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domingo, 3 de abril de 2011

The End

This is it. 
Game Over. 
Knock Out. Cómo sea.
Finito. 
Un día que sólo quiero poder borrar del mapa de mi memoria.
No ha sido una acción impensada, fue más bien un impulso meditado, me dejé guiar por mi intuición.
No es fácil romper con todo, pero sentí que era lo que debía hacer.
Hace un tiempo ya me había despedido de toda esa vida que nunca será, de algún modo ya tenía asumido que esto acabaría tarde o temprano, ahora sólo le dí el corte que necesitaba.
Es como cuando florecen las rosas, del botón pasa a la flor abierta en todo su esplendor y luego se marchita en el mismo tallo, para que puedan volver a florecer otras rosas en la misma mata es necesario cortar los cogollos secos que sólo le quitan fuerza a los botones que también tienen derecho a florecer alcanzando su máximo esplendor.
Acabo de cortar la flor seca del tallo y no me arrepiento.
Estaba advertido, no cambió la actitud, bien, que acepte las consecuencias. Yo no estaba bromeando, lo que dije, lo dije en serio.
Fui drástica, lo admito, pero era necesario serlo.
Ya no hay esperanzas, no quiero pensar más, ya lloré suficiente.
De la vida no volveré a aceptar nada que no sea lo que yo quiero de la vida.
Nunca un The end fue tan poco glamoroso.


viernes, 1 de abril de 2011

Letra y Música.

Cuando los días están lindos, hace calor y el cielo despejado, nunca puedo disfrutarlos del todo, porque siempre pienso que al día siguiente tal vez esté nublado, llueva y haga frío. Lo mismo me pasa en la vida cuando todo parece estar bien, siempre me pregunto hasta cuándo durará. Como si el caos fuera lo permanente y no la armonía ni la paz.
Nada es perfecto lo sé, pero no sé si porque pienso que lo bueno no durará, hace que no dure o sólo no dura porque sí, porque así es la vida, que tiene sus altos y bajos, impredecibles, a veces y por completo prevenible a veces.
Comparo inevitablemente lo que sueño con lo que tengo, lo que quiero con lo que es y me doy cuenta que hay un abismo.
Quiero lo que no existe, tal vez. Quiero un amor perfecto que no existe, o al menos no para mí.
Idealmente existe, está creado al menos entre letras y música, a alguien más se le ocurrieron las mismas ideas, tuvo las mismas sensaciones, las mismas necesidades, los mismos deseos y los puso en letra y les compuso música y yo los he podido oír y me enamoro de las palabras, de las ideas, de las emociones y sensaciones porque me hacen creer que si  alguien más ha sido capaz de sentir lo mismo que siento yo, es porque pueden darse así los sentimientos, que no soy la única que siente que le falta, que lo que hay no es suficiente, que el amor puede ser aún más grandioso,  que no sueño con un imposible, pero sí con un ideal.

domingo, 27 de marzo de 2011

Caminos.

Creo que me he pasado la vida viendo películas más que viviendo realmente la vida. Siempre deseando que mi vida sea como una película. Que tonta!
De todas las películas que he visto sólo recuerdo muy pocas enteras, a menudo las que he visto más de dos veces, del resto sólo recuerdo trocitos, chispazos de la historia general, alguna escena que me impresionó de un modo u otro, porque me hizo pensar y hallar una respuesta, o simplemente porque aprendí algo que no sabía. 
El otro día recordé una parte del "Gran pez", cuando el personaje, que interpretaba Albert Finney, aún era un niño y vio el modo en que  moriría en el reflejo de luz en el ojo de vidrio de la vieja bruja donde se decía se podía ver el futuro y a la muerte.
Recordé ese fragmento tal vez porque en este momento lo que más me gustaría saber es cuál será mi destino.
Cómo poder saberlo?
 El personaje de Finney en el Gran Pez, se dedicó a vivir a concho la vida, disfrutó cada segundo, corrió todos los riesgos sin temor alguno porque sabía que la muerte le hallaría en la cama luego de un larga enfermedad llagada la vejez, mientras tanto simplemente vivió, gozó y fue feliz aunque fuera un incomprendido por su propio hijo que nunca creyó ninguna de sus historias, sino hasta que vio a toda la extraña gente que asistió a los funerales de su padre, sólo entonces pudo saber que su padre no había sido un farsante.
Bueno, el punto es que si pudiera saber qué me depara el destino podría tomar más riesgos, podría atreverme a vivir más la vida, podría decidir sin temor a equivocarme qué camino seguir.
El Destino...
Cómo hacer que Dios me diga qué debo hacer clarito, clarito, sin tener que correr el riego de equivocarme haciendo una interpretación a mi medida sin considerar lo que realmente me quiere decir?
Una vez una gitana me propuso revelarme mi destino y me negué cortésmente diciendo:
-No, gracias, prefiero que sea sorpresa.- 
En esa época no tendría más de 16 años o 18 cuando más. 
Me pregunto si habría sido mi destino diferente en esos años a lo que puede ser ahora, suponiendo que las millones de decisiones que he tomado desde entonces lo pudiesen haber cambiado tantas veces como decisiones tomé?
Y si todas las decisiones que tomé estaban escritas para que pudiese estar exactamente en este preciso punto de mi vida en que me encuentro ahora, cuestionándome los arcanos de mi destino?
Una vez dije: - Prefiero arrepentirme de cosas que no he hecho y no, de lo que sí he hecho. 
De algún modo no es fácil aceptar cuando los eventos de la vida nos recuerdan la propia cobardía, pero a veces, y no quiero justificarme, no se trata de cobardía simplemente, es algo un poco más complejo. Ser cobarde es fácil, lo difícil es tener el coraje necesario para renunciar a lo que puede ser en pos de un bien mayor, que va más allá de los propios intereses, incluso de la propia felicidad, para lo que se necesita mucha valentía pero que juzgado desde afuera sólo puede ser cobardía.
Los ojos ven hechos pero no motivos.
Pero sean los motivos que sean, son los hechos los que  finalmente construyen la vida o la destruyen, todo depende.
Quizás me comencé a labrar mi propio destino el día que me negué a confesar mis sentimientos por pura inseguridad. Tenía 17 años, me quedaban días para saber los resultados de la P.A.A., y el hombre de mis sueños estaba justo de pié frente a mí mirándome a los ojos en silencio y yo quité la vista de la suya con miedo a que descubriera en mis ojos todo el amor que sentía por él. 
Siempre recuerdo la intensidad de los colores bajo la luz del sol de aquella tarde.
Fui cobarde? 
O simplemente preví un destino que no podría ser porque sentí que mi vida sería otra?
Había demasiado en juego. Ni él ni yo estábamos preparados para la vida. Él llevaba recién primer o segundo año de universidad y yo ni siquiera sabía si había sido aceptada. 
Había tanto que nos acercaba y lo mismo nos separaba. 
A los 17 años me jugué el resto de mi vida.
Si lo hice bien o mal, no lo sé.
Supongo que sí, al menos por él. Él es feliz en su vida, tiene en espléndido trabajo, y una linda familia.
Yo no me lamento, he aprendido a vivir con las consecuencias de mis acciones, pero no puedo evitar pensar en lo que habría sido mi vida de haber tomado otro camino.
Ahora es diferente, asumo mis renuncias con más valor porque de algún modo intuyo que las razones correctas han de ser, algún día, reconocidas y recompensadas.
Lo único seguro en esta vida, es la muerte. Pero mientras eso no ocurra, hay que vivir.
Del modo como la vivamos, dependerá de cuánta sea la sabiduría que hayamos adquirido en los caminos que hemos recorrido en este Mundo.

sábado, 19 de marzo de 2011

Phoenix.

Es extraño. Las contradicciones y paradojas de la vida.
Éste, siento que es mi espacio más íntimo y a la vez el más público. Aquí me siento a salvo. Curioso, es el espacio más abierto y sin embargo me siento protegida. Es casi como arrancar al medio de la calle o de confundirse en medio de la multitud para escapar de alguna clase de peligro. Raro, no? Pero tiene sentido, supongo.
Estaba saliendo de mi parálisis, dispuesta a retomar mi vida, ya había dado un primer paso, incluso había vuelto a confiar en mi intuición, y ya había aceptado la idea de que mi futuro es mi responsabilidad y mi vida es sólo mi vida. Ya me había despedido de todo, dispuesta a seguir aún con el círculo inconcluso, pero ya me había hecho a la idea que así sería y no había nada que yo pudiera hacer al respecto, sólo darle tiempo al tiempo para que me dejara de importar hasta que llegara un día y pasaran esas 24 horas sin recordar algo en absoluto.
Fue el miércoles, cuando atravesaba O'Higgins a la altura de Tucapel, vi un globo naranjo que flotaba entre los gases calientes de las micros y lo primero que pensé pero sin palabras, sólo tuve la sensación, de que estaba siendo testigo de una señal que debía interpretar. Había pedido tanto por una señal para saber a qué a tenerme ante la falta de una respuesta que me diera luces antes de decidir qué hacer.
Era un globo naranja, el color no podía ser otro? El naranjo es  un sinónimo casi como su segundo nombre, pensé en él de inmediato. El globo iba de acá para allá, pero siempre se mantenía a mi izquierda. Casi se me pasa el rojo por estar pajareando abstraída en mis ideas respecto a la trayectoria azarosa de aquel globo. Cuando me decido a atravesar antes que el semáforo cambiara a verde otra vez, aquel globo se me cruzó por delante, pero salió de mi camino justo antes de dar el paso que me correspondía para avanzar. Llegué a la vereda y me desentendí del globo, no sé qué sería de él, estaba ensimismada en tratar de dilucidar el significado de aquella escena, si es que tenía alguno más o menos lógico.
Aquel día como la mayoría de mis días ya sin esperanzas, no tuve ningún apuro en revisar mi correo. Cuando lo hice me encontré con dos mensajes que hicieron que mi pulso casi inerte volviera a la vida.
Entonces, es lo que no me explico: por qué.
Si ya estaba más o menos conforme, ya estaba más o menos entregada a la idea que mi vida sería sin él, por qué aparecerse pero al mismo tiempo no han dejado sólo de ser palabras que no puedo creer del todo porque no hay hechos que las avalen ni les den consistencia.
Soy racional antes que sentimental, no creo en palabras por muy bonitas que suenen pero que aún siguen en el aire, creo en hechos, pruebas, evidencias.
Los recuerdos ni las intenciones me alcanzan para alimentar un fuego que ya casi está extinto, brazas tenues en medio de mucha ceniza.
La ceniza sirve de sustrato para formar humus que haga posible la nueva vida, a eso se debe referir el Mito del Ave Phoenix con eso de "renacer de las cenizas". No es literal, debe estar escrito en un código simbólico de lo que significa cuando algo acaba y en su lugar surge algo nuevo, pero no de la nada, sino a partir de las ruinas, residuos, o en este caso: cenizas de lo que antes hubo en aquel mismo lugar.
Es cierto, ya no soy la misma ilusa soñadora de  hace algún tiempo atrás.
Ya no me importa qué haga o deje de hacer.
Ahora,  lo que yo hago o dejo de hacer es lo realmente importante, porque es mi vida y nadie la puede vivir por mí.

domingo, 27 de febrero de 2011

Un terremoto grado 9

Me siento tontamente egoísta al quedarme contemplando mi ombligo.
Hay tanto que se puede hacer por la vida, hay tanto que tengo aún por hacer con mi vida.
Con esto de la conmemoración del 27F, oyendo sólo algunos testimonios, así de paso, me doy cuenta que la vida tiene cuestiones mucho más complejas y profundas.  Que si quiere ser despiadada, lo es. Arrebata sin piedad ni contemplaciones los sueños de cuajo, a los sueños y no sueños, a la realidad misma, literalmente, porque arranca de las manos la vida de los seres amados sin misericordia. Eso sí debe ser terrible, como para jamás querer recuperar la cordura.
Mis tonterías sentimentales, no son más que eso, sólo tonterías. Algo por lo que debí pasar para aprender a no ser tan ingenua y saber que no puedo creer que todo es tal como deseo creer que es porque así lo quiero creer. No, las cosas son como son y tengo que aprender a vivir con eso.
Debo aprender a ver más allá de mi nariz, porque tengo más de dos dedos de frente.
No debo sentirme responsable por las decisiones de las personas.
Es un poco como ocurre con la gata de la vecina que se nos metió en el entretecho el día del temblor de hace dos semanas atrás. Hemos intentado ayudarla a salir pero se arranca y se esconde, no quiere y si la dejamos que se quede, morirá. Es su decisión al fin y al cabo. No es mucho más lo que se puede hacer por ella si no pone de su parte para ayudarse a salir de ahí.
Hay personas como esa gata. Bueno, la gata es solo una gata, no piensa, las personas se supone que sí.  
He hecho lo que de mí ha dependido,  ya he construido mi parte del puente, más no puedo hacer, el resto  corre por su cuenta.
Sólo quiero poner las cosas en claro para poder cerrar un ciclo en paz, reconciliada con mi paradigma vital.
Esto es mucho más que una simple ruptura sentimental. Esto va más allá, ha puesto en tela de juicio toda la arquitectura de mi mundo. Las cosas parecen que no eran como yo creía que eran, como creía que debían ser, al menos.
Por eso me cuesta aún más cerrar mis heridas. 
Necesito respuestas y confirmaciones para continuar y por fin cerrar este capítulo.
Es todo un complejo proceso que estoy recién comenzando, aún me queda muchos pensamientos que ordenar y reorganizar.
Es como si hubiese sufrido dentro de  mi cabeza un terremoto grado 9, y mi cabeza es una oficina de archivos donde se guardan infinitas carpetas en cardex que se vinieron a bajo y se revolvieron todos los papeles.
Ufff, tengo pa' rato.
Pero hay cosas que tengo muy claras, sé para donde voy. 
Ahora, cuándo y cómo, lo ignoro. Menos aún puedo saber si habrá alguna otra vez un con quién.

sábado, 26 de febrero de 2011

La pregunta.

No sé si debería causarme sorpresa. La Red da para todo.
Escribo una simple pregunta, casi dirigida hacia mi misma, pero al viento de la Web, y me responde de vuelta con una ristra de lugares en caché y me doy cuenta que no soy la única que está en lo mismo, deseando olvidar.
Pero tal vez la respuesta no esté en olvidar, sino simplemente en aprender a vivir por mi propia cuenta y riesgo.
Ayer sentí que me caló hondo cada palabra dicha en la ceremonia. Entendí y le encontré razón al cura, pero hay cosas que le puedo discutir. En nombre del Amor se puede, pero no se debe soportar todo. 
Está muy bien eso de amar profunda, honesta y lealmente, de tener paciencia, de perdonar, pero no sin límites que sólo propician el abuso. Todo tiene que tener un límite.
Te querré mucho y sin condiciones, pero no abuses de mi confianza, de mi cariño, de mi paciencia, porque no será porque te quiera te vas a aprovechar de mi nobleza. De otro modo no veo que pudiese funcionar una relación sana y armónica entre dos que sienten amarse de verdad. 
El respeto y la confianza se basan en al verdad y en ser consecuentes, en decir lo que se hace y hacer lo que se dice, de lo contrario no vale la pena, porque a veces ni siquiera el amor es suficiente si no existe algo más fuerte de qué aferrarse cuando el amor mismo flaquea. Porque el amor, por sí mismo, sin sustrato, es frágil tanto que se lo lleva el viento como a las palabras que no tienen hechos que las afirmen a la realidad.
Para amar, necesito confiar. Es así. Lo siento, eso no va a cambiar. Con eso no transo.
Si defender mis principios me cuesta esto, sólo me hace concluir que no eramos tan afines como pensé.
Hay cosas que jamás transaré, aunque eso signifique quedarme sola para el resto de mi vida, y si será así, que así sea. Hay mucho que puedo entender, pero no por eso aceptar o permitir.
Es que si necesito dejar pasar cosas que no me gustan, con las que no estoy de acuerdo sólo por evitar una pataleta, o por comodidad, a la larga acabaría reventando igual, y tal vez de un modo peor.
Todo va en la forma, eso lo sé. Y tal vez en eso me equivoqué, dejé salir toda mi frustración de golpe, debí dosificar. Pero sin oportunidad de rectificar es difícil explicarse.
Lo pienso y me enerva esa actitud cerrada. 
Entonces, concluyo, para qué quiero a alguien capaz de ser así.
Ya no es orgullo, ni enojo. Ya pasé por todo los estados de ánimos posibles, y aún no encuentro mi calma.
Me hacen falta muchas respuestas para hallarla otra vez.
Ayer escuché una canción que  parecía hablarme directamente, y deseé tanto poder verle y contarle todo lo que me estaba pasando, pero sentí que no debo dejarme llevar otra vez por mis fantasías, que eso del pensamiento mágico, que lo de los sueños que construyen realidades, en este caso no aplicó, entonces para qué seguir con eso.  
Cuando se necesita saber cosas que son imposibles de  adivinar, o sacarlas por deducción, es muy difícil tener certezas, respuestas únicas, seguras y concretas.
Siempre serán suposiciones, dudas, y no quiero seguir viviendo así, sumergida en la incertidumbre total, sin saber realmente que ha sucedido. En qué fallé.
Siento que no tengo piso bajo los pies.
Me siento colgando de una ramita a penas de esas que están para la suerte de la protagonista de la historia, a la orilla del acantilado, y que justo resiste hasta que llega el jovencito y la toma de la mano, la jala hacia arriba rescatándola de una muerte segura. Ojalá la ramita sea fuerte o  sea yo muy ágil y liviana, porque aquí no habrá jovencito que me rescate, si no salgo por mis propios medios de la orilla de abismo, ahí me quedaré, hasta que la ramita ceda.
La pregunta era: Cómo olvidar?

viernes, 25 de febrero de 2011

Aún a flor de piel.

Hoy se casa una prima de mi mamá y estamos invitados al matrimonio. 
Me parece raro, hasta un mes atrás yo que jamás había soñado siquiera con la idea de casarme, me sentía dispuesta a pasar por toda la tortura que significa organizar una ceremonia y una fiesta, que tonta. Eso no es para mí. 
Mi prima tiene como 50 años pero parece de treinta y hoy se casa por primera vez en su vida.
Es curioso, fue ella que una vez que la atendí al teléfono notó que yo estaba enamorada sólo por mi voz.
Supongo que las personas enamoradas descubren rasgos de amor en otros y se les hace fácil identificar quienes lo están aún sin que se toque el tema.
Ver la felicidad de otros, debería ponerme contenta por ellos, y lo estoy, sólo que no es suficiente como para sentirme contenta por mí y no puedo evitar pensar en todo eso que ya jamás viviré.
Que horror, se me está corriendo el maquillaje. No quiero llorar!!!!
Pero no puedo evitarlo, llevo los sentimientos aún a flor de piel.
Deberían inventarse los maquillajes a prueba de lágrimas, la máscara de pestañas waterproof, no es suficiente.
Lo sé. Debo ser fuerte, sobre ponerme, confiar más en mí, en mis propias capacidades, enfocarme en lo que quiero de la vida, respirar profundo y aprender a vivir sin esas posibilidades que se esfumaron como el humo por un respiradero.
Lo sé, lo sé. Soy consiente que por más que quiera creer que estoy bien, no lo estoy. Y es natural, aún estoy en el proceso de duelo.
No me siento de ánimo para fiestas, pero también sé que me hará bien cambiar de aire, ver caras que hace tiempo no veo, conversar, distraerme, poner mis ideas  al servicio de simplemente permitirme pasarlo bien por un rato, no hay nada de malo en eso.
Hace tiempo que no me pintaba las uñas, y no recordaba lo fregado que es para que queden bien.
Me acordé de los consejos de mi personal couch, -"píntate las uñas de un rojo bonito"-.
Me veo como mujer grande pero aún siento que me falta mucho para serlo.
En qué va?
Tengo la edad, pero no me siento aún dueña de mí misma.
Y hasta que no me sienta dueña de mi propia vida, quiero estar sola.