
Y me extraña tanto, la verdad. A juzgar por como son los españoles, a mi parecer, todos medios ácratas, y desconfiados; cómo pudieron dejarse envolver, engolosinar por las ofertas de créditos facilistas que eran imposibles de concebir por lo insostenibles a lo largo del tiempo.
Cómo pudieron dejarse tentar tanto por la publicidad, cuando se sabe, por cuestión de sentido común, que nada que se vea fácil, en verdad, puede ser posible sin que haya alguna pillería, que lo barato cuesta caro, y el común denominador, nunca gana.
Si el Hombre perdió el paraíso por la tentación  del conocimiento en forma de manzana, lo españoles se dejaron perder España por un coche, un viaje en trasatlántico, una casa propia y todo con un SDM, tal como ellos mismos lo dicen. En qué cabeza cabe la posibilidad de llevar una "Vida de puta madre" con un "sueldo de mierda". Es el sueño del pibe, pero no tiene lógica.
Y lo peor, el Gobierno permitió que su juventud desertara de sus estudios por un trabajo y que condenara su alma por 40 años plazo a trabajos forzados para pagar un crédito hipotecario al banco.
Si buscamos culpables, creo que la culpa es compartida. Se obnubilaron por las posibilidades, pero dónde estaban los mayores, los padres de esos chicos, los políticos que no vieron venir lo que se aproximaba. O fueron todos cómplices? 
De las crisis inmobiliara norteamericana del 2007 a la fecha, recién este 15 de mayo jóvenes se han tomado las principales plazas y calles de las grandes urbes de España de un modo inusual, con sacos de dormir y toldos para hacerse ver y oír por las autoridades y por el mundo entero.
















Hoy la policía en Plaça Catalunya, hizo un intento de desalojo con la excusa de limpiar los espacios públicos, luego ya de 12 días de la acampada. Hubo manifestantes heridos. Se vivió la indignación y la adrenalina de estar en una situación desigual en fuerzas, pero donde se produce una paradoja que al oírla me hizo pensar en que los jóvenes tienen la visión del  futuro mucho más claro de lo que pareciera:
-"Si ganamos, ganamos todos!!!"- que alguien le gritó a un policía de casco y escudo anti motín, -" y es también por tus hijos!!!!"-
Quién le podría rebatir semejante argumentazo!!!
Mi solidaridad y mi simpatía está con todos aquellos que luchan por un Mundo mejor.
Fuerza!!!
Y lo mejor es que es una lucha independiente, sin partidos políticos ni sindicalismos que dirijan los hilos. Es sólo gente hastiada de la vida que se les ha venido encima y que por la magia de las redes sociales se han congregado en un frente común para cambiar el curso de la Historia, para tratar de componer un país en quiebra, cansados de la corrupción y de la explotación social y no permitir que España sea otro Pakistán.
Este genial y sarcástico video lo explica muy bien, cómo comenzó todo.









lunes, 16 de mayo de 2011

"La medicina del futuro"

Ayer estuve viendo lo que me pareció una interesante entrevista a un experto español en nutrigenómica  de la Universidad de Tufts en EE.UU.
Y me puse a pensar que tal vez no estemos tan mal preparados físicamente como especie para lo que pueda sobrevenirnos más adelante.
Con esto de la hambruna mundial prevista si las condiciones del  cambio climático a causa del calentamiento global,  no se detienen. Las sequías, las inundaciones, las pérdidas de cultivos y cada vez menos terreno fértil y cultivable disponible a consecuencia de las expansión inmobiliaria hacia los alrededores suburbanos. 
La explosión demográfica que se preveía hace años atrás, creo que ya no es uno de los factores más preocupantes. Es un hecho comprobable que en las sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo en que la mujer ha alcanzado mayor nivel educacional las tasas de natalidad son también  mucho menores, comparativamente a países en que los índices de escolaridad de su población femenina es menor.
El asunto que me interesa va por otro lado.
Me llamó profundamente la atención cómo no habían atado cabos antes. Con todo lo que ya se sabe de la historia de las migraciones humanas, con lo que se sabe de los genotipos humanos, con lo de la dieta del genotipo que expone la tesis que uno debiese alimentarse de acuerdo a qué clase de tipo genético corresponde, si al del cazador, al del recolector, al del rastreador, del nómade o del sabio de la tribu. Cada cual, según esta propuesta, tiene necesidades alimentarias distintas y responde de un modo particular a cierta clase de alimentos.
Con todo esto que ya se sabía, alguien fue más allá y ordenó las partes y armó una teoría que me parece muy interesante para explicar las causas de la Obesidad, pero lo mejor es que se han dado cuenta que hay que preocuparse de los hábitos alimenticios, incluso de antes de nacer.
Es increíble cómo las condiciones de stress afecten incluso a la genética de un individuo.
Niños que fueron concebidos durante situaciones en que sus madres fueron expuestas a periodos prolongados de hambruna desarrollaron un organismo ahorrador de energía. Esos mismos niños, una vez crecidos en condicines normales de alimentación, desarrollaron las típicas enfermedades de las sociedades sin problemas de abastecimiento alimentario, colesterol alto, hipertensión, diabetes, hasta cáncer. 
Lo mismo le sucede a aquellas personas que por una cuestión de raza ancestral poseen organismos predispuestos a condiciones carenciales lo que las ha predispuesto a necesitar mucho menos para sobrevivir que otros individuos que provienen de razas menos expuestas a esas carencias. Es decir, un latino de centroamérica o un africano ancestralmente como raza ha debido desarrollar un organismo adaptado al tipo de alimentación y a la cantidad, que se consigue en su hábitat. Ese mismo individuo si emigra a un país  donde el tipo de alimentación es rica en grasa y azúcares, como EE. UU., le cambia todo el metabolismo. Entonces como resultado se obtiene a un individuo sobre pasado en las cantidades que su organismo realmente necesita para subsistir.  Sumado a eso, se da el cambio de estilo de vida, las nuevas condiciones socio-económicas añaden  lujo y  comodidad que los acaba por  convertir en seres sedentarios, fofos y amorfos, en resumen: enfermos. 
Las calorías que se consumen de sobra, si no se queman, se acumulan y así se va produciendo la obesidad, en sus distintas formas, pero todas igualmente nocivas.
La cuestión es no comer si no se tiene hambre, evitar comer por comer, y no consumir más calorías de las que no se van a gastar. Tratar de evitar  los alimentos refinados o demasiado procesados. Mientras más orgánico y natural, mejor. Menos riesgos para la buena salud.
El asunto de las calorías funciona como un banco pero al revés,  se siente muy bien llegar a los  números rojos, quedar al Debe y sobre girarse de la cuenta de ahorro. No hay sanción, no hay dolo, no hay DICOM, sólo piropos.
Pero no demasiado, igual hay que dejar algo de grasita para protegerse del frío en invierno, y para no perder las formas, para el verano.
Es como todo en la vida, en el punto medio está el equilibrio.
Para que se entienda de lo que hablo, deben ver esta entrevista, está muy interesante.
  


viernes, 29 de abril de 2011

Born to be wild or just me.

No suelo ser impulsiva ni tomar decisiones sin pensar, pero hay veces que se tienen revelaciones, o intuiciones que indican casi como si alguien nos gritara al oído: -¡HAZLO, eso es lo tuyo, es lo que debes hacer.!
De niña siempre tuve dos ideas que me rondaban, a las que nunca les hice mucho caso porque las consideraba de un modo u otro imposibles de alcanzar. Pero ahora que ya estoy grande, no me parecen tan imposibles.
Será posible que esté frente al resto de mi vida, que por fin haya encontrado una respuesta?
Siento que por fin hay algo que quiero hacer y puedo imaginar mi vida con un propósito útil y que a la vez sé  me llenaría infinitamente el corazón.
Quiero comer tallarines al lado de un orangután. Suena desquiciado?
Sería genial, vivir en medio de la selva con animales que necesiten ser protegidos de la barbarie humana.
No veo mi futuro en lo que se supone debiera ser mi vida. Nunca me vi en eso, realmente.
Quiero libertad, aire, quiero hacer algo con lo que realmente me sienta bien conmigo misma, quiero sentir que en verdad hago la diferencia.
Tengo un espíritu aventurero que ha sido enjaulado, resolver problemas es innato en mí, soy práctica, lo que no sé lo puedo aprender con facilidad, me encantan los animales y tengo unas enormes ganas de ayudar.
Me puedo imaginar lo que es vivir en la selva, los peligros, las enfermedades, las casi nulas comodidades, pero todo eso es parte de la aventura de hacer una vida plena. Es la Naturaleza en su máximo esplendor, en lo más crudo de la realidad, pero a la vez es bello, de algún modo hay armonía en todo aquello.
Vi un trailer del documental Born to be wild y me pude imaginar ahí, al acabar de verlo me pregunté: dónde me inscribo?
Hay alguna organización tipo "médicos sin fronteras" o alguna clase de UNICEF para animales huérfanos o en peligro de extinción que necesiten gente voluntaria, que no tiene idea pero sí mucho buen ánimo.?
Para que se entienda de qué hablo:

Sería genial, no?
Por cierto, mis sueños de infancia eran: llegar un día a pilotear un cuadriplaza y trabajar con animales.

lunes, 25 de abril de 2011

No es un adiós.

Hoy me he enterado de la triste noticia.
Uno de los más importantes poetas chilenos del los últimos tiempos, Gonzalo Rojas, ha muerto.
Maestro. No tuve el honor de ser su discípula pero sí de estrechar su mano en una oportunidad. Teníamos amigos en común.
En más de una ocasión pude asistir a sus lecturas poéticas organizadas en en mi Facultad o en la de Derecho, que queda al lado. Inolvidable esa voz rasposa de boca grande y labios de congrio  que dejaban salir palabras como bocanadas de aire cálido y luminoso, logos precisos e ingeniosos, porque inventar palabras era su juego preferido, palabras que en sí mismas encerraban el resumen de una idea completa.
Es que el idioma le quedaba corto a Gonzalo Rojas, sus ideas iban más allá de las palabras que existen en castellano. Pero se las ingeniaba para no echar mano ni del francés, ni del inglés, todo estaba dado en la semántica de los morfemas para él.
Es cierto, Warken, tiene razón, por lo general, no se enseña a Gonzalo Rojas en la educación media pública y algo está muy mal si sigue así.
Si no hubiese asistido a clases del taller literario del colegio, quizás sólo lo habría descubierto recién en la U.
Y de cierto modo también tiene razón al decir que Chile es un país de poetas.
Pero hay una cosa que por lo general no se dice, a veces los poetas más premiados y reconocidos, no son los únicos buenos que existen o que un país puede vanagloriarse de contar dentro de sus habitantes.
Cuánto talento hay del que no figura oficialmente porque no tiene las conexiones sociales o políticas necesarias?
Para postular a Nobel de Literatura se necesita ser postulado por otros y tener una cierta cantidad de publicaciones editadas en francés.
Es decir, para llegar tan alto, no es suficiente el talento per sé.
Gabriela Mistral, Pablo Neruda, tuvieron gente influyente a su alrededor que los admiraban y que les facilitaron el camino para llegar a convertirse en los íconos de la Litertura o de la Poesía, que son.
Recuerdo que en la U, existían dos corrientes, una clase de hinchada dividida entre los profesores de literatura, estaban los parrianos o seguidores de Nicanor Parra y los rojistas, los admiradores incondicionales de Gonzalo Rojas. 
A mi juicio la división se viene de más arriba: Neruda v/s Huidobro.
Gonzalo Rojas es más nerudiano, por decirlo así, en su estilo, y Nicanor Parra es más de la línea huidobrista con todo lo del creacionismo que pudo decantar en su característica"Antipoesía", finalmente.
Como sea, a mí me gustan los dos. Son ingeniosos y dejan pensando un rato luego de acabada la lectura.
Ambos logran desconcertarme y provocarme un -"hey, tiene razón, no lo había pensado así"- y eso me resulta muy grato y divertido.
Pero si tengo que elegir a uno de los dos, me quedo con Gonzalo Rojas porque escribió el primer poema que leí en el que está escrito mi nombre, aunque esa Oriana no haya sido yo.


Desde hoy, entrará en los planes y programas del Ministerio de Educación, de seguro.
Desde hoy comenzará a ser más conocido que cuando estaba vivo.
Desde hoy, Gonzalo Rojas, ha pasado a ser inmortal.
Enhorabuena, Poeta.
"No es un adiós, sino, un hasta siempre."


sábado, 23 de abril de 2011

Razonablemente moderado.

Por fin un día de sol. Pareciera que el tiempo repuntara igual que mi ánimo. De seguro es al revés, pero me gusta más pensarlo así. 
No siempre me siento de buen humor cuando hay un día bonito allá fuera, así que no podría decir que mi estado anímico tiene que ver con el estado del tiempo. Ni tampoco que soy lunática. Pero sí que los días nublados y lluviosos me hacen sentir un poco triste o con menos energía. 
Lo que sí podría afirmar  que me afecta es la exposición a la luz o sombra. Los lugares sombríos me deprimen, por eso prefiero los lugares iluminados y cálidos, me siento más vital. Debo tener algunas celdillas solares en mi cabeza, supongo que igual que todo el  mundo. Sin embargo no viviría en el norte, porque me gusta ver verde. 
Los paisajes áridos del norte de Chile, de cerros pelados, aunque reflejen toda una exquisita gama de colores según la hora y el sol, a la larga creo que terminarían por aburrirme. Para una visita de turista, el norte es un lugar perfecto, pero no para vivir. Aunque en el sur llueva, haya humedad y haga más frío, y siempre ande con el pelo como cavernícola, (porque por más shampoo anti-frizz que use, ninguno es tan realmente poderoso como para evitar que me parezca a Mafalda) los paisajes son incomparables. De tener que elegir, prefiero el sur, mil veces.  (Siempre tendré la opción de hacerme un moño o de usar un gorro de lana.)
Concepción, no está mal, no tiene mal clima, las temperaturas en invierno nunca son tan bajas y en verano no son tan altas, gracias al efecto moderador del mar que tiene cerca. Es húmedo pero razonablemente húmedo. Todo pareciera ser razonablemente moderado en esta ciudad.
Si estuviese en mi poder hacer algo por Concepción comenzaría por hacer aseo profundo dentro de la administración municipal, barrería desde el alcalde para abajo. Y arreglaría las calles, que desde antes del terremoto estaban malas, después sólo quedaron peor.
En fin, afuera harán unos 16 grados, corre una brisa fresca, pero con ropa abrigada se está bien. Especial para aprovechar el feriado y salir a caminar. 

lunes, 18 de abril de 2011

Sensaciones.

Hay ciertas cosas que cuando las pienso por más que les doy vueltas no logro llegar a una respuesta más o menos satisfactoria, al menos que impliquen un racionamiento lógico sin tener que recurrir a teorías esotéricas o a conocimientos que aún están fuera de mis libros.
Dos cosas.
Cómo es posible que pueda tener sensaciones tan reales como si se tratase de un recuerdo reciente, sin superponer sensaciones reales pasadas. Y eso es precisamente lo raro, cómo es posible que pueda sentir que algo ha sido como real sin haberlo sido alguna vez? 
Otra. Cómo he podido saber qué es lo que le falta a algo para que alcance un mayor realce sin haber probado antes lo mismo. 
Es decir, para que se entienda, una vez me pasó que en casa de una familia amiga, la anfitriona preparó un trago de su repertorio que yo jamás había probado antes, le di un sorbo y sentí que le faltaba algo, el sabor me pareció incompleto. Recuerdo que sólo dije: - no está mal, pero sabes qué? tienes canela en polvo?. - Claro, le quieres echar?. -Sí, cómo quedará?
Le eché un poco a mi copa y voilá, era lo que le faltaba. 
La pregunta es: Cómo  pude saber  lo que le hacía falta exactamente si nunca había probado el preparado antes?
Intuición, memoria ancestral, fui barman en otra vida? Qué? Lo saqué por lógica, asimilé el sabor a alguna experiencia anterior? Probablemente lo asocié con una Vaina, pero lo curioso es que nunca he probado una Vaina. Que lleve huevo crudo no me gusta, siempre que se puede elegir prefiero pisco sour o ponche a la romana, pero sé que lleva canela en polvo. Puede ser que por ahí haya una respuesta más o menos aceptable, con cierta lógica interna.
Son cosas raras.
Debe ser la alquimia de quienes tenemos el gusto en la imaginación, las medidas en los ojos y las pizcas en la punta de los dedos.

domingo, 3 de abril de 2011

The End

This is it. 
Game Over. 
Knock Out. Cómo sea.
Finito. 
Un día que sólo quiero poder borrar del mapa de mi memoria.
No ha sido una acción impensada, fue más bien un impulso meditado, me dejé guiar por mi intuición.
No es fácil romper con todo, pero sentí que era lo que debía hacer.
Hace un tiempo ya me había despedido de toda esa vida que nunca será, de algún modo ya tenía asumido que esto acabaría tarde o temprano, ahora sólo le dí el corte que necesitaba.
Es como cuando florecen las rosas, del botón pasa a la flor abierta en todo su esplendor y luego se marchita en el mismo tallo, para que puedan volver a florecer otras rosas en la misma mata es necesario cortar los cogollos secos que sólo le quitan fuerza a los botones que también tienen derecho a florecer alcanzando su máximo esplendor.
Acabo de cortar la flor seca del tallo y no me arrepiento.
Estaba advertido, no cambió la actitud, bien, que acepte las consecuencias. Yo no estaba bromeando, lo que dije, lo dije en serio.
Fui drástica, lo admito, pero era necesario serlo.
Ya no hay esperanzas, no quiero pensar más, ya lloré suficiente.
De la vida no volveré a aceptar nada que no sea lo que yo quiero de la vida.
Nunca un The end fue tan poco glamoroso.


sábado, 19 de marzo de 2011

Phoenix.

Es extraño. Las contradicciones y paradojas de la vida.
Éste, siento que es mi espacio más íntimo y a la vez el más público. Aquí me siento a salvo. Curioso, es el espacio más abierto y sin embargo me siento protegida. Es casi como arrancar al medio de la calle o de confundirse en medio de la multitud para escapar de alguna clase de peligro. Raro, no? Pero tiene sentido, supongo.
Estaba saliendo de mi parálisis, dispuesta a retomar mi vida, ya había dado un primer paso, incluso había vuelto a confiar en mi intuición, y ya había aceptado la idea de que mi futuro es mi responsabilidad y mi vida es sólo mi vida. Ya me había despedido de todo, dispuesta a seguir aún con el círculo inconcluso, pero ya me había hecho a la idea que así sería y no había nada que yo pudiera hacer al respecto, sólo darle tiempo al tiempo para que me dejara de importar hasta que llegara un día y pasaran esas 24 horas sin recordar algo en absoluto.
Fue el miércoles, cuando atravesaba O'Higgins a la altura de Tucapel, vi un globo naranjo que flotaba entre los gases calientes de las micros y lo primero que pensé pero sin palabras, sólo tuve la sensación, de que estaba siendo testigo de una señal que debía interpretar. Había pedido tanto por una señal para saber a qué a tenerme ante la falta de una respuesta que me diera luces antes de decidir qué hacer.
Era un globo naranja, el color no podía ser otro? El naranjo es  un sinónimo casi como su segundo nombre, pensé en él de inmediato. El globo iba de acá para allá, pero siempre se mantenía a mi izquierda. Casi se me pasa el rojo por estar pajareando abstraída en mis ideas respecto a la trayectoria azarosa de aquel globo. Cuando me decido a atravesar antes que el semáforo cambiara a verde otra vez, aquel globo se me cruzó por delante, pero salió de mi camino justo antes de dar el paso que me correspondía para avanzar. Llegué a la vereda y me desentendí del globo, no sé qué sería de él, estaba ensimismada en tratar de dilucidar el significado de aquella escena, si es que tenía alguno más o menos lógico.
Aquel día como la mayoría de mis días ya sin esperanzas, no tuve ningún apuro en revisar mi correo. Cuando lo hice me encontré con dos mensajes que hicieron que mi pulso casi inerte volviera a la vida.
Entonces, es lo que no me explico: por qué.
Si ya estaba más o menos conforme, ya estaba más o menos entregada a la idea que mi vida sería sin él, por qué aparecerse pero al mismo tiempo no han dejado sólo de ser palabras que no puedo creer del todo porque no hay hechos que las avalen ni les den consistencia.
Soy racional antes que sentimental, no creo en palabras por muy bonitas que suenen pero que aún siguen en el aire, creo en hechos, pruebas, evidencias.
Los recuerdos ni las intenciones me alcanzan para alimentar un fuego que ya casi está extinto, brazas tenues en medio de mucha ceniza.
La ceniza sirve de sustrato para formar humus que haga posible la nueva vida, a eso se debe referir el Mito del Ave Phoenix con eso de "renacer de las cenizas". No es literal, debe estar escrito en un código simbólico de lo que significa cuando algo acaba y en su lugar surge algo nuevo, pero no de la nada, sino a partir de las ruinas, residuos, o en este caso: cenizas de lo que antes hubo en aquel mismo lugar.
Es cierto, ya no soy la misma ilusa soñadora de  hace algún tiempo atrás.
Ya no me importa qué haga o deje de hacer.
Ahora,  lo que yo hago o dejo de hacer es lo realmente importante, porque es mi vida y nadie la puede vivir por mí.

viernes, 25 de febrero de 2011

Aún a flor de piel.

Hoy se casa una prima de mi mamá y estamos invitados al matrimonio. 
Me parece raro, hasta un mes atrás yo que jamás había soñado siquiera con la idea de casarme, me sentía dispuesta a pasar por toda la tortura que significa organizar una ceremonia y una fiesta, que tonta. Eso no es para mí. 
Mi prima tiene como 50 años pero parece de treinta y hoy se casa por primera vez en su vida.
Es curioso, fue ella que una vez que la atendí al teléfono notó que yo estaba enamorada sólo por mi voz.
Supongo que las personas enamoradas descubren rasgos de amor en otros y se les hace fácil identificar quienes lo están aún sin que se toque el tema.
Ver la felicidad de otros, debería ponerme contenta por ellos, y lo estoy, sólo que no es suficiente como para sentirme contenta por mí y no puedo evitar pensar en todo eso que ya jamás viviré.
Que horror, se me está corriendo el maquillaje. No quiero llorar!!!!
Pero no puedo evitarlo, llevo los sentimientos aún a flor de piel.
Deberían inventarse los maquillajes a prueba de lágrimas, la máscara de pestañas waterproof, no es suficiente.
Lo sé. Debo ser fuerte, sobre ponerme, confiar más en mí, en mis propias capacidades, enfocarme en lo que quiero de la vida, respirar profundo y aprender a vivir sin esas posibilidades que se esfumaron como el humo por un respiradero.
Lo sé, lo sé. Soy consiente que por más que quiera creer que estoy bien, no lo estoy. Y es natural, aún estoy en el proceso de duelo.
No me siento de ánimo para fiestas, pero también sé que me hará bien cambiar de aire, ver caras que hace tiempo no veo, conversar, distraerme, poner mis ideas  al servicio de simplemente permitirme pasarlo bien por un rato, no hay nada de malo en eso.
Hace tiempo que no me pintaba las uñas, y no recordaba lo fregado que es para que queden bien.
Me acordé de los consejos de mi personal couch, -"píntate las uñas de un rojo bonito"-.
Me veo como mujer grande pero aún siento que me falta mucho para serlo.
En qué va?
Tengo la edad, pero no me siento aún dueña de mí misma.
Y hasta que no me sienta dueña de mi propia vida, quiero estar sola.

domingo, 20 de febrero de 2011

El más maravilloso y perfecto cuento de hadas.

Ay, Dios!!!!!
Creo que si hubiese construido un espantapájaros entre las rosas de mi jardín,  y de pronto por una extraña  cuestión mágica o milagrosa, cobrara vida y pudiera hablar, me diría lo mismo que ya he oído antes. Pero tendría cerebro de paja, le podría creer?
Es decir.
Hay que poner todo en  perspectiva y darle importancia sólo en su justa medida. Evaluar muy bien las cosas y dependiendo de quien provengan darles la importancia que merecen o no.
Lo sé. Racionalmente lo analizo, lo entiendo tal como si se tratase de un cuerpo sobre una mesa de disección.
No tengo pudor para abrirme el pecho, sacarme el corazón con la mano y ponerlo bajo el microscopio de mi cerebro para saber qué le pasa.
Sé lo que siento, sólo estoy profundamente decepcionada de todo. De él, de la vida, del destino, de Dios.
No lo sé. 
Quiero pensar que tal como se han dado las cosas ha sido sólo por mi bien, pero que  por el momento estoy muy dolida para verle un sentido que me conforme, me conforte y me consuele.
Cómo diablos se despide una de los sueños muertos? 
Cuando los sueños mueren, a qué parte van a dar.?
Me siento como una deuda de unos muertos sin tumba.
Me parecen como si se  esfumasen en el aire igual como el humo de su tabaco. 
Volverán, acaso,  al  espacio común a todos los mortales y que  invisibles por el aire irán a inspirar a otros, y pasarán de cabeza a cabeza hasta que entren en la de quién sí tengas las agallas para hacerlos construir en la realidad verdadera de la vida?
Eran lindos nuestros sueños. Si ahora ya son de otros, sólo espero que sean los mejores huéspedes de todos, porque esos sueños sólo merecen a los mejores, porque eran realmente maravillosos.
Y ahora que lo pienso, tal vez no era yo digna de hacerlos realidad, eran demasiado perfectos para mis débiles fuerzas. Pero se trataba de compartir el trabajo entre dos, para que no resultara tan abrumadora la carga. 
Cómo sea, la causa ya  está perdida. 
Llegué a una sentencia aún en ausencia del acusado que arriesga una pena por desacato, por no haberse presentado el día de su juicio. Y por no haber comparecido perdió todo derecho a apelación. Una lástima, con una buena defensa presentada, estaba dispuesta a retirar los cargos en su contra. 
Sólo si juzgo los hechos, todos me indican que no vale la pena seguir litigando por este caso. Es perder tiempo y recursos de los contribuyentes y aún así estaba dispuesta a apelar mi propia decisión porque quería creer que sí tenía vuelta.
Los días seguirán pasando y la distancia se continuará acrecentando mientras más tiempo pase.
Es triste, pero es así. O lo asumo y lo acepto o me hecho a morir.
Hay más alternativas?
Claro, hacerse monja, pero eso no va a pasar. No tengo pasta, ya te lo he dicho, Dios, no insistas.
Resistiré mil desilusiones más de ser necesario, pero no me vas a meter a un convento para levantarme a las cuatro de la mañana a rezarte un rosario en una capilla refrigerada. Olvídalo.
Lo sabio y sensato aquí es: aceptarlo y superarlo.
Que no será fácil, eso puedo apostarlo sin temer a perder.
Sólo debo animarme y apoyarme en mis fortalezas.
Aunque eso no quita que necesite una explicación para dar por cerrado este capítulo de mi vida de una buena vez.  Fue el más maravilloso y perfecto cuento de hadas que siempre quise soñar, pero como  de todo sueño, era natural que un día, tarde o temprano, tendría que despertarme.

jueves, 17 de febrero de 2011

Sin ReKino.

Como lo veo tengo sólo dos opciones. 
Una, ir de fragelante víctima por la vida como si fuese ésta una Vía Crucis o despego definitivamente sin volver la vista atrás y sólo agradecida por los lindos momentos y sentimientos que pude tener por un tiempo.
Es absurdo, sentirse nostálgica por la pérdida de un futuro que sólo imaginé. Es algo que la Física Moderna aún no estudia. Cómo se puede extrañar algo que no aún no existe y que probablemente jamás llegue a ser posible.
Quisiera poder tomarme vacaciones de mí misma, salir de mi mente, de mi corazón por un tiempo y ser otra, una que no tenga los recuerdo que me atormentan, que me causan pena, que no dejan sentirme a gusto ni en paz en ningún lugar, sin importar dónde esté.
Cómo se hace eso?
Comprendo por qué algunos beben para olvidar, es un modo de escapar de sí mismo, de olvidar esos pensamientos que horadan los sesos como un carpintero machacando el pico contra la madera del tronco.
Mis recuerdos están impregnados con su esencia y eso no puedo sacarlo de mí.
Necesito tiempo para que el con el paso de los inviernos del resto de mi vida su recuerdo se diluya con la lluvia, el viento y la borrasca de mi cariño.
Si en algún momento tuve una certeza, ahora la compruebo. Sabía que este día llegaría tarde o temprano.
Todo desapareció tal como un día comenzó.
Sin preámbulo, sin segunda vuelta, sin ReKino. Se acabó y se acabó.
Por una historia que no resultó no se acabará el mundo. Sobreviviré. 
Quiero convencerme que soy fría, fuerte, que unas locas fantasías hechas de palabras al viento, salidas de un delirio afiebrado que algunos llaman Amor, no  harán que me  arrastre por el fango amargo y desmoralizado del desengaño.
Mi corazón late y late fuerte, seguro de haber sido siempre leal y consecuente. Si bien se siente íntegro, no está intacto, pero tampoco está destruido porque no ha perdido su dignidad. No es orgullo ni soberbia, sólo que siento que la Razón está de mi lado y eso es un gran apoyo.
Puedo seguir caminando con la frente en alto, mirando a los ojos y sonreír.
La vida no ha terminado.
Cada uno es libre de continuar por su propio camino y de hallar la mejor posibilidad de ser feliz.
Le deseo la mejor de las Fortunas y una larga vida.
Bon chance, mon amour.

viernes, 4 de febrero de 2011

15 minutitos de fama.

Desde ayer ya no me sentía optimista por lo que hoy pudiese ocurrir.
Hoy tuvo ese saborcillo de dulce y agraz. 
Una cierta desconformidad por lo que pudo haber sido mucho mejor, pero agradezco lo que sencillamente fue. No estuvo mal. Lo sé. Para qué exigir más, para qué pedirle peras a los olmos.
Sólo que hubiese deseado que fueran las cosas diferentes. 
Hoy era el día  en que se supone todo el mundo, al menos una vez en el año, tiene el derecho a sentirse especial. 
Es el único día en que esos 15 minutitos de fama tienen 24 horas, pero me sentí triste, desmoralizada, pero no sorprendida. De cierto modo me lo esperaba.
Soy una solitaria de alma, así he sido siempre y así lo seguiré siendo siempre, no importa si hay alguien a mi lado o no.
Pero no debo dejar que me depriman estas ideas.
Qué importan las ausencias, he vivido perfectamente hasta ahora sólo entre quienes me quieren bien, el resto,  poco importa.
El recuerdo y el olvido nada significan. 
Los enemigos y los amigos, no se diferencian por recordar fechas, sino en como nos hacen sentir. 
Creo ser una persona que no tiene enemigos, pero tampoco grandes amigos, no al menos unos con buena memoria.
Me basta con quienes sí se acordaron, y se los agradezco en el alma, porque me hicieron sentir bien.
Y no me pregunten cómo se siente, porque no lo sé. Yo me siento igual a como me sentí ayer, con un año menos de edad.

jueves, 13 de enero de 2011

Mi perro.

Hace mucho tiempo atrás que no me pasaba un rato largo con atención casi exclusiva a mi perro. Ya no recordaba la buena onda y confianza que nos tenemos. Es muy genial tener un vínculo de tanto cariño y de obediente libertad con un animalote como mi perro. Es precioso y brillante.
Lo llevamos a la playa porque de otro modo es imposible bañarlo en la casa. No se deja, no hay caso de convencerlo. A la voz de "Ya, a bañarse!", parte con la cola entre las piernas a fondearse a su casa y de ahí nadie lo saca ni con la promesa de "postre".  Es perro pero no tonto.
Como nunca lo habíamos subido al auto nuevo, tenía miedo. Quién sabe qué ideas se le pasaron por su cabeza de perro, tal vez creyó que lo íbamos a llevar al veterinario, cosa que teme y detesta, tanto como bañarse con agua tibia y shampoo mata bichos.
Lo tomé fuerte, usando un tono de voz firme y seguro:- Ya, súbete. Y entre los dos con mi papá, lo agarramos sin vacilar por la cabeza y  por el trasero, y de una lo subimos al portamaletas que es como una cabina más. Al bajar las ventanillas de las puertas traseras le llegaba todo el viento en la cara, tal como le ha gustado siempre, sólo que esta vez no podía asomarse como lo hacía antes cuando se iba conmigo en el asiento trasero aplastándome la cara contra el respaldo y la ventana, cargándome las piernas con sus fáciles 38 kilos de perruna humanidad.
Cuando llegamos a la playa se bajó, lo primero que hizo fue marcar territorio, e inspeccionar los alrededores. 
Mi perro goza de libertad de movimiento porque sé que  obedecerá el tono de mi voz. 
Es un hecho comprobable que entiende perfectamente bien lo que le digo y también lo que le quiero decir. Sí, lee entre líneas. 
Mi mayor temor era que se fuera hacia la carretera que pasa muy cerca, por arriba de la playa.
Después que se había mojado todo lo que quiso, a su modo me pidió que lo secara, refregando su cuerpo contra mis pantalones. Lo froté con su toalla mientras emitía sonidos guturales placenteros, asumo, porque me ponía el lomo para que no me detuviera y pone el lado por el que quiere que le seque.
Después nos fuimos a caminar por la playa, pero advirtiéndole que no se fuera para el camino ni para el mar que ya estaba casi seco. -Derechito. Y de vez en cuando miraba hacia tras para ver si le indicaba otra cosa. Porque sabe que él aunque camine adelante no dirige la marcha.
LLegamos hasta cierto punto y me detengo: -Ya, hasta aquí no más, nos vamos. Ven, vamos.
Y se devuelve, queda atrás por algunos metros y luego me pasa o camina un tramo a mi lado y luego se adelanta pero siempre pendiente de mí. 
Cuando lo llamo a la distancia, en vez de gritarle, lo llamo haciendo sonar las palmas, o palmoteándome una pierna, uso mucho las manos para hacerle señas que él entiende, un chasquido de dedos y mi índice derecho tienen tanto poder como el  mejor de los silvatos.
La arena estaba un poco caliente y se quemaba una poco la guata y las patas, no podía quedarse mucho rato echado en la misma postura, se notaba incómodo. Le extendí su toalla en la arena y le dije: -Ven, échate, aquí, a la vez que le indicaba con precisión la toalla estirada a mi lado. Entendió que era para él y se echó cual divo sobre su toalla.
Es que nos entendemos muy bien. Él sabe que lo cuido, que lo protejo, que lo quiero mucho, sabe que es mi perro, y también sabe que si le pido que me obedezca es por su bien.
Es un perro inteligente.
Lo que me dio más risa    fue que cuando nos decidimos ir y le abrí la puerta trasera del porta maletas se subió de un salto sin que le alcanzara a decir: -sube.
Hoy fue un buen día. Mi perro se sintió feliz y yo me sentí feliz por él.

martes, 28 de diciembre de 2010

De alta, oficialmente.

A pesar de las circunstancias tristes del entorno a la situación misma, en mi lado egoísta me alegré por mí.
Comprobé en carne propia que estoy sana completamente, me puedo dar de alta definitivamente.
Hoy lo vi y como si nada. No se me aceleró el corazón, no me palpitó la carótida. Estoy curada de ese mal de amores.
Hoy me sentí poderosa, mi vuelo es a varios miles de kilómetros sobre el nivel del mar, vuelo muy alto desde hace bastante tiempo. Ya no soy una pájara fácil de atrapar.
Pero por qué, qué hay, que aún siento que algo queda pero sin quedar. 
No me interesa que algo quede porque ya lo di por concluido, oleado y sacramentado, hace mucho rato ya. Pero ese abrazo aún me recordó a otro, menos protocolar, y su voz en mi oído me sonó igual de insinuante aunque las palabras eran otras, unas simples sin mayor importancia, pero en el sonido, similares a otras menos formales. Por qué esa caricia innecesaria, que sobró, pero que a la vez hacía falta,  la sentí como "aún estoy aquí, aún no te he olvidado"?.
Sé que no habrán más palabras que esas que  ahí se dijeron, sin salirse del parlamento de buena crianza y quiero que así sea. 
Está muy bien que quede el agua quieta, no hay para qué remover el fango. No tiene sentido.
Pero no puedo evitar sentir curiosidad sobre qué pensó, qué sintió.
Es hombre, no es muy difícil adivinar qué pensó, pero me pica la curiosidad en el ego por saberlo de primera fuente. Es una tontería, lo sé.
Como la curiosidad mató al gato, y yo no soy un gato. Le hago el quite a la curiosidad y esto es lo último que escribo respecto a este tema que hasta aquí se queda.
No importa las veces que nos volvamos a ver.
Ya estoy bien, ya crié anticuerpos y me siento firme y fuerte como para no recaer.
Estoy de alta, oficialmente.
De eso me alegré a pesar de las tristes circunstancias que rodean la partida de un ser querido.
Feliz viaje, tío C.
Allá nos volveremos a ver, algún día.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Enamorada?

Enamorada, Yo?
Ja!
Sí, creo que sí. Sí. Definitivamente, sí. Lo estoy.
Y es raro, muy raro. Nunca me imaginé que me pudiera suceder a mí. Es decir, en la vida me he enamorado un par de veces, pero de esos amorcillos que se sabe no van a ningún lado, algo parecido a esos brazos de ríos que se pierden entre la subidas y bajadas pero que  nunca van a dar al mar.
Ahora, siento que es totalmente distinto, nunca me esperé ser querida de vuelta, tal como siento yo querer.
Es un sueño del que jamás quisiera despertar en la vida entera.
Cuando me preguntan cómo estoy, tiendo a responder: -bien, feliz!!!
En los papeles oficiales cuando piden hacer una X en una casilla para indicar estado civil, deberían incluir entre soltera, casada, o viuda, la casilla de "enamorada".
Es un estado de ánimo, pero también es un estado de algún modo de estar en el mundo, de ver la vida, de hacer las cosas con más ganas que de costumbre, de abstracción, de distracción permanente, de pisar a 10 cm del suelo, de que ya nada importa lo mismo que antes, que las cosas son como son y si pueden ser mejor que bueno, pero tampoco importa mucho si no lo son.
La sonrisa se me sale sola por los ojos, no puedo contener la buena onda que me aflora del alma, y sin embargo siendo otra soy la misma.
Como dice Leonardo Fabio: " hoy, yo, quiero a todo el mundo y todo el mundo, me quiere a mí".
Pero Dios los ampare, de que algo no ande bien, porque mi ánimo se vuelve de unas malas pulgas feroces,
y no lo puedo evitar.
Y es lo raro, yo no solía ser así.
Mi ánimo era  más o menos plano, más bien fóme, gris, en el centro 0 de la recta.
Pero ahora que el ecualizador está encendido, fluyo de estado anímico según los bajos y los altos que me toquen de fondo, me muevo según los agudos y graves de los dimes y diretes del amor.
Me muero por mi arqueólogo-entomólogo que me ha descubierto y me hace sentir no como un bitxo raro, si no como uno muy especial.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Que veinte años, sí son algo.

No extrañé ni mi cama.
Debe ser porque me encanta viajar.
Eso de la aventura, de no saber qué pueda pasar, casi como apostar a perderlo todo pero con la convicción de fondo que nada malo sucederá.
Confiar en el radar interno, navegar por intuición, elegir entre ir a la derecha o a la izquierda, escoger un restaurante en vez de otro, elegir un plato de la carta, el postre y no arrepentirse, hacer la mejor elección como si se tratase de la vida, de hacer la mejor elección de todas.
No me equivoqué en nada, cuando escogí algo, lo hice a conciencia, considerando la recomendación del garçón, o del chef en persona, no me dejé llevar por los nombres, sólo por los ingredientes. Lo demás fue pura cachativa, por tincada.
Nada de cervezas industriales, puras artesanales. Y a lo que le venía más el vino, con una buena copa.
A media tarde, unos heladitos, probar sabores raros como mascarpone, kimoto o sigomoto, ya no recuerdo, samboyano y darle a los de chocolates, incluído el de chocolate blanco.
En la tarde, un chocolate caliente con cogñac, con tortas varias. Una, que era una delicia, con biscocho de chocolate con ciruelas, crema de frambuesas, bañada en un chocolate bitter delicioso.
En un sencillo local, fue donde comí la mejor once de todas y por un módico precio, salado y dulce:
Una pascualina de zapallitos italianos, y esa torta, más un chocolate con cogñac, exquisito, justo en la esquina de Beschtedt con Moreno.
El chocolate con cogñac más cogñac que chocolate que me tomé fue en "El pinar", muy bueno.
El venado y las carnes de caza ahumadas, en la "Familia Weiss". Dato fijo.
Y las carnes a las brazas en "El boliche de Alberto", también para pastas, pastas el domingo a la hora de almuerzo, es perfecto.
Para comidas más rápidas pero muy buenas como un pechuga de pollo con salsa de  almendras, en "D.O.N.D.E.R.A".
En la"La Marmite", se come una muy buena trucha con salsa de almendras, las cremas también son buenas.
En general, en Bariloche se come muy bien.
Datos para chocolates.
Partiendo de la base que el mejor chocolate es siempre el que contiene más cacao puro y que se debe derretir más en los dedos que en la boca, que no debe apelotonarse antes de ser tragado.
Los mejores, al menos hasta ahora se encuentran en Torres, Mamushka y Benroth.
El Turista, es el más popular, los precios son más económicos pero no son necesariamente los mejores, pero sí son muy buenos los turrones.
Otro dato y valioso para paladares etílicos: cervezas artesanales como Diuka, el Bolsón, y Águila, creo que en ese mismo orden, son muy buenas, según mi gusto. Probé las negras, o Bock, porque me gustan más los sabores secos y fuertes, más que las rubias, también las rojas. Bueno, mi preferida, la reina de todas es una chilena: Kustmann y de las industriales, me quedo con la Heineken.
Como sea, ahora es tiempo de reorganizar mi horario y comer livianito a lo menos por una semana, para bajar un poco las calorías que consumí demás.
Lo bueno de Bariloche son sus calles en subida y bajadas, para quemar calorías, pero pucha que duelen las piernas cuando no se está acostumbrada a subir y a bajar escaleras. Pero el tránsito es una locura.
Sólo Dios impide que hayan más accidentes  de los que pudieran haber con lo salvaje que son los argentinos para manejar. No van a exceso de velocidad pero sí llegan y se tiran si calculan que alcanzan a doblar antes que el otro que viene derecho, porque estos llegan y pasan, y no porque no vengan, sino porque no viene muy cerca, esa es como la filosofía allá.
Para una que tiene cierto respeto por las normas de tránsito, me pareció caótico, pero de algún modo igual fluye, aún sin semáforos, signos pare o ceda el paso.
La gente, muy amable, muy simpáticos.
Me encanta como hablan, pero no se me pegó el acento. Ja!
Saqué mil fotos o más.
Lo que no me traje, lo documenté para no olvidarlo.
Resumen:
Muy lindo viaje.
Espero que no vuelvan a pasar otros veinte años antes de volver.
Que veinte años, sí son algo.
Quiero volver, pero con  meu amor.