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viernes, 17 de septiembre de 2010

Remedios caseros.

Definitivamente, hay días y días.
Hay días en que no quisiera tener que levantarme de la cama.
Hoy es uno de esos días. Debe ser porque me está comenzando la congestión previa a la declaración de un resfrío insierne con todas las de la ley. Romadizo y tos, tipo bronquitis.
Y lo divertido es que se me declara justo ahora que el tiempo está mejor y no durante el invierno.
Típico, siempre me pasa. Y lo peor es que no he hecho ningún desarreglo identificable como el responsable. Debió ser por contagio. Y eso que trato de ser consciente y cuidadosa de no llevarme las manos a la cara cerca de la boca o la nariz no sin antes lavarme las manos.
Lo que más me apesta es que mientras tenga romadizo no puedo lavarme el pelo si quiero evitar que me dé sinusitis.
Apunta de puras agüitas de hierbas, con hojas de tuscílago, toronjil, eucaliptus y cuesco de palta hervido.
Jugo de limón con miel y una aspirina disuelta en un tazón con agua bien caliente, antes de dormir, aseguran una noche más o menos despejada.
Inhalaciones de manzanilla y eucalipto, por la mañana y en la noche, ayudan a disminuir bastante las flemas y despejan las vías que se tapan en la noche y no dejan respirar casi.
Una friega en el pecho con mentholatum o Wira Sacha, un ungüento extrañamente verdoso a base a salicilato y ajo, y de inmediato aplicar un paño lo más caliente que la piel del pecho soporte sin quemarse y dejarlo ahí durante toda la noche. Lo importante es mantener el pecho abrigado para no toser y dejar dormir al resto que no tienen culpa que esté resfriada.
Qué fin de semana de perros.
Y ni siquiera me puedo quedar en cama.


miércoles, 15 de septiembre de 2010

Mi culpa.

Ya está.
Eso sería.
Eso fue.
Lindas memorias para recordar.
Y está bien. No siento ganas de rebelarme contra los hechos tal como se dieron.
No tengo ganas ni fuerza para dar portazos.
Estaba tranquila. Estoy bien, a pesar de todo. Ya había pasado tiempo. Esto fue como sacar los puntos secos de un tajo que ya había cerrado. Sólo quedará la cicatriz. Un recuerdo de una breve locura, una linda locura que no podía ser.
Por qué a veces ocurren cosas así en la vida. Pero me alegro que me haya sucedido, prefiero eso a nunca haber vivido esa locura que me trajo de cabeza por algunos días.
De algún modo siempre supe que no duraría demasiado. Era demasiado real, demasiada vida para mí, mucha más de lo que soy capaz de procesar en un día rutinario, a la vez.
Era fuera de todo a lo que estoy acostumbrada a que suceda en mi vida.
No estaba lista, supongo.
Estaba fuera de ritmo, de entrenamiento, aún sigo fuera del circuito de competencia. Puro miedo, inseguridad. De seguro, puras tonterías mías, pero mientras no me sobreponga y sea capaz de ser autosustentable, es demasiada responsabilidad, mucho riesgo que no estoy en condiciones de correr. No aún.
Es mi culpa.
Son todos los miedo absurdos que he absorbido en mi vida, con los que fui criada.
Dejé que me comieran, esa ha sido mi culpa.


lunes, 13 de septiembre de 2010

Una mujer con carácter.

Acabo de echar al viento una parte de mi propio corazón como una paloma mensajera al vuelo.
No sé qué irá a resultar.
Seguí un impulso, un consejo que creí descifrar, fiel a mi teoría sobre las señales.
Todo tenía tanto sentido que no creo que me esté equivocando. Deberé confiar en que mis razonamientos e intenciones son correctas, por lo tanto no debiera sentirme tan fuera de lugar. Pero no puedo evitar sentir algo de nerviosismo y ansiedad.
Fue una loca valentía, un arranque valentonado de arrojo y osadía muy poco usual en mí.
Sólo espero no arrepentirme. Odio arrepentirme de lo que hago, porque antes trato de tomarme el tiempo necesario para pensar lo que hago o dejo de hacer.
Pero esto fue más que nada un expontáneo arranque no planificado, sólo emocionalmente urgido, espoleado por todas esas acosadoras señales.
Los dados ya están echados, ya no está en mis manos.
De ahora en adelante tendré que aceptar la respuesta que sea. La pelota ya no está en mi lado de la cancha. Espero que no sea un autogolazo.
Por qué.?
Por qué diablos, siento lo que siento, cuando yo debería estar preocupada de lo mío.
Tenemos afinidades, sin embargo sé que no somos el uno para el otro.
Somos tan diferentes, pero al mismo tiempo, compartimos un mismo centro, que nos atrae como imanes.
Esta espera por esa respuesta, me está matando.
Los nervios me cierran la tráquea, a penas si puedo tragar saliva.
Por qué se demora tanto, qué tanto tiene que pensar si se trata tan sólo de fijar un día y una hora para hablar y poder por fin aclarar qué fue lo que sucedió.
Eso de no tener nada claro, me estaba necrosando lentamente el corazón.
Quiero ponerle una firma al epílogo.
Es tan difícil de entender?
Si no me responde?
Se puede ir a la mierda.
Yo no voy a seguir perdiendo mi tiempo, no le voy a rogar.
Aunque me duela, ya pasará. De amor no se muere nadie. Eso es sólo para los personajes trágicos, más bien, piñuflas de novelitas rosa.
Yo soy real, demasiado realista a mi pesar.
Corrí el riesgo, puse mis cartas sobre la mesa.
Si lo deja o lo toma es asunto suyo.
Pero y si lo toma? Tengo con qué cubrir la apuesta?
Qué tanto estoy dispuesta a entregar de mí, de vuelta?
Será todo o nada. No hay otra salida.
El precio por sentir de verdad y dejar de un lado a mis temores de vivir la vida real.
Me estoy aleonando, me están invadiendo unas ganas terribles de mandar todo a la cresta.
Y cuando me enojo, me enojo, aunque nunca he llegado a perder el control de mí misma. No sé cuánto se necesite para llegar a eso. Nunca he probado mis límites.
Estoy en posición de tomar al toro por los cuernos. Qué tanto.
Una mujer con carácter, no es tan raro.
Pero la cuestión es si vale la pena.
Por ponerle más color a vida, creo que siempre valdrá la pena, o no?

Quién eres?


De pronto ocurren cosas en la vida cuando menos se esperan.
Sorpresas anónimas venidas de un misterioso y recóndito lugar, oculto entre la indeterminación de la fantasía que parece flotar en el aire como visillos al viento ante una ventana abierta de par en par.
Magia entre certezas como testigo de algo que creí un secreto íntimo, entre él y yo.
Por razonamiento deductivo descarto quien no es, porque es más que obvio, no puede ser.
Pero lo mismo abre tantas posibilidades al infinito, que me quedo con el mismo pensamiento y una pregunta atravesada a medio camino entre mi intuición y mi razón: quién eres?
Qué tengo que pueda llamar la atención de un ser así?
Qué interés puedo despertar en alguien que vive la vida o al menos tiene fantasías que superan mi imaginación?
El desnudo de mi alma?
Quién eres?
Hay cierta ternura entre tanto erotismo, algo sensible. No sé si poético, pero me suena inusual.
Aunque no siento que escape del esquema general, de la búsqueda de la perfección, de la facilidad con que se rinde el amor ante la belleza. Hay algo de literatura en eso.
En la vida real, real, la perfección no existe. Sólo el amor y la buena voluntad.
He escrito historias así muchas veces, pero son sólo proyecciones de mis propias fantasías.
Nunca me pierdo en eso, sé que yo no soy la protagonista.
Una vez escribí algo parecido que después viví, y me asusté.
Cuánto de lo que escribimos o leemos está determinado por el destino?
Bueno, hay cosas que no son difíciles de suponer que puedan ocurrir, pero cuando nos encontramos de improviso como boca a boca con algo que nos hace todo el sentido del mundo, al menos en una pequeña parte de toda la historia, es una experiencia sublime, mágica, mística; "religiosa", tal vez.
Es difícil de describir.
Me sentí tocada, acariciada del mismo modo como aquella vez. Quise cerrar lo ojos y volver al fondo de mis recuerdos a perderme en ellos otra vez. Secretamente asentí. Sí, lo habría permitido, pero no a ti, a él.
Yo que pensaba que lo tenía todo digerido. Resuelto. Etiquetado y guardado al fondo de un cajón, ordenado por importancia, tiempo y tamaño.
Las señales.
Claro, como las ignoro, ahora me saltan gritándome al rostro, impúdicamente obvias, lo que no quiero oír de puro miedo a vivir.
Yo que me pensaba ya como el mar en calma, luego de una noche entera de tormenta.
Y de pronto de sorpresa, saltas de la nada a mi casa de letras con tus letras reveladoras e hipnóticas como flautista de cobras.
Aprecio el gesto y te lo agradezco.
Aunque no comprendo muy bien, por qué.?
Por qué yo, por qué a mí?
Si me cuentas algo de ti, sería más fácil comprender por qué.
Las sorpresas de la vida y los misterios que deparará el día antes de finalizar, nunca dejan de asombrarme y de encantarme.
Bienvenido, extraño y arcano ser hecho de amor y barro, de alma soñadora y calor humano en el corazón, el cuerpo y las manos.


domingo, 12 de septiembre de 2010

La ciudad de los muertos.

El viento de primavera, el sol tibio parecía calmar aún más la vida.
El paso tranquilo de la gente, hasta los perros me parecieron tranquear a paso cansino, sin prisa, sin apuro, dejando pasar el tiempo bajo ese tibio sol, en el curso de esa fresca brisa.
En la ciudad de los muertos no existe el apuro, hacia donde lleva, nadie tiene prisa por llegar.
A veces pienso si los muertos no serán más felices.
Dentro de sus tumbas no existe el hambre, el frío ni el calor, no tienen que pagar cuentas, se acabaron los dolores y achaques, el que se murió de enfisema ya no le faltará el aire, al que se le paró el corazón de un ataque, ahora ya no necesitará de uno para vivir, al que lo atropellaron, ya no tiene a dónde ir, al que lo mataron de alguna manera, tal vez, espere inquieto por justicia o venganza, quién lo puede juzgar.
Hay tantos modos de morir, pero siempre habrán más, de vivir.
Son tantos los muertos, es cierto. Pero no tantos como los habitantes de la vida fuera de los muros semi derrumbados por el tiempo y el destino.
Me pregunto cuántos de los vivos que se ven caminando por ahí, están realmente vivos.
A veces los muertos parecieran estar más vivos en los deudos, después de muertos que cuando estaban vivos.
Estar viva porque respiro sin dificultades pero sintiéndome a veces, más muerta que viva, me hace cuestionar qué es vivir?
Estudiar, trabajar?. Producir? Consumir? Viajar? Qué hay de las cosas más espirituales como, Amar?
Pero una cosa es cierta, lo mejor es decir y hacer lo que se siente cuando es el momento, y no esperar a que la vida pase porque nadie vio mañana.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Libertad.

Siempre he pensado que ser libre, así tal cual, en todo lo largo y ancho de lo que significa serlo, así con todas sus letras, tal como suena, no pasa de ser una quimera.
Una ensoñación, una preciosa pero inalcanzable ilusión.
Quién puede decir que es libre, realmente?
Libertad no es lo mismo que Soledad.
Para ser completamente libre, sería necesario estar, tal vez, completamente sola. Sola en el mundo entero. Y quizás ni así, lograría ser libre del todo, siempre estaría a merced de mis necesidades, atada a mi biología, a mi propia naturaleza.
Si lo pienso bien, todo es limitante.
La autonomía de vuelo del individuo, es finita, por no decir breve. Como ser humana estoy condenada al tiempo, a no recorrer más distancia en un día, más allá de mis propias capacidades de resistencia. Necesito respirar, descansar, tomar agua cada tanto, comer, ir al baño, cosas que quitan tiempo para cosas más trascendentes.
En la vida cotidiana, citadina y moderna, las necesidades básicas están determinadas, según el tiempo, a una mínima expresión.
Hacerlo todo con rapidez porque no es mucho el tiempo del que se dispone, realmente.
Se come rápido, se vive rápido, apenas si se ama, se duerme rápido y poco, se va al baño rápido, y toda esa rapidez rompe el equilibrio de la maquinaria interna del propio organismo que tiene su propio reloj interior. Luego de tanto abuso, vienen los problemas del stress biológico crónico y ese tipo de diagnósticos rebuscados, pero reales.
El reloj biológico tiene su propio tiempo que ningún contrato considera para establecer los horarios razonables de trabajo.
La idea es trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
Alguién ya reparó en la necesidad emergente de más tiempo libre para disfrutar de la vida, los hijos, la familia, y surgió entonces el concepto de inmediatez en que todo viene listo, precisamente porque alguien ya pensó que hoy por hoy el tiempo es un lujo, y decidió hacer la vida de los demás más fácil al mismo tiempo que eleva sus ganancias con la excelente idea de: "todo listo, llegar y llevar", y llegando a casa, es sólo calentar y servir.
El tiempo, desde que pasó a la categoría de lujo, ya no tiene precio.
Y la libertad, desde que dejó de considerarse una sobra, tipo ocio, ascendió en la nómina a placer lujoso. Irreal, más bien.
Ser libre, no es hacer lo que se quiera y cuando se quiera. En ese esquema siempre sobran los demás, que interferirán de un u otro modo en los planes de imponer la propia voluntad.
Para eso hay leyes y normas no escritas que regulan la convivencia armoniosa en comunidad.
Así que de qué libertad estamos hablando, realmente?
La libertad de expresión, de pensamiento, de asociación, información, de credo, afiliación política, de mercado, de cuál?
Tanta libertad, a menudo, exige e impone sólo más competencia, haciendo más descarnada y cruel a la vida, creo yo.
Los tiempos cambiaron hace muchos años.
El tiempo cada vez se vive más rápido, y la vida dura más, bueno para los que se cuidan, para los que toman precauciones porque saben que al final de cuentas es en la juventud cuando se ahorra para poder disfrutar entrada la vejez.
Ahorrar salud con poco kilometraje y dinero para la vejez, pareciera ser la mejor consigna. Algo semejante a acumular millas para obtener al final un vuelo gratis.
Cuando se es aún joven, se tiene salud, fuerza, ánimo, pero se carecen de las lucas necesarias para darse la gran vida. Y cuando ya se tienen las lucas, ya no se tiene ni las fuerza, ni la salud, ni las ganas, para disfrutar de esa gran vida que se puede financiar.
Las paradojas de la vida, en su versión más irónica de todas.
Cuándo, entonces, se es verdaderamente libre?
Cuando no se tienen responsabilidades con nada ni con nadie, cuando se tiene todo el tiempo del mundo disponible.?
Pero en qué momento se dejan de tener responsabilidades si estamos atados a los afectos?
En qué momento tenemos todo el tiempo disponible, si estamos dentro de cuerpos llenos de horarios que nos limitan el tiempo?
Eso sin contar con las imposiciones sociales que asignaron roles y obligaciones por una cuestión de género, que decidieron quitarle tiempo libre a la mujer para darle más libertad al hombre.
De no haber sido así, habrían más mujeres pensadoras, escritoras, filósofas, físicas, científicas, en general. Mujeres, más que hombres, porque alguien tendría que haberse hecho cargo del cuidado del hogar y de la familia. No habrían tantos hombres reconocidos en la Historia de la Historia, pero sí tal vez buenos padres, buenos cocineros y dueños de casa.
La única libertad posible, entonces, pareciera ser la del alma. Esa que sin importar dónde esté no tiene límites ni fronteras, no tiene horario, ni calendarios.
La libertad de pensamiento, la del corazón.
Ser libre, así desde la esencia más profunda del alma. Ser libre de adentro hacia afuera.
Ser puros y libres, pareciera no existir otro tipo más verdadero de libertad.
Y digo, "puros", refiriéndome, a sin vicios. Porque los vicios coartan más que todo a la libertad.
Me pregunto si los animales son libres, o si son tan prisioneros de sus instintos.
Por qué simbolizar la idea de libertad con animales en estado salvaje como caballos al galope, en manadas por una pradera entre medio de montañas?
La imagen, es sin duda fascinante, pero qué tan real es, si la LIBERTAD, así grande y elocuente,
es un truco, una falacia, un sofisma que alguien inventó como una esperanza para que los esclavos trabajaran.





























































































































La verdad sobre las mujeres.

Sabía que algún día encontraría la canción de todas las canciones, la que respondiera a todas mis preguntas.
Que venga la respuesta que tanto había buscado envuelta dentro de una canción quiere decir que no soy ni la primera ni seré la última en esta vida en sentirme así de confundida.
Perdida, más que confundida, desorientada. En alguna parte perdí mi brújula.
El sol no me dice nada, mi sextante no funciona, estoy a la deriva.
Me siento como una náufraga en tierra de nadie.
Hoy hablamos, por esas cosas del destino, coincidimos en algo que nos atañía a los dos.
Fue breve, nos abocamos al tema que nos convocaba en el momento y sería. Palabras de buena crianza y adiós.
Ya se me salía la pregunta: cómo estás, amor?
Pensé que ya me había sanado de tanta palabra de amor.
Creí que la terapia escribiendo poemas había funcionado.
Bueno, pero me contuve, eso ya es algo. No lo dije y eso es importante.
Pero por qué tengo que contenerme. Es amor!! Por qué no debo demostrar lo que siento, si no tiene nada de malo.
Es como dice la canción: "debemos alejarnos, es lo mejor".
Mi parte racional así lo entiende y lo acepta, pero mi corazón, la parte de mi alma que lo quiere, no.
Es paradójico.
Pareciera que el mejor antídoto al amor es el mismo amor.
Con los hombres funciona así.
Mientras más se les quiere, más arrancan.
Y mientras más fría e indiferente, más quieren estar presentes.
Quién los entiende?
Verdaderamente.
Está comprobado sociológicamente.
Bueno si es un cazador, yo no soy una presa fácil.
No soy tampoco una cazadora. Me defino más como una recolectora-nómade-exploradora.
Tengo una teoría, más bien es una idea, que sirve también de consejo para los hombres respecto a las mujeres.
No importa quién sea ni de dónde venga, todas las mujeres de este mundo compartimos tres o cuatro genes prehistóricos:
A todas nos gusta tener fuego en la caverna, alimento cocinándose sobre ese fuego. Un hombre con quien no pasar frío durante la noche y sentir la admiración o envidia del resto de las mujeres.
Básicamente todo se reduce a esas cuatro nociones concretas, el resto son sólo variantes más sofisticadas y desarrolladas con la vida, la literatura, el psicoanálisis, el feminismo y todo lo que intente agregar más glamour al cuento. Pero sin maquillaje, esa es la verdad.
Los hombres inseguros que transpiran ansiedad por los poros, los indecisos que muestran debilidad e incapacidad para proveer de las necesidades de seguridad y confort, pero más que nada, todo aquel que no produzca admiración ni respeto en una mujer, uno que no la haga sentir orgullo, está francamente jodido.
Así que, hombres solitarios en el mundo. Piénsenlo. Mírense al espejo y piensen en qué están fallando y hagan algo al respecto.
Las mujeres somos mucho más simples de lo que piensan.
Sólo que la mayoría no reconoce ni acepta su pobre simpleza.
Ver la verdad y aceptarla, relaja y hace todo más fácil.
En este caso, la verdad no muerde ni mata.