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viernes, 13 de mayo de 2011

El Mundo al Instante.

Siempre he sido más aficionada al Cine que  a sólo ver películas. 
El lugar mismo, el espacio físico del 'Cinematógrafo', la sala amplia; dependiendo de su status, mejor o peor ventilada; la media luz, las butacas, duras y con respaldos sólo hasta los hombros, o un poco más abajo, dependiendo de la postura, más erguida o arranada, como sumergida, buscando una postura más cómoda.
Guardo el recuerdo del TUC, del Regina. El Romano, tenía las butacas más mullidas, eran más modernas también.
(Las Butacas afelpadas del Cinemark, no me gustan.)
El telón adelante, frente a frente, porque siempre me buscaba la misma ubicación si estaba desocupada. Fila G o H, entre el 15 y el 16, al centro y debajo del balcón de la platea alta, para evitar las consecuencias de algún estúpido chistoso como en Cinema Paradiso. 
Observar al resto del público presente, como para tener una idea por quienes se estará rodeada los próximos 90 a 120 minutos más o menos que dure la cinta, en la semi penumbra y oscuridad del anonimato en que todos quedamos atrapados cuando que se apaga la luz y comienza la proyección.
Es eso precisamente lo que más disfrutaba, aparte de la pantalla gigante y el sonido, que con el tiempo se volvió stereo y en las salas más modernas, sound arround - high fidellity; el anonimato. 
Que si algo me causaba gracia, me reía a carcajada y nadie me podía discutir porque había pagado mi entrada, por lo tanto me sentía con el derecho a manifestar mi disfrute despreocupadamente. 
Por lo general, nunca interrumpí la emoción de una escena, porque cuando algo me hacía gracia,  todo el resto, al parecer, se reía también.
No me reía para llamar la atención, como diciendo ajjajjaa, no entendieron , pero yo sí, jajaja, tontos, jajja.   No, por el contrario. Me olvidaba del resto, en lo que durara la historia proyectada, era yo y la película, y dejaba fluir mis reacciones libremente, reír o llorar según lo que se me diera naturalmente en gana.
Hacía catarsis sin pudor, toda la atmósfera de un cine se presta para eso.  He ahí en que para mí, radica el encanto del cine, en esa intimidad que se logra establecer entre sentimiento, intelecto y la visión del mundo que alguien más plasmó en miles de escenas compuestas para contar una historia, que a veces logra quedarse para siempre dentro de la propia historia.
Ya no lo dan, creo que no, pero antes, aún en los '90, daban un breve noticiero tipo documental informativo sobre diversos temas internacionales, por lo general de Alemania. "El Mundo al Instante", siempre me acuerdo una del Oktober Fest con los tiroleses bebiendo cerveza al destajo, celebrando a lo largo de mesones al estilo medieval, o de una Expo quesos en Suiza. No sé por qué las recuerdo?
Tal vez porque las asocié a la Villa Baviera, donde íbamos a almorzar los domingos en familia, un par de veces al año, o a tomar unas ricas onces, con tortas deliciosas.
En fin.
Ahora con el DVD, el Pay per view, el On demand, o con la simple opción de ver películas en el PC, es más cómodo, es cierto. Y más económico también. 
Pero eso no quita que siga prefiriendo la butaca y la sala en semipenumbra, con del dolby sound arround high definition o como se le llame, y dejarme llevar a que me cuenten una historia. 
Y hay una cosa que no tranzo, ni creo que tranzaré nunca. Me gustan las películas en idioma original, aunque tenga que leer el subtitulado, no me importa. Las dobladas, me dejan la sensación de haber perdido mi tiempo. 
Con las películas gringas subtituladas, he aprendido mucho más inglés que en todos los años de clases de inglés juntas.
Me gustan los idiomas y me encanta aprender palabras y palabrotas en otras lenguas, y usarlas de vez en cuando, cuando la ocasión lo requiere, jjjajjaa. 
No es por pretensión, pero se me da naturalmente, usar términos o modismos foráneos, los tengo incorporados que ni yo misma sé cuando los usaré, simplemente los digo sin pensar, es parte de mi estilo.
Es que mi cabeza, mi forma de pensar y de ver las cosas es globalizada Soy universal, lo soy desde mucho antes que se inventara el concepto de "Aldea Global".
El Cine fue la primera ventana que tuve al mundo. Bueno, en rigor la primera fue la Literatura, luego fue el Cine, ahora lo es Internet.
Tal vez por eso, El Mundo al Instante, me gustaba tanto, porque me abría la ventana hacia otra realidad, a una que antes de verla proyectada ahí, simplemente ignoraba.
Ahora ya, que el Mundo se siente al alcance de un teclado y a un click de distancia, literalmente casi, siento que no tengo límites.
Si no  sé de algo, o si no  conozco un lugar, es simplemente porque no se me ocurre o porque no quiero, pero de poder, podría, fácilmente.
Siento que hay tanto Mundo por descubrir, tantas cosas por saber, mucho aún por conocer.
Internet, para las cabezas locas como la mía, a la que le interesan tantas cosas y tan variados temas, es Un Mundo al Instante en casa, "sin moverse del escritorio".
Pero siempre seré una nostálgica del cine.

martes, 10 de mayo de 2011

Dioooooos????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Aún no entramos al invierno y ya se están sintiendo las bajas temperaturas. Según el pronóstico ahora hay 11°C, pero la sensación térmica debe ser como de 9, no más que eso.
Es un hielo que se siente en el ambiente. Siento los pies como si los tuviese sumergidos en un balde con agua fría.
Ya la gente prende sus chimeneas, estufas a combustión lenta que supuestamente son más amigables con el medio ambiente, estufas a gas, a parafina, o los famosos calefactores eléctricos que consumen energía una barbaridad.
Sea como sea la calefacción hay que pagarla. Cómo todas las comodidades de la vida.
 Y estos cretinos con lo HidroAysén. Los demás, con lo de las Thermoeléctricas.
Ojalá a Golborne no se le vaya a ocurrir firmar el pase para alguna Thermonuclear, y nos suceda lo mismo que a Japón si llega a haber otro mega terremoto como el del 2010.
He estado leyendo información referente a las diversas teorías que existen en relación a los terremotos, desde un proyecto secreto como HARP, iniciado con el oscuro propósito de dominar al mundo y lograr que la gente culpe a Dios y a la Naturaleza, para capturar sus conciencias y de paso, sus almas. Hasta la influencia del paso cercano a la Tierra del cometa Elenin que pudo incidir en que el planeta esté girado de su eje en 3°.
Hay tantas cosas, que si las pienso, toda apunta hacia la idea apocaliptica del fin del mundo.
Y mi vida? Me pregunto si tendré tiempo de vivirla alguna vez?
De vivirla como quisiera vivirla, así tal cual la sueño.
Me pregunto si vale la pena hacerse la ilusión , siquiera. Habrá tiempo realmente para pensar en un futuro?
Valdrá la pena proyectarse a un par de generaciones más adelante?
Qué mundo le vamos a heredar a los que vengan?
Las veces que lo pienso, no puedo evitar recordar la historia de Sara Connors, de Terminator.
Y aunque siempre me ha parecido que el guión cae en una tremenda contradicción sobre cómo es posible que quien era amigo del hijo de Sara en el futuro,se  hubiese convertido en  su propio padre en el pasado. Raro, no? Nunca  he logrado pillar cómo se explica eso.
En fin. 
La idea está en que de la próxima generación o tal vez ya se esté gestando, una nueva especie de ser humano que tendrá la capacidad y la habilidad suficiente para iniciar un movimiento de resistencia ante lo que se aproxima.
En el mundo Robotec que tal vez se convierta la vida en un futuro no tan lejano, tendrá que haber alguien que sea capaz de contrarestar las fuerzas del mal. Pero lo difícil será identificar quién será el verdadero elegido.
 A dónde vamos a ir a parar.  A dónde llegaremos.
Qué sentido tiene la vida. Qué sentido tiene mi vida? 
Dios, necesito respuestas!!!!!!!!
Pero de todas, sólo me importa una.

martes, 3 de mayo de 2011

El Papa.

Ayer, 1 de mayo, día mundial del trabajo o del trabajador, más bien, en Roma se beatificó a Karol Wojtyla, más conocido en el mundo entero como Ioannes Paulus II, o Juan Pablo II, más en particular.
El Papa, porque para mí ha sido y siempre será sólo "el Papa", porque con  él me pasé casi la vida entera siendo el Papa que más conocí y sobre el que más sé de su vida, sin haberla estudiado formalmente. Por las noticias a diario siempre estaba enterada en qué estaba, y qué hacía, por dónde andaba; sin querer, sin buscar saber, me enteraba de casualidad, pero eso resultó ser suficiente para crear la sensación de cercanía con su figura.  Para Semana Santa, típico que daban alguna película con la historia de su vida. Hay varias versiones, a lo menos tres. Mi preferida es la primera, la que termina cuando se asoma al balcón frente a la Plaza de San Pedro a saludar recién investido porque cuenta todo lo que hizo como obispo para lograr que Polonia  recuperara su libertad. La anécdota de los calcetines es muy divertida.
Para mí siempre va a ser él, el Papa, así sin más, sin más nombres ni apellidos, ni números romanos. Además porque cuando nací había uno que se murió al poco tiempo, luego lo sucedió otro que duró poquito y también murió, dicen las malas lenguas que lo mataron; y luego fue elegido Juan Pablo II en 1979. Su Pontificado se prolongó durante 26 años, siendo uno de los papados más largos de la Historia del Vaticano. Además se anotó otro record  por haber sido el Papa más joven, sólo tenía 59 años cuando el colegio de cardenales de Roma lo escogió para dirigir el destino espiritual de la humanidad. Tarea no menor que lo consumió. Debe ser el trabajo más pesado del mundo, con una carga psicológica tremenda, no apta para cardiacos, presumo, porque a los 85 años estaba verdaderamente consumido. La sensación que tengo es la de un cirio que desde que se encendió fue luz para el mundo, pero mientras tanto se iba consumiendo, aunque lentamente y  cuando llegó su momento, simplemente, se apagó como una velita.
Si no hubiese sido por el atentado en su contra, y el Parkinson que lo deterioró bastante rápido, quizás aún lo tendríamos entre nosotros.
Juan Pablo II, era especial, único, todo un caso. Como él no habrá jamás otro.
Joseph Ratzinger, o Benedicto XVI, no es ni la sombra. Bueno, aparte que ya tenía como 78 años cuando asumió el cargo, en el 2005, su vitalidad no era comparable con la del Papa Viajero, por definición. Se dice que Juan Pablo II con todos los kilómetros que recorrió visitando a su rebaño, le habría dado la vuelta al Globo como dos veces y media, o algo así.
Los chilenos le teníamos un cariño especial, creo que se lo seguimos teniendo, y creo que es transversal, sin importar los credos, es un cariño a su figura como persona, tenía ese carisma especial capaz de congregar a moros y a cristianos, sin importar la religión. Creo que evangélicos y protestantes, le respetaban y lo querían igual que un "católico, apostólico y romano". No era el Papa de los católicos, era el Papa de los chilenos, siento yo.
Cuando vino a Chile en 1987 se quedó para siempre en el corazón del país entero.
En aquel año aún estábamos bajo la dictadura de Pinochet.
Yo estaba chica, pero me acuerdo de la sensación en el ambiente como de libertad, algo así como cuando se es niño e indefenso aún, y se quiere hacer cosas, salir a jugar a la calle o algo que esté prohibido por quien está a cargo  y  no permite  hacer nada de lo que se desea, y de pronto  llega la mamá o el papá y se siente que su autoridad está por sobre aquel o aquella que no deja hacer lo que se quiere. Cuál es la reacción del niño? Correr a los brazos del papá o de la mamá, porque se percibe como quien viene al rescate, sintiendo que encontrará  refugio, lo buscará llorando, tal vez,  en un acto desesperado de desahogar  tanta represión, y de seguro  acusará de todos los malos tratos y amenazas de las que ha sido objeto por aquel o aquella que estaba a cargo.
Algo así ocurrió con la gente cuando vino el Papa, sintió que venía el papá de todos los oprimidos, de todos los que habían sufrido la represión política, de todas las víctimas de apremios ilegítimos, de todas las personas que  sentían la injusticia cruel del  sistema.
Venía el Papa, el enviado de Dios a redimir a su pueblo, a salvarlo y a protegerlo del mal.
Pinochet era católico y creyó, tal vez que el Papa iba a encontrar muy bien todo lo que hacía por tratar de mantener al comunismo lejos del poder, porque los comunistas eran todos unos "marxistas, lenilistas" y ateos. Nunca imaginó que el Papa estaba de parte de la gente que sufría, que habría una mujer, una pobladora que se arrancó con los tarros y se mandó un discurso donde le cantó las verdades sin pelos en la lengua, le contó en pocas palabras la realidad de la gente humilde y esforzada, acusó y echó por tierra, en minutos, todos los esfuerzos que los asesores del gobierno habían realizado por ocultar  mostrándole sólo la cara amable del país.
Pinochet, seguro, creyó que el Papa vendría de paseo como una especie de visita de cortesía, pero resultó que fue un poco más parecida a la visita de una suegra, y como tal,  le pasó el dedo a los muebles, y
-¡OH, que horror, aquí hay polvo, hijo mío!-. La casa no resultó estar tan ordenada ni limpia como Pinochet y su gente pretendían mostrarla.
Hay imágenes imborrables como la del Santo Padre tomándose la cabeza a dos manos porque se había iniciado una mocha de proporciones entre pobledores y las Fuerzas Especiales de Carabineros, al final de la elipsis el parque O'Higgins, es ahí cuando dice la memorable frase: "El amor es más fuerte", en un desesperado llamado de atención, para que la revuelta terminara. Entonces, debió darse cuenta de que la temperatura de los ánimos estaba caldeada, y que la realidad estaba bien lejos de ser la de un país tranquilo en que todo estuviese bajo control.
Al Papa Juan Pablo II , Chile le debe la vida. Nos salvó de irnos a las manos con Argentina por el conflicto del canal del Beagle y de las islas Picton, Nueva y Lennox, en el extremo Sur. Y quién sabe qué fue lo que le dijo a Pinochet para que accediera a una transición pacífica hacia la Democracia, y decidiera convocar a un plebiscito de 1988 para que todo chileno mayor de 18 años eligiera entre SI y NO, para decidir si Pinochet se iba o se quedaba. Ganó el NO, y al año siguiente, en 1989 hubo elecciones presidenciales, libres y soberanas.
El Papa fue santo en vida, la fuerza de sus oraciones tuvieron el poder de hacer milagros.
Si ahora, desde el 1 de mayo recién pasado, formalmente, ya se le puede venerar en las iglesias,  da igual, al Papa ya había gente que le rezaba y le hacía mandas, desde hace mucho antes.
El 22 de octubre lo declararán santo patrono de la Iglesia. Ahí cumple con otro record a su haber, el proceso para declararlo beato fue sumamente rápido, y sólo luego de siete años  lo cononizarán, comparado con casos que han tomado siglos para llevarlos a cabo.
Me huele a lavado de imagen, a cierta manipulación política que está haciendo el Vaticano para distraernos de los temas que recientemente  han salido a la palestra y hacen uso de la figura noble y santa de el Papa, más querido y reconocido de la historia de la cristiandad.
Bueno, allá ellos, sabrán lo que hacen y sino ya tendrán que dar cuentas individualmente por sus actos.
Yo sólo siento que Juan Pablo II será el Papa de Papas por muchos años más.



domingo, 1 de mayo de 2011

Salir de la berma.

A propósito de mis recientes encuentros con temas que se han ido ramificado como dendritas, sin querer.
Una cosa me ha llevado a otra. No sé si las casualidades existen.
Recapitularé:
En CNN en español, había un reportaje a un español que de nombre me era familiar, Eduard Punset, porque alguien de mi Face lo seguía, y aparecía sugerida con frecuencia su foto a un costado de mis cosas. Nunca le di importancia, básicamente porque ignoraba de quién se trataba realmente. Y no fue hasta que vi la nota en CNN que descubrí quién es y de sus denodados esfuerzos por intentar  cambiar la educación en su país, para hacer de los estudiantes personas aptas para el trabajo productivo, valiéndose para ello del uso de estrategias provenientes de los planteamientos de la Inteligencia Emocional combinandolos con métodos para desarrollar la concentración del educando y así lograr un aprendizaje eficiente apoyado en la utilización de tecnología. Vale decir: lograr producir individuos psicológicamente aptos para desempeñarse en cualquier ámbito laboral.
En fin, el tema me interesó, decidí buscar más información, y seguirle de cerca, aún cuándo no estoy de acuerdo con absolutamente  todo, pero me engancharon algunas ideas que me parecen rescatables.
Me gustó eso de desarrollar la sabiduría para lograr una vida equilibrada y por lo tanto feliz.
Punset no está descubriendo América, sólo ha ordenado y puesto en contexto conocimientos de diversas disciplinas y ha hecho una especie de emplasto balsámico para intentar dar solución a la necesidad de saber cómo es que funcionan las cosas.  Me extraña que ya estas ideas no hayan sido aplicadas antes por los grandes metodólogos. Como él las plantea, hasta me parecen de perogrullo. Son cosas que si se piensan un poco resultan como tan obvias, pero al parecer nadie había hecho la combinatoria necesaria para llegar a semejantes conclusiones. 
Bien, por Punset, que ha dado en el clavo, aparentemente.
Fue en su blog que apareció la propaganda del traile de "Born to be wild", y de ahí partió todo.
Es que está todo relacionado.
Una cosa parece no poder ir sin la otra. 
Es decir, para conocer a los seres humanos, para poder idear estrategias de aprendizajes efectivas, sean los objetivos que sean se quieran alcanzar, se les debe conocer, y entender cómo son los procesos psicológicos o cognitivos para que este aprendizaje pueda ser llevado a cabo. Entonces encontré la "Teoría de la Mente", que intenta explicar los procesos cognitivos de la mente humana, basándose en el estudio del comportamiento de niños pequeños.
Es toda una teoría, que según lo que entendí,  podría resumirse en una idea básica que es: que  la diferencia entre hombres y animales está dada por la condición del hombre para entender las necesidades de los demás, porque sólo el ser humano podría ser capaz de interpretar lo que los demás quieren, saben, piensa o sienten, no así los animales.
Y yo me pregunto, y qué pasa con las personas a las que no les importan los sentimientos, o pensamientos de los demás, que son tan egoístas que son incapaces de ponerse en los zapatos de alguien más, acaso son menos evolucionados que un mono?
Y quién dijo que los animales no saben interpretar lo que sienten los demás?
(Creo que mi perro me entiende más a mí, de lo que yo lo entiendo a él, a veces. De hecho, él entiende mi voz y yo no siempre sus ladridos).
Recuerdo que hace años, ya no guardo muy precisamente los datos en mi memoria, pero sí me acuerdo de un estudio comparativo sobre inteligencia realizado con el fin de medir la capacidad mental de un orangután. Para lograrlo, evaluaron el comportamiento de niños pequeños y descubrieron que un orangután adulto podía ser más inteligente que un ser humano de cuatro años. 
Me di cuenta que puedo unir los dos mundos: la pedagogía, que es mi campo, aunque no lo ejerza por el momento, pero que mientras estudiaba, siempre me gustó más la idea de investigar para crear estrategias de cómo hacer que los cabezas duras aprendan igual a los que se les hace fácil entenderlo todo.  Quería crear un método para cada tipo de personalidad. Mi teoría es que alguien con habilidades marcadamente hacia la ciencia o los números no aprende igual lenguaje que alguien que posee el gusto por el área humanista.
La idea sería, enseñar de acuerdo a como cada cual aprende mejor.
También, aprender a aprender, pues los contenidos están al alcance de la mano.  Enseñarles a desarrollar el criterio,  a vivir civilizadamente, inculcarles valores éticos sociales, a ser buenas personas.
Cuando digo "dos mundos", me refiero, aponer en práctica las cosas que ya sé con mi interés por trabajar con primates de un modo que me permita llegar a entender más los procesos mentales, para desarrollar estrategias de aprendizajes aplicadas a los nuevos requerimientos de la educación moderna. Porque entendamos una cosa, los niños de ahora, ya no son los mismos de hace veinte años atrás, y aún los métodos no han evolucionado del todo. Haber introducido computadores a las clases, no ha hecho que salgan más adaptados ni más cultos, ni tampoco mejores personas. Hay que seguir trabajando para perfeccionar el modelo, sin duda. Pero hay que idear un modelo que permita la libertad de elegir qué tipo de individuo social se quiere ser, de acuerdo a las propias capacidades e interese, no que los límites sean impuestos por factores externos como la condición social y económica, o los prejuicios materialistas.
También entendí las contrariedades y paradojas de quienes trabajan, que no son felices, porque básicamente, no se sienten libres, pero sin embargo, si no trabajaran tampoco se sentirían felices, por mucha libertad que dispusieran. Cómo se entiende?
Si tan sólo pudiese trabajar, al aire libre, haciendo algo que me resulte muy gratificante de realizar, creo que lograría el ansiado equilibrio del que hablan Punset y Mihaly Csikszentmihalyi.



Me pregunto, si las dendritas del destino están preparando mi camino.
Primero la información apropiada para orientar mi brújula, y ya iré viendo cómo se van despejando los obstáculos que no estén en mi poder ir eliminando.
Cómo sea, creo que ya falta poco para salir de la berma y retomar la ruta.

viernes, 29 de abril de 2011

Born to be wild or just me.

No suelo ser impulsiva ni tomar decisiones sin pensar, pero hay veces que se tienen revelaciones, o intuiciones que indican casi como si alguien nos gritara al oído: -¡HAZLO, eso es lo tuyo, es lo que debes hacer.!
De niña siempre tuve dos ideas que me rondaban, a las que nunca les hice mucho caso porque las consideraba de un modo u otro imposibles de alcanzar. Pero ahora que ya estoy grande, no me parecen tan imposibles.
Será posible que esté frente al resto de mi vida, que por fin haya encontrado una respuesta?
Siento que por fin hay algo que quiero hacer y puedo imaginar mi vida con un propósito útil y que a la vez sé  me llenaría infinitamente el corazón.
Quiero comer tallarines al lado de un orangután. Suena desquiciado?
Sería genial, vivir en medio de la selva con animales que necesiten ser protegidos de la barbarie humana.
No veo mi futuro en lo que se supone debiera ser mi vida. Nunca me vi en eso, realmente.
Quiero libertad, aire, quiero hacer algo con lo que realmente me sienta bien conmigo misma, quiero sentir que en verdad hago la diferencia.
Tengo un espíritu aventurero que ha sido enjaulado, resolver problemas es innato en mí, soy práctica, lo que no sé lo puedo aprender con facilidad, me encantan los animales y tengo unas enormes ganas de ayudar.
Me puedo imaginar lo que es vivir en la selva, los peligros, las enfermedades, las casi nulas comodidades, pero todo eso es parte de la aventura de hacer una vida plena. Es la Naturaleza en su máximo esplendor, en lo más crudo de la realidad, pero a la vez es bello, de algún modo hay armonía en todo aquello.
Vi un trailer del documental Born to be wild y me pude imaginar ahí, al acabar de verlo me pregunté: dónde me inscribo?
Hay alguna organización tipo "médicos sin fronteras" o alguna clase de UNICEF para animales huérfanos o en peligro de extinción que necesiten gente voluntaria, que no tiene idea pero sí mucho buen ánimo.?
Para que se entienda de qué hablo:

Sería genial, no?
Por cierto, mis sueños de infancia eran: llegar un día a pilotear un cuadriplaza y trabajar con animales.

jueves, 28 de abril de 2011

Un regalo.

Me tropecé con esta canción que no tenía idea que existía. Destino o casualidad? 
Es como el resumen de todas las ideas sobre la Fuerza de los Sueños.
Quisiera creer más, quisiera ser más fuerte, quisiera ser más soñadora.
Gracias, Lerner. 

Círculo de seguridad.

Recuerdo una escena de La guerra de los mundos, la versión con Tom Cruise como padre de la pequeña y neurótica niña encarnada por la futura Betty Davis, Dakota Fanning. Va Cruise manejando y la niña en el asiento trasero con un ataque de pánico. Me llamó la atención la manera de contener la crisis de neuras, que se abrazara las rodillas y formara un "círculo de seguridad". Se me quedó eso dando vueltas, desde hace años, y hasta ahora lo recordé.
Tengo un fuerte presentimiento y todo apunta a que deberé enfrentar cambios drásticos en mi estilo de vida, el tranquilo y despreocupado, sin grandes responsabilidades que he llevado hasta ahora. Creo que todo eso está por acabarse.
De la lejana contemplación de los eventos  pasaré a ser una pieza más del molinillo.
Entonces, hoy pensaba mientras le hacía cariño a mi perro, qué bien se está así, sintiendo su pelaje suave como si esa calma que ambos logramos luego de jugarnos a lo loco desperdiciando energía con el sólo afán de entretenernos para matar el tiempo y la soledad. Sentados, con su cabeza sobre mis piernas, bajando el voltaje, con la mirada perdida en algún punto lejano al final del patio, y respirando profundo, sintiendo que todo está bien, tranquilo, que nada en ese instante varía, que el aire es aire, que la vida no cambiará.
Creo que ahí está la clave: en el goce del INSTANTE. Sentir que por esas décimas de segundos, en que se tiene ese pensamiento en que se logra vislumbrar el momento identificado y acotado como instante, se pueda lograr paz, una paz interior breve pero profunda en que se logra capturar una cierta inamovilidad del tiempo, tiempo que no transcurre mientras se piensa que no pasa y que todo está en paz. No sé si logro explicarlo bien. Pero es eso, una sensación como de ese "círculo de seguridad" mental, sin necesidad de hacer el gesto completo con el cuerpo, porque no hay un peligro de daño físico inminente.
Es como lograr reducir todo lo ancho y vasto de la vida, que se asemeja a un océano, a un islote en medio del mar, pasar de un gran plano de dimensiones infinitas a un acotado rectángulo que es la propia vida, y dentro de ese rectángulo, otro, que es el refugio de la mente en un instante de plena conciencia que por, al menos en un instante, no ocurre nada, no duele nada y todos lo demás queda fuera y que por ese instante nada más importa.
Qué descanso, Dios, por segundos que estoy sin estar, sólo soy yo y el aire y en eso hay vida y tranquilidad porque nada cambia, al menos en ese instante que veo y estoy más viva que nunca porque me doy cuenta que en el aire está transcurriendo la vida pero es como si pasara sólo para los demás mientras me tomo un descanso. Puedo abstraerme de todo, como si cargara el freno a fondo y me estacionara en la berma, dejando pasar a todos los demás. Sólo cuando sienta que he recuperado fuerzas me volveré a incorporar y pasaré de la banca de reserva a suplente hasta que pueda ser titular.
De otro modo no podría con todo. Veo lo que viene, no es difícil de imaginar, y la carga se viene dura y muy pesada.
Si no pudiera evadirme de vez en cuando a mi propio y egoísta mundo interior, creo que no resistiría.
Si no fuera por mi perro, tampoco.