Muchos abrazos y nada más que buenos deseos para todo el mundo.
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sábado, 31 de diciembre de 2011
sábado, 24 de diciembre de 2011
FELIZ NAVIDAD A TODOS.
Una Navidad más.
Agradezco no tener presiones sociales que me obliguen a correr tras la búsqueda frenética por las calles de la ciudad atestadas de gente traspirosa e impaciente por darle el palo al gato, encontrar el regalo adecuado y perfecto: bueno, bonito, barato "y bundante", porque pareciera ser que mientras más grande es el obsequio es mejor. Como si así demostráramos más cariño y a la vez inconscientemente compramos también cariño que no dura más de lo que puede durar el famoso regalito de X cifra pero siempre terminada en 990 y de seguro que tiene una etiqueta que dice "Made in China", jjejejj o no?
No se preocupen, hasta en las mejores familias se regalan "cachureitos chinos". Son las ventajas del libre mercado y los TLC con el resto del mundo.
Para mí las cosas están claras desde hace algún tiempo ya.
No honro tradiciones consumistas, no pierdo los estribos por cosas que me parecen superficiales y a todas luces absurdas.
Pero no es de ahora último, yo diría que es desde que dejé de creer en el Viejito Pascuero, o como en el resto del mundo se le diga: Papá Noel o Santa Clauss; que ya no me hace ilusión esperar las 12 del 25.
Cuando perdí la inocencia mental al descubrir la verdad sobre el mito, nunca volvió a ser lo mismo. Bendita inocencia infantil. Que manipulable se es de pequeña, no?
Y así como especie nos seguimos comportando, como niños pequeños, que hacemos lo que nos dicen que hagamos, que pensamos en lo que nos dicen que pensemos y así estamos como estamos.
Creo que ha llegado la hora de abrir los ojos, ver la realidad tal como es y dejarse de boberías.
La Navidad debiera ser una celebración más espiritual, debiéramos reunirnos en familia no sólo para cenar e intercambiar regalos, si no para reflexionar sobre lo que ha sido el año o hacernos sentir que estamos ahí, a pesar de todo, porque hay algo más profundo que nos une, en que todo se puede perdonar porque hay lazos de amor profundo e infinito, aunque no siempre lo digamos, pero en una ocasión como ésta lo podemos hacer sentir con detalles simples como unas galletitas de miel hechas con todo el cariño del mundo por la abuela, la tía o la mamá.
Debiera ser una celebración sublime, donde se fortalecieran los lazos del corazón entre las personas que se quieren de verdad. En que se hicieran obras por el bien de la humanidad entera.
Bueno, vayan mis mejores deseos de paz, amor, armonía, unidad, sabiduría, fortaleza, y buena voluntad para todos los amigos que de pronto puedan leer este post.
Abrazo grande para todos y FELIZ NAVIDAD!
Les dejo un video para reflexionar.
http://www.youtube.com/watch?v=x8tWbuNIzgo
Agradezco no tener presiones sociales que me obliguen a correr tras la búsqueda frenética por las calles de la ciudad atestadas de gente traspirosa e impaciente por darle el palo al gato, encontrar el regalo adecuado y perfecto: bueno, bonito, barato "y bundante", porque pareciera ser que mientras más grande es el obsequio es mejor. Como si así demostráramos más cariño y a la vez inconscientemente compramos también cariño que no dura más de lo que puede durar el famoso regalito de X cifra pero siempre terminada en 990 y de seguro que tiene una etiqueta que dice "Made in China", jjejejj o no?
No se preocupen, hasta en las mejores familias se regalan "cachureitos chinos". Son las ventajas del libre mercado y los TLC con el resto del mundo.
Para mí las cosas están claras desde hace algún tiempo ya.
No honro tradiciones consumistas, no pierdo los estribos por cosas que me parecen superficiales y a todas luces absurdas.
Pero no es de ahora último, yo diría que es desde que dejé de creer en el Viejito Pascuero, o como en el resto del mundo se le diga: Papá Noel o Santa Clauss; que ya no me hace ilusión esperar las 12 del 25.
Cuando perdí la inocencia mental al descubrir la verdad sobre el mito, nunca volvió a ser lo mismo. Bendita inocencia infantil. Que manipulable se es de pequeña, no?
Y así como especie nos seguimos comportando, como niños pequeños, que hacemos lo que nos dicen que hagamos, que pensamos en lo que nos dicen que pensemos y así estamos como estamos.
Creo que ha llegado la hora de abrir los ojos, ver la realidad tal como es y dejarse de boberías.
La Navidad debiera ser una celebración más espiritual, debiéramos reunirnos en familia no sólo para cenar e intercambiar regalos, si no para reflexionar sobre lo que ha sido el año o hacernos sentir que estamos ahí, a pesar de todo, porque hay algo más profundo que nos une, en que todo se puede perdonar porque hay lazos de amor profundo e infinito, aunque no siempre lo digamos, pero en una ocasión como ésta lo podemos hacer sentir con detalles simples como unas galletitas de miel hechas con todo el cariño del mundo por la abuela, la tía o la mamá.
Debiera ser una celebración sublime, donde se fortalecieran los lazos del corazón entre las personas que se quieren de verdad. En que se hicieran obras por el bien de la humanidad entera.
Bueno, vayan mis mejores deseos de paz, amor, armonía, unidad, sabiduría, fortaleza, y buena voluntad para todos los amigos que de pronto puedan leer este post.
Abrazo grande para todos y FELIZ NAVIDAD!
Les dejo un video para reflexionar.
http://www.youtube.com/watch?v=x8tWbuNIzgo
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Causa-Efecto.
Por qué a veces no basta con saber que se tiene la razón para sentir que todo está en orden y en armonía, aunque se sepa que se ha hecho lo correcto, que se ha procedido con sensatez, con dignidad, con honor, sin embargo no se siente nada bien. Por qué.?
Sé que tengo la razón, que lo que he dicho tiene sentido, es lo que debía hacer y es lo que debía decir, pero no me siento bien.
Sé que tengo que recubrirme de fuerza para mantener mi entereza, no puedo ni debo flaquear ahora. Debo sostener lo que he dicho hasta las últimas consecuencias porque debo ser coherente.
Pero quisiera salir corriendo y desdecirme de todo. No, no de todo.
No tengo por qué desdecirme, si lo que dije es lo más cuerdo y sensato que he pensado en mucho tiempo.
Es una cuestión de principios, casi de alta moral. Renunciar a todas las posibilidades por una cuestión de respeto y amor propio, pero no en el sentido maliciente y orgulloso, del tipo caprichito de a ver quién tira más de la cuerda sin ahorcarse.
No.
Esto no es un juego estratégico de amor adolescente, en que se dice no cuando en realidad se está queriendo decir que sí. O en que se dice adiós, esperando que no se rinda tan fácil y se conforme sólo con un simple adiós. No. Pero reconozco que habría esperado una reacción al menos.
La típica de cuento de hadas. Una pataleta, una pseudo reyerta en que se anuncia la intención de escape de esos: - te aviso que me voy, no me sigues?, que me voy, eh, que es de verdad, me iré y en serio,esta vez es para siempre, después de ahora no me volverás a ver ni a saber nada más de mí en tu vida, me voy, ya te he advertido, a la cuenta de tres, 1, 1 1/2... 3, 3 1/2, 3 1/4, adiós?
Y miras hacia atrás para ver si acaso te sigue o hace el más imperceptible de los movimientos que te indiquen que te quedes, pero nada. Impertérrito, ni siquiera un mohín. Nada. Silencio absoluto.
Entonces quedas ante dos posibles alternativas:
Una, pensar que tal vez no vales la pena y lloras y lloras, reñida contra el mundo por lo injusto que te parece todo, porque tú sí entregaste el corazón sin saber que para el otro no era más que un juego. Y te echas a morir desconsolada, vas de día en día llorando en silencio tu miserable existencia sumida en la amargura de un desamor que te ha dejado el corazón destrozado en miles de jirones.
O dos, piensas que has zafado de un pelmazo que no supo valorarte, para qué querrías estar al lado de alguien que no sabe como hacerte sentir bien porque no te considera. Y si no es capaz de tomar en cuenta tus sentimientos y emociones ahora que aún eres joven y algo atractiva, menos lo hará a lo que envejezcas.
Quién elige ser infeliz por el resto de su vida?
Me temo que alguien en sus cabales no lo haría.
No necesito ser demasiado lúcida para darme cuenta que de las dos alternativas la más aconsejable es tomar la segunda postura ante las circunstancias.
Si siento que he zafado, me puedo sentir libre y por lo tanto aliviada, más tranquila y en paz, con mi decisión de haber dejado atrás un montón de sentimientos encontrados entre el amor y la necesidad de olvidar para poder seguir adelante. Sin odio, sin rencor, pero también sin vuelta atrás.
Sé, racionalmente entiendo y acepto que mis acciones tuvieron todo el peso de la lógica, que cualquiera con dos dedos de frente habría hecho lo mismo en mi lugar.
-Ley de Causa y Efecto: a toda acción le sigue una reacción.-
Sé que hice lo correcto, pero aún así por más que trato de convencerme que es lo mejor para mí, hay algo que no me deja en paz, es una sensación de impotencia de no poder hacer lo que en verdad siento que debo hacer. He sentido ganas de tomarle por los hombros y zamarrearle para que despabile y reaccione,y enérgicamente decirle en su cara -Que te amo, cretino, que no te das cuenta, que si no fuese así me importaría un carajo lo que haces pero no, por eso me duele tanto tu indiferencia.-
Pero no lo haré. No se merece saber que aún lo quiero a pesar de todo. Por qué habría de querer a un petardo que no ha demostrado ser digno de mi amor?
Ya se me pasará el amor que una vez sentí por él. Nada es para siempre y todo sucumbe al paso del tiempo, no?
Ahora ya desconfío hasta de mí misma. Porque quizás esa sensación sólo viene de aquella parte de mí que le gusta nadar contra la corriente, que obedece a un cierto espíritu autodestructivo que hay en mí de buscarme siempre problemas viviendo del modo difícil, que se refocila complicándome las cosas, puede ser mi parte masoquista que no he logrado desaparecer de mí del todo, la que me impulsa a no dejarle ir. Pero también muy bien sólo puede ser mi ego herido que quiere quedarse con la última palabra.
Ya dije lo que tenía que decir. Esa debe ser mi última palabra y también mi última acción. De cualquier otra forma sólo seré una incoherente y perderé mi posición de ventaja.
Debo persistir incólume, sólida, estoica. Es una cuestión de principios.
Por qué me queda una sensación como la de haber firmado mi sentencia a soledad perpetua?
Por qué me siento pagando por una culpa si no he hecho nada malo, mi único pecado fue creer que de verdad podría ser amada, que podría ser correspondida por fin una vez en esta vida?
No lo sé.
Cómo sea, ya nada depende de mí.
Los dados están echados.
Será lo que Dios quiera que sea.
Sé que tengo la razón, que lo que he dicho tiene sentido, es lo que debía hacer y es lo que debía decir, pero no me siento bien.
Sé que tengo que recubrirme de fuerza para mantener mi entereza, no puedo ni debo flaquear ahora. Debo sostener lo que he dicho hasta las últimas consecuencias porque debo ser coherente.
Pero quisiera salir corriendo y desdecirme de todo. No, no de todo.
No tengo por qué desdecirme, si lo que dije es lo más cuerdo y sensato que he pensado en mucho tiempo.
Es una cuestión de principios, casi de alta moral. Renunciar a todas las posibilidades por una cuestión de respeto y amor propio, pero no en el sentido maliciente y orgulloso, del tipo caprichito de a ver quién tira más de la cuerda sin ahorcarse.
No.
Esto no es un juego estratégico de amor adolescente, en que se dice no cuando en realidad se está queriendo decir que sí. O en que se dice adiós, esperando que no se rinda tan fácil y se conforme sólo con un simple adiós. No. Pero reconozco que habría esperado una reacción al menos.
La típica de cuento de hadas. Una pataleta, una pseudo reyerta en que se anuncia la intención de escape de esos: - te aviso que me voy, no me sigues?, que me voy, eh, que es de verdad, me iré y en serio,esta vez es para siempre, después de ahora no me volverás a ver ni a saber nada más de mí en tu vida, me voy, ya te he advertido, a la cuenta de tres, 1, 1 1/2... 3, 3 1/2, 3 1/4, adiós?
Y miras hacia atrás para ver si acaso te sigue o hace el más imperceptible de los movimientos que te indiquen que te quedes, pero nada. Impertérrito, ni siquiera un mohín. Nada. Silencio absoluto.
Entonces quedas ante dos posibles alternativas:
Una, pensar que tal vez no vales la pena y lloras y lloras, reñida contra el mundo por lo injusto que te parece todo, porque tú sí entregaste el corazón sin saber que para el otro no era más que un juego. Y te echas a morir desconsolada, vas de día en día llorando en silencio tu miserable existencia sumida en la amargura de un desamor que te ha dejado el corazón destrozado en miles de jirones.
O dos, piensas que has zafado de un pelmazo que no supo valorarte, para qué querrías estar al lado de alguien que no sabe como hacerte sentir bien porque no te considera. Y si no es capaz de tomar en cuenta tus sentimientos y emociones ahora que aún eres joven y algo atractiva, menos lo hará a lo que envejezcas.
Quién elige ser infeliz por el resto de su vida?
Me temo que alguien en sus cabales no lo haría.
No necesito ser demasiado lúcida para darme cuenta que de las dos alternativas la más aconsejable es tomar la segunda postura ante las circunstancias.
Si siento que he zafado, me puedo sentir libre y por lo tanto aliviada, más tranquila y en paz, con mi decisión de haber dejado atrás un montón de sentimientos encontrados entre el amor y la necesidad de olvidar para poder seguir adelante. Sin odio, sin rencor, pero también sin vuelta atrás.
Sé, racionalmente entiendo y acepto que mis acciones tuvieron todo el peso de la lógica, que cualquiera con dos dedos de frente habría hecho lo mismo en mi lugar.
-Ley de Causa y Efecto: a toda acción le sigue una reacción.-
Sé que hice lo correcto, pero aún así por más que trato de convencerme que es lo mejor para mí, hay algo que no me deja en paz, es una sensación de impotencia de no poder hacer lo que en verdad siento que debo hacer. He sentido ganas de tomarle por los hombros y zamarrearle para que despabile y reaccione,y enérgicamente decirle en su cara -Que te amo, cretino, que no te das cuenta, que si no fuese así me importaría un carajo lo que haces pero no, por eso me duele tanto tu indiferencia.-
Pero no lo haré. No se merece saber que aún lo quiero a pesar de todo. Por qué habría de querer a un petardo que no ha demostrado ser digno de mi amor?
Ya se me pasará el amor que una vez sentí por él. Nada es para siempre y todo sucumbe al paso del tiempo, no?
Ahora ya desconfío hasta de mí misma. Porque quizás esa sensación sólo viene de aquella parte de mí que le gusta nadar contra la corriente, que obedece a un cierto espíritu autodestructivo que hay en mí de buscarme siempre problemas viviendo del modo difícil, que se refocila complicándome las cosas, puede ser mi parte masoquista que no he logrado desaparecer de mí del todo, la que me impulsa a no dejarle ir. Pero también muy bien sólo puede ser mi ego herido que quiere quedarse con la última palabra.
Ya dije lo que tenía que decir. Esa debe ser mi última palabra y también mi última acción. De cualquier otra forma sólo seré una incoherente y perderé mi posición de ventaja.
Debo persistir incólume, sólida, estoica. Es una cuestión de principios.
Por qué me queda una sensación como la de haber firmado mi sentencia a soledad perpetua?
Por qué me siento pagando por una culpa si no he hecho nada malo, mi único pecado fue creer que de verdad podría ser amada, que podría ser correspondida por fin una vez en esta vida?
No lo sé.
Cómo sea, ya nada depende de mí.
Los dados están echados.
Será lo que Dios quiera que sea.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Resistiré.
Siempre he oído que para no enfermarse de los nervios que acaban finalmente comprometiendo la buena salud del colon y del corazón, hay que echar fuera los sentimientos atorados, la rabia, el dolor, las frustraciones, la pena.
Hacer aquí una especie de terapia grupal para corazones rotos, jejjejje.
Una vez más. Debo ser muy tonta para haber vuelto a creer que el amor verdadero existe.
Pero no es eso lo que me aproblema, ya no. Lo tengo asumido. Los milagros en cosas del amor, no existen.
Y no soy nada especial como para que el destino haga una excepción conmigo.
Ya estoy fuera del juego, hace mucho que me retiré de las pistas, por eso encuentro una tremenda injusticia que sin haber estado en el carril de competencia, más bien sentada en una banca al costado resignada a pasarme el resto de mi vida sólo viendo a los demás pasar corriendo tratando de ganar una carrera contra sí mismos y los ojos del mundo. Pero la Vida se detuvo a mi lado y me invitó sonriente a levantarme, poner los pies sobre la línea de partida, flectar mi musculatura hacia delante, y reaccionar ante el pitazo de partida corriendo con la ilusión en los ojos de llegar a una meta que creí de verdad que podría alcanzar. Era sólo cuestión de fe, no sabía aún cómo pero confiaba que podría ser, por qué no? A nadie le falta Dios y el sol sale para todos. Por qué para mí no?
Quise creer que tendría una oportunidad cierta, aunque no sería nada simple, pero estaba dispuesta, mi corazón lo sentí comprometido y me hacía ilusión, aunque la vida que se veía por delante no sería nada fácil ni de todo mi gusto.
Siempre he pensado que un factor de discriminación a la hora de distinguir cuando algo conviene o no, cuando resultará o no, es ver con objetividad qué tanto de lo que se sueña hay que sacrificar.
Y esta vez debía sacrificar muchas cosas, que a la larga acabarían por pesarme en contra y no me dejarían sentirme feliz.
Decidí que lo más sano era volver a ser la misma solitaria de siempre hasta al menos que logre recuperarme y volver a sentir que tengo corazón.
Las cosas no me calzaban en su lugar, no sentía la armonía necesaria ni la tranquilidad ni confianza que hacen que una se sonría sola cuando va por la calle, y que sin decir palabras los demás adivinan que se está enamorada sólo por el brillo en la mirada.
Pero duele el ego, eso es así.
Como le decía a un viejo amigo el otro día: - Yo decido como me quiero sentir. No puedo evitar lo que los demás hacen, sólo puedo decidir lo que yo hago, lo que quiero hacer.-
Nunca obré con mala intención, siempre dije la verdad, nunca dije nada que no sintiera, nunca prometí nada que no pudiera cumplir, nunca rompí mi compromiso de ser fiel.
Pero sigo siendo tonta, demasiado crédula. Confío cuando no debiera confiar.
En mi cabeza caben tantas cosas, hasta las ideas más descabelladas cobran sentido, y eso es un default de mi parte. Mi tamiz debe ser más intuitivo, pero algo siempre me estaba diciendo: Cuidado! pero a veces no distingo con claridad si es por precaución o es sólo por miedo. Y como no quiero darle más lado al miedo en mi vida, dejo de oír esa voz que me frena y es ahí cuando sobrepaso mis propios límites. Entonces ya no puedo quejarme, sólo debo asumir el costo de mis osadías, mis pequeñas e inservibles osadías.
Aunque no me arrepiento porque siempre lo que hice fue porque creí que había futuro, pero una parte de mí, la más racional siempre estuvo en desacuerdo, quizás porque más que improbable era difícil y entremedio había muchas posibilidades que todo fallara. Había que ser un poquito más consecuente entre lo que se decía y lo que se hacía.
No se puede prometer el oro y el moro, jurar amor eterno, proponer compromisos que involucren el resto de la vida con tanta liviandad y luego hacer creer que se ha hablado en serio. Son los hechos lo que le dan base y solidez a las palabras. Para qué decir cosas que no se sienten de verdad.
Qué sentido tiene decir tantas cosas que nunca se tuvo la intención de cumplir.
La tonta soy yo que decidió creerlas a pesar que la lógica de la realidad indicaba lo contrario.
Soy ilusa, soñadora. Una romántica pero a estas alturas sólo soy patética. En resume: una tonta.
Debo vivir mi vida, debo volar con mis propias alas y olvidarme de todo lo demás. No debo depositar mi confianza ni mis ilusiones en nada ni nadie más que no sea en mis propias capacidades para dejar todo lo que me hiere atrás. Debo olvidar. Debo aprender de mis errores y volverme fuerte, dura. "Me volveré de hierro para endurecer mi piel", como dice la canción.
Pero no me pasaré al lado oscuro, no me volveré resentida, ni amargada, no dejaré de tener esperanzas de poder volver a tener un vida normal, con un corazón sano, aunque siempre lleve las cicatrices que me recuerden ser más cautelosa.
Dejar las puertas y ventanas abiertas de mi alma y mi corazón para que salgan los malos recuerdos será mi mejor modo de combatir esta pena.
Y aquí entra esa remanida frasecilla de " lo que no me mata, me hace más fuerte".
Ya llegará un día en que despierte y no recuerde nada de esto, que pueda ver una foto, oír una noticia, escuchar una canción y no pensar ni sentir nada que me perturbe ni me haga sentir saudade.
Ya no quiero volver a escribir sobre esto, creo que me estoy volviendo muy repetitiva.
Solita se está mejor.
Hacer aquí una especie de terapia grupal para corazones rotos, jejjejje.
Una vez más. Debo ser muy tonta para haber vuelto a creer que el amor verdadero existe.
Pero no es eso lo que me aproblema, ya no. Lo tengo asumido. Los milagros en cosas del amor, no existen.
Y no soy nada especial como para que el destino haga una excepción conmigo.
Ya estoy fuera del juego, hace mucho que me retiré de las pistas, por eso encuentro una tremenda injusticia que sin haber estado en el carril de competencia, más bien sentada en una banca al costado resignada a pasarme el resto de mi vida sólo viendo a los demás pasar corriendo tratando de ganar una carrera contra sí mismos y los ojos del mundo. Pero la Vida se detuvo a mi lado y me invitó sonriente a levantarme, poner los pies sobre la línea de partida, flectar mi musculatura hacia delante, y reaccionar ante el pitazo de partida corriendo con la ilusión en los ojos de llegar a una meta que creí de verdad que podría alcanzar. Era sólo cuestión de fe, no sabía aún cómo pero confiaba que podría ser, por qué no? A nadie le falta Dios y el sol sale para todos. Por qué para mí no?
Quise creer que tendría una oportunidad cierta, aunque no sería nada simple, pero estaba dispuesta, mi corazón lo sentí comprometido y me hacía ilusión, aunque la vida que se veía por delante no sería nada fácil ni de todo mi gusto.
Siempre he pensado que un factor de discriminación a la hora de distinguir cuando algo conviene o no, cuando resultará o no, es ver con objetividad qué tanto de lo que se sueña hay que sacrificar.
Y esta vez debía sacrificar muchas cosas, que a la larga acabarían por pesarme en contra y no me dejarían sentirme feliz.
Decidí que lo más sano era volver a ser la misma solitaria de siempre hasta al menos que logre recuperarme y volver a sentir que tengo corazón.
Las cosas no me calzaban en su lugar, no sentía la armonía necesaria ni la tranquilidad ni confianza que hacen que una se sonría sola cuando va por la calle, y que sin decir palabras los demás adivinan que se está enamorada sólo por el brillo en la mirada.
Pero duele el ego, eso es así.
Como le decía a un viejo amigo el otro día: - Yo decido como me quiero sentir. No puedo evitar lo que los demás hacen, sólo puedo decidir lo que yo hago, lo que quiero hacer.-
Nunca obré con mala intención, siempre dije la verdad, nunca dije nada que no sintiera, nunca prometí nada que no pudiera cumplir, nunca rompí mi compromiso de ser fiel.
Pero sigo siendo tonta, demasiado crédula. Confío cuando no debiera confiar.
En mi cabeza caben tantas cosas, hasta las ideas más descabelladas cobran sentido, y eso es un default de mi parte. Mi tamiz debe ser más intuitivo, pero algo siempre me estaba diciendo: Cuidado! pero a veces no distingo con claridad si es por precaución o es sólo por miedo. Y como no quiero darle más lado al miedo en mi vida, dejo de oír esa voz que me frena y es ahí cuando sobrepaso mis propios límites. Entonces ya no puedo quejarme, sólo debo asumir el costo de mis osadías, mis pequeñas e inservibles osadías.
Aunque no me arrepiento porque siempre lo que hice fue porque creí que había futuro, pero una parte de mí, la más racional siempre estuvo en desacuerdo, quizás porque más que improbable era difícil y entremedio había muchas posibilidades que todo fallara. Había que ser un poquito más consecuente entre lo que se decía y lo que se hacía.
No se puede prometer el oro y el moro, jurar amor eterno, proponer compromisos que involucren el resto de la vida con tanta liviandad y luego hacer creer que se ha hablado en serio. Son los hechos lo que le dan base y solidez a las palabras. Para qué decir cosas que no se sienten de verdad.
Qué sentido tiene decir tantas cosas que nunca se tuvo la intención de cumplir.
La tonta soy yo que decidió creerlas a pesar que la lógica de la realidad indicaba lo contrario.
Soy ilusa, soñadora. Una romántica pero a estas alturas sólo soy patética. En resume: una tonta.
Debo vivir mi vida, debo volar con mis propias alas y olvidarme de todo lo demás. No debo depositar mi confianza ni mis ilusiones en nada ni nadie más que no sea en mis propias capacidades para dejar todo lo que me hiere atrás. Debo olvidar. Debo aprender de mis errores y volverme fuerte, dura. "Me volveré de hierro para endurecer mi piel", como dice la canción.
Pero no me pasaré al lado oscuro, no me volveré resentida, ni amargada, no dejaré de tener esperanzas de poder volver a tener un vida normal, con un corazón sano, aunque siempre lleve las cicatrices que me recuerden ser más cautelosa.
Dejar las puertas y ventanas abiertas de mi alma y mi corazón para que salgan los malos recuerdos será mi mejor modo de combatir esta pena.
Y aquí entra esa remanida frasecilla de " lo que no me mata, me hace más fuerte".
Ya llegará un día en que despierte y no recuerde nada de esto, que pueda ver una foto, oír una noticia, escuchar una canción y no pensar ni sentir nada que me perturbe ni me haga sentir saudade.
Ya no quiero volver a escribir sobre esto, creo que me estoy volviendo muy repetitiva.
Solita se está mejor.
martes, 29 de noviembre de 2011
Los hilos de la Vida.
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| Dichato. |
El domingo hacía un día semi despejado, con un vientecillo fresco que sin chaleco daba un poco de frío.
Para acortar decidimos salir, ir a la playa, de septiembre que no íbamos.
Dichato está en reparaciones post terremoto, por las obras los ingenieros a cargo tienen cortado el transito por la costanera y crearon ingeniosamente laberínticos desvíos que van y vienen por las callejuelas del pueblo aún sin pavimentar. (Y nada más ni nada menos que a comienzos de la temporada estival, jajajajaj, tenía razón, This is Chile, realmente.)
La cuestión es que Dichato post terremoto y tzunami es un desastre, pero ya algo remonta con la recuperación con infraestructura de emergencia y nuevas ubicaciones de los restaurantes más tradicionales. Lo que ya es algo más alentador. Lo demás será cuestión de tiempo y paciencia para ver una nueva costanera con un malecón decente, una zona de mitigación y vuelva a tomar la forma de balneario pequeño y provinciano, muy penquista, en que es posible encontrar a los conocidos de siempre que buscan pasar un buen rato al aire libre, tomar sol, y salir un poco de la rutina.
Como no estaba muy acogedora la playa, con el despelote reinante decidimos irnos a Coliumo, que es otro sector y que viene quedando en el extremo sur oeste de la pequeña bahía, ahí hay casas de veraneo muy lindas, aunque la extensión de la playa es mucho menor, por la cantidad de rocas y a la vuelta del balneario está lo que era la caleta, antes del tzunami.
Hay una parte en la ruta en que se llega a una bifurcación, una que da por un camino de tierra y que da a la caleta y otro de asfalto que sigue hacia arriba, sin saber seguimos por ése.
De todos modos al infinito no podía llegar porque tarde o temprano llegaríamos al mar, jjejejejee.
Por un camino flanqueado de eucaliptos que sube y serpentea por una cuesta sin saber hacia dónde realmente íbamos a ir a dar, atentos a cualquier letrerito que indicara algo, nos fijamos en un pequeño cartel que decía: "PUNTA DE TALCA. ONCES FAMILIARES." -Ya, a la vuelta vamos a pasar, a ver qué habrá de rico para comer.-
Al llegar al bajo de Coliumo, habían más automóviles que espacios libres para estacionar, así que media vuelta y nos fuimos, de camino de regreso nos entramos por donde el pequeño y prometedor cartelito indicaba sin decir cuántos kilómetros hacia dentro, porque no se veía nada que indicara que por ahí hubiese un lugar que se asemejara a un restaurante o algo similar, pero por entre unas ramas de cipreses se vislumbraba otro letrero,esta vez más grande que indicaba la carta: té, café, café helados, tortas, küchenes.
Entramos a lo que parecía una casa particular con muchas flores de colores y plantas muy lindas.
Salió un señor ya de edad a darnos la bienvenida e indicarnos por dónde era la entrada semi perdida entre unos macisos de lavandas aún en brotes. La casa estilo mediterraneo recibe con un fresco estilo ortodoxo y una vista maravillosa hacia el mar.
La casa restaurante porque eso es, una casa pero aunque no sea para alojar, recibe a sus visitantes con la sorpresiva vista privilegiada y maravillosa, es sólo restaurante pero en que uno se puede sentir como en casa porque tiene un living al estilo árabe donde después de almuerzo, comida sencilla, sana y natural, como reinetas, congrios colorados a la plancha y verduras alguna salsa pero liviana, se puede pasar a tomar el café y seguir conversando sentada en un lindo sofá tonos tierra ( sin mancharlo eso sì, jejejeje), luego salir a recorrer los alrededores, hacer hora hasta la hora del té y pedirse unos trocitos de küchen de fresas, cerezas, pie de limón o si hay tortas bueno, tortas con té,café, café o chocolate helado.
La idea es pasarse todo el día ahì porque el paisaje lo amerita, ver el atardecer desde esa altura, ver cómo el sol se oculta tras la gran línea del horizonte, disfrutar de los colores que deben poder apreciarse. Que maravilla, deberé volver algún día para ver el atardecer desde aquel balcòn.
Bueno, al comienzo decía que lo curioso es cómo se entretejen los hilos de la vida porque estuvimos conversando con la dueña, la señora Magaly, muy simpática, madre de un muralista que vive en Francia pero que ha vivido mucho tiempo en Medio Oriente y que fue él quien diseñó la estructura de la casa-restaurante, la decoró a su antojo y gusto, además pintó el mural de la entrada.
Lo curioso es que en parte de la conversación salió el comentario que si en el menú de los almuerzos no habían pastas porque ya habíamos comido mucha porque veníamos llegando de Capitán Pastene, y la señora Magaly hacía años que quería ir para allá, pero por una cosa u otra siempre postergaba su viaje. Le caímos del cielo, le di los datos que tenía de la señora de la pensión en la que estuvimos los últimos tres días porque las cabañas era un poquito mucho en términos pecunarios, así que ahí sólo nos quedamos un par de días, pero muy bonitas y cómodas, la pensión también era bastante buena, muy limpia y también cómoda, con baño exclusivo y todo.
Bueno, la cuestión es que ya con un dato concreto de donde llegar con teléfono, dirección y explicación de cómo llegar, esta señora estaba más decidida que nunca a ir, más aún sabiendo por nosotros a dónde ir a comer, y quedó entusiasmadísima, así que espero que no haya perdido el papelito con los datos de la señora de la pensión para que pueda darse el gustito de ir, luego de tantos años queriendo conocer por aquellos lares.
Lo que me llama la atención es cómo se dan las cosas a veces, qué posibilidades había que fuéramos a dar a ese lugar maravilloso que ella tiene ahí, y que ella quisiera hacer un viaje a un lugar a donde nosotros ya habíamos estado y conversáramos sobre el tema y que a ella le sirviera para darse cuenta que si quería ir sola lo podía hacer igual, era cuestión de tomar un bus de Concepción a Angol y en Angol tomar otro a Capitán Pastene, se demora sólo que se tenga que demorar y llegará de todos modos.
Ojalá que pueda ir, así se cumpliría el ciclo del por qué ese día llegamos a Punta de Talca, que no es Punta de Parra ni Punta de Tralca.
viernes, 25 de noviembre de 2011
This is Chile.
Me acordé de un breve diálogo en Diamantes de Sangre en que el bartender le dice a Di Caprio:- "This is Africa", de acá Dios se fue hace mucho- o algo así, ya no recuerdo la cita exacta, como la vi con subtítulos recuerdo así más o menos el trozo del texto, jjejeje.
Bueno, guardando las proporciones, Chile no es África y espero que nunca llegue a ser como es la vida allá.
Pero sí es Chile, es decir un país término medio, donde todo es a la birulí, donde lo que un día se construye para apaliar una emergencia tiende a quedarse como estable para siempre. Donde se dice que no hay corrupción en los organismos públicos, pero sin embargo funciona el pituto (enchufe) y compadrazgo, por recomendación de un amigo del amigo o el pariente, y se saca la vuelta lo que más se pueda entre limaduras de uña y cafecitos, llamadas a la nana para saber de los niños, y saber las últimas noticias entre el jefe y la nueva queridita de la recepción.
No sé cómo el país funciona, pero funciona finalmente.
Lo digo porque recién ayer recibí la respuesta del Sernatur con el link informativo que les había pedido me enviaran con lugares donde comer y alojarse en Capitán Pastene, y ya había regresado el lunes, jajajjaja. Menos mal que no era de vida o muerte la información porque me habría muerto esperando por la respuesta. Esto es Chile.
Una prima de mi mamá que estaba enferma y que estuvo internada en una clínica privada le tomaron una scanner para diagnosticar qué era lo que tenía y los resultados llegaron a la semana después de su fallecimiento.
En todas partes se cuecen habas, no es un defecto sólo de los organismos públicos dependientes del Estado, en el ámbito privado también se da la lentitud y la desidia de no hacer bien la pega, de no hacer con presteza y diligencia lo que se debe hacer y hacer bien las cosas porque así se deben hacer, lo que implica una ética a todas luces ausente en la mayoría de la gente que tiene a su cargo una labor que realizar.
Y me pregunto de dónde viene esa negligencia?
Qué hay detrás de cada fallo humano?
Obvio, un humano.
El humano es imperfecto casi por definición, y que reciba dinero por lo que hace no le hace ser más fijado ni exigente consigo mismo.
Si analizamos la cuestión del trabajo desde un punto de vista sociológico o antropológico, se trata de un asunto considerable tal vez como un mal necesario.
Es muy poca la gente que tiene la fortuna de ganarse el pan con el sudor de su frente pero que no transpira porque lo que hace le gusta, le llena el espíritu, y más encima gana dinero con lo que hace. Entonces, no hay agotamiento, no hay tedio, no hay tensiones, no hay esa cosa que desequilibra el espíritu de querer hacer otra cosa o de estar en otro sitio y no poder porque se está casi atado de pies y manos por obligaciones y compromisos, léase cuentas, deudas a pagar a fin de mes, y tener como solventar las necesidades cotidianas de alimentación, salud, transporte y educación y/o vestuario.
Ser esclavo de las necesidades, ser esclavo del trabajo y las obligaciones( eso, sin contar los vicios).
Se es esclavo en muchos aspectos en esta vida moderna en que se supone la esclavitud está abolida legalmente desde hace mucho pero que en la práctica se sigue dando de un modo u otro con maratónicas jornadas de trabajo, en que ya no hay un capataz amenazando con un látigo, pero sí un supervisor con el contrato en la mano( y eso, con suerte si de por medio existe un contrato aunque sea sólo por un año) que si no se rinde la cuota fijada del mes, hay un tropel esperando en la puerta por el puesto así que si no te gusta te puedes ir, habrán 50 candidatos esperando ocupar tu lugar. Pensar en vacaciones, en pedir una aumento o siquiera sacar licencia médica, o exigir un contrato justo e indefinido, se hace muy difícil porque el sartén no lo tiene el trabajador, menos aún con la crisis que ya está ad-portas.
Y el gobierno quiere aumentar los impuestos a las industrias para parchar el presupuesto en Educación del próximo año.
Si los señores empresarios accedieran a pagar impuestos más altos, de dónde creerá el gobierno que irán a salir los ceritos de más que recaudará Impuestos Internos?
A caso piensan que los dueños se sacarán plata del bolsillo pensando en le futuro de Chile??? jajjajjaa!!!
Qué ingenuos!!!
Es obvio que habrá recortes en los sueldos de los trabajadores, y en las contrataciones, se reducirá la cantidad de mano de obra, se redoblarán los turnos y recargarán las responsabilidades, la pega de dos la hará uno. Es simple, el sartén lo tienen los empresarios por el mango.
Al final no importa que la educación sea gratis al final, habrá menos gente con tiempo para educarse, porque tendrán que salir a buscarse la vida porque es muy posible que aumente la cesantía, y que de cada 10 jefes de hogar, 5 estén sin trabajo.
En los periodos de crisis la gente de a pié nunca gana.
Pero mientras haya vida habrán cierto tipo de necesidades que siempre necesitarán ser cubiertas. Ahí está la clave para darle un golpe de timón a la vida y saber agarrar el viento por la popa.
Crisis, en japonés se traduce como oportunidad.
A pensar, cierto?
Y como this is Chile, nunca las cosas son tan tremendas, siempre hay un modo de salir a delante, de enfrentar las viscisitudes poniéndole el pecho a las balas sin rendirse, para eso están los compadres, el amigo del amigo, el pariente que consigue hacer el favor y saltarse el trámite burocrático y apurar la causa.
La cuestión es que por el camino se arregla la carga, y que nadie pase hambre.
Por eso el país funciona, a veces a media máquina, lento, lentísimo para mi gusto, pero lo que importa finalmente es que funcione.
Por eso vivir en Chile toda mi vida me ha hecho pensar que todo puede fallar a último momento, que para planificar algo se necesita a lo menos salir con dos horas de anticipación para llegar recién a la hora, que si pensaba llevar uno de algo, es mejor llevar dos, y nunca dar nada por perdido antes de no haber hecho todos los intentos, que a veces lo que parece imposible, al final se logra igual y la cuestión resulta, nadie sabe cómo, pero todo sale bien, o al menos mejor de lo que se esperaba.
Así es la vida en Chile, las cosas nunca son como parecen ni como deberían ser, simplemente son como son, para bien o para mal.
Pero es mi país y lo quiero, con todas sus virtudes y defectos, porque es mi País.
Bueno, guardando las proporciones, Chile no es África y espero que nunca llegue a ser como es la vida allá.
Pero sí es Chile, es decir un país término medio, donde todo es a la birulí, donde lo que un día se construye para apaliar una emergencia tiende a quedarse como estable para siempre. Donde se dice que no hay corrupción en los organismos públicos, pero sin embargo funciona el pituto (enchufe) y compadrazgo, por recomendación de un amigo del amigo o el pariente, y se saca la vuelta lo que más se pueda entre limaduras de uña y cafecitos, llamadas a la nana para saber de los niños, y saber las últimas noticias entre el jefe y la nueva queridita de la recepción.
No sé cómo el país funciona, pero funciona finalmente.
Lo digo porque recién ayer recibí la respuesta del Sernatur con el link informativo que les había pedido me enviaran con lugares donde comer y alojarse en Capitán Pastene, y ya había regresado el lunes, jajajjaja. Menos mal que no era de vida o muerte la información porque me habría muerto esperando por la respuesta. Esto es Chile.
Una prima de mi mamá que estaba enferma y que estuvo internada en una clínica privada le tomaron una scanner para diagnosticar qué era lo que tenía y los resultados llegaron a la semana después de su fallecimiento.
En todas partes se cuecen habas, no es un defecto sólo de los organismos públicos dependientes del Estado, en el ámbito privado también se da la lentitud y la desidia de no hacer bien la pega, de no hacer con presteza y diligencia lo que se debe hacer y hacer bien las cosas porque así se deben hacer, lo que implica una ética a todas luces ausente en la mayoría de la gente que tiene a su cargo una labor que realizar.
Y me pregunto de dónde viene esa negligencia?
Qué hay detrás de cada fallo humano?
Obvio, un humano.
El humano es imperfecto casi por definición, y que reciba dinero por lo que hace no le hace ser más fijado ni exigente consigo mismo.
Si analizamos la cuestión del trabajo desde un punto de vista sociológico o antropológico, se trata de un asunto considerable tal vez como un mal necesario.
Es muy poca la gente que tiene la fortuna de ganarse el pan con el sudor de su frente pero que no transpira porque lo que hace le gusta, le llena el espíritu, y más encima gana dinero con lo que hace. Entonces, no hay agotamiento, no hay tedio, no hay tensiones, no hay esa cosa que desequilibra el espíritu de querer hacer otra cosa o de estar en otro sitio y no poder porque se está casi atado de pies y manos por obligaciones y compromisos, léase cuentas, deudas a pagar a fin de mes, y tener como solventar las necesidades cotidianas de alimentación, salud, transporte y educación y/o vestuario.
Ser esclavo de las necesidades, ser esclavo del trabajo y las obligaciones( eso, sin contar los vicios).
Se es esclavo en muchos aspectos en esta vida moderna en que se supone la esclavitud está abolida legalmente desde hace mucho pero que en la práctica se sigue dando de un modo u otro con maratónicas jornadas de trabajo, en que ya no hay un capataz amenazando con un látigo, pero sí un supervisor con el contrato en la mano( y eso, con suerte si de por medio existe un contrato aunque sea sólo por un año) que si no se rinde la cuota fijada del mes, hay un tropel esperando en la puerta por el puesto así que si no te gusta te puedes ir, habrán 50 candidatos esperando ocupar tu lugar. Pensar en vacaciones, en pedir una aumento o siquiera sacar licencia médica, o exigir un contrato justo e indefinido, se hace muy difícil porque el sartén no lo tiene el trabajador, menos aún con la crisis que ya está ad-portas.
Y el gobierno quiere aumentar los impuestos a las industrias para parchar el presupuesto en Educación del próximo año.
Si los señores empresarios accedieran a pagar impuestos más altos, de dónde creerá el gobierno que irán a salir los ceritos de más que recaudará Impuestos Internos?
A caso piensan que los dueños se sacarán plata del bolsillo pensando en le futuro de Chile??? jajjajjaa!!!
Qué ingenuos!!!
Es obvio que habrá recortes en los sueldos de los trabajadores, y en las contrataciones, se reducirá la cantidad de mano de obra, se redoblarán los turnos y recargarán las responsabilidades, la pega de dos la hará uno. Es simple, el sartén lo tienen los empresarios por el mango.
Al final no importa que la educación sea gratis al final, habrá menos gente con tiempo para educarse, porque tendrán que salir a buscarse la vida porque es muy posible que aumente la cesantía, y que de cada 10 jefes de hogar, 5 estén sin trabajo.
En los periodos de crisis la gente de a pié nunca gana.
Pero mientras haya vida habrán cierto tipo de necesidades que siempre necesitarán ser cubiertas. Ahí está la clave para darle un golpe de timón a la vida y saber agarrar el viento por la popa.
Crisis, en japonés se traduce como oportunidad.
A pensar, cierto?
Y como this is Chile, nunca las cosas son tan tremendas, siempre hay un modo de salir a delante, de enfrentar las viscisitudes poniéndole el pecho a las balas sin rendirse, para eso están los compadres, el amigo del amigo, el pariente que consigue hacer el favor y saltarse el trámite burocrático y apurar la causa.
La cuestión es que por el camino se arregla la carga, y que nadie pase hambre.
Por eso el país funciona, a veces a media máquina, lento, lentísimo para mi gusto, pero lo que importa finalmente es que funcione.
Por eso vivir en Chile toda mi vida me ha hecho pensar que todo puede fallar a último momento, que para planificar algo se necesita a lo menos salir con dos horas de anticipación para llegar recién a la hora, que si pensaba llevar uno de algo, es mejor llevar dos, y nunca dar nada por perdido antes de no haber hecho todos los intentos, que a veces lo que parece imposible, al final se logra igual y la cuestión resulta, nadie sabe cómo, pero todo sale bien, o al menos mejor de lo que se esperaba.
Así es la vida en Chile, las cosas nunca son como parecen ni como deberían ser, simplemente son como son, para bien o para mal.
Pero es mi país y lo quiero, con todas sus virtudes y defectos, porque es mi País.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
De regreso.
| Fotografía del recuerdo de la vida de los colonos italianos en la zona. |
| Ruta antes de llegar a Lumaco. |
| Camino Las rosas, entre Lumaco y Los Sauces. |
| Prociutto Montecorone |
| Plaza de Capitán Pastene. |
| Casa típica de Capitán Pastene. |
Hay posta, tienen escuela y la iglesia frente a una plaza muy bonita. Destaca la arquitectura en madera de las casas del tiempo de los nonos, caserones que ya se vienen abajo pero que resistieron el terremoto de febrero del 2010, como también el del '60 y anteriormente el del '39.
| Cabañas y ristorante L'Emiliano. |
Hay hospedaje para trabajadores forestales y obreros, pero para la gente profesional o turistas, muy poco.
Sin embargo hay unas cabañas muy cómodas y bonitas, con servicio de mucama y con el ristorante a unos pasos por un corredor que circula un jardín con piscina. Llama la atención la decoración con instrumentos musicales que trajeron los colonos consigo, las fotos en blanco y negro testimonian a los dueños de tubas, trombones, trompetas y saxos que cuelgan de los muros del comedor del ristorante familiar y cálido ambiente de L'Emiliano, atendido por sus dueños. Personas muy simpáticas.
| Plaza de Lumaco. |
Sólo un lugar donde comer, se come barato y abundante en El Chilenazo, un restaurante familiar atendido por sus dueños, una familia a todas luces mapuche, pero ofrecen comida criolla, nada típico como pudo haber sido esperable.
Así crecen los pueblos mestizos, perdiendo su identidad cultural, sin carácter, sin personalidad, en vez de potenciar precisamente ese valor tal como lo hacen en Capitán Pastene que busca posicionarse con identidad propia, orgullosos de su tradición e historia.
En Purén, hay más vida y actividad comercial. Cuentan con un museo histórico a cargo de la Municipalidad al lado de una réplica a escala natural del fuerte original que está ubicado sobre la cumbre de un pequeño cerro desde cuyas atalayas se puede observar por los cuatro costado el pueblo completo, la ubicación es evidentemente estratégica.
En el centro de la ciudad, hay pocas partes donde comer, está el restaurante de un hotel, a las afueras existen unas cabañas, pero en el centro mismo, sólo comida rápida frente a la plaza, pero a una calle del costado de la plaza hay una bar restaurante, The Crow, donde la comida es de casa, sin muchas pretensiones, pero a buen precio es posible comer contundente y bien. Las personas muy gentiles y sociables.
En la calle Tromén, está la señora Margarita, que hace mermeladas, licores, hongos en conservas y provee a los restaurantes gourmet de los hoteles Pucón y Huillo-Huillo con sus mermeladas exóticas como la de merkén.
Por otra calle, está el señor Sáez que es productor de Fois Grass, y trutos de pato acaramelados a las finas hierbas, una pequeña delicattessen imperdible. No se puede pasar a Purén y no pasarle a saludar y ver si le queda fois grass para la venta. Precios moderados.
El viaje en sí, estuvo muy tranquilo, no hubo problemas.
Es lo bueno de recorrer Chile que donde se vaya es fácil ir porque si no se sabe el camino se puede preguntar, no hay problemas de dialectos, ni resquemores raciales, ni religiosos. No, acá todos somos chilenos y con una sonrisa y buena educación es posible llegar a un pueblo que no aparece ni en el mapa.
Fueron días en familia muy agradables.
Conocimos a personas muy interesantes.
| Jamones y Coppa. Don Primo |
Creo que sería buen negocio convertir mi blog en una guía gastronómica de lugares poco convencionales, alternativos a lo usual, jejjejeje. Lo pensaré.
| Ristorante y Trattoria Anita Covili,. En la foto la chef Anita Covili. |
| Ristorante con venta de conservas de frutas al jugo y changles en aceite, y pastas, también tienen fetuccini con tinta de calamar. |
| Raviolones de chocolate y panzzoti en salsa de avellanas donde Anita Covili. |
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