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martes, 29 de noviembre de 2011

Los hilos de la Vida.

Dichato.
Es curioso como se tejen los hilos de la vida.
El domingo hacía un día semi despejado, con un vientecillo fresco que sin chaleco daba un poco de frío. 
Para acortar decidimos salir, ir a la playa, de septiembre que no íbamos. 
Dichato está en reparaciones post terremoto, por las obras los  ingenieros a cargo tienen cortado el transito por la costanera y crearon ingeniosamente laberínticos desvíos que van y vienen por las callejuelas del pueblo aún sin pavimentar. (Y nada más ni nada menos que a comienzos de la temporada estival, jajajajaj, tenía razón, This is Chile, realmente.)

Paciencia, ya volverá a la normalidad.

La cuestión es que Dichato post terremoto y tzunami es un desastre, pero ya algo remonta con la recuperación con infraestructura de emergencia y nuevas ubicaciones de los restaurantes más tradicionales. Lo que ya es algo más alentador. Lo demás será cuestión de tiempo y paciencia para ver una nueva costanera con un malecón decente, una zona de mitigación y vuelva a tomar la forma de balneario pequeño y provinciano, muy penquista, en que es posible encontrar a los conocidos de siempre que buscan pasar un buen rato al aire libre, tomar sol, y salir un poco de la rutina.


Dichato, un despelote, por el momento.
Como no estaba muy acogedora la playa, con el despelote reinante decidimos irnos a Coliumo, que es otro sector y que viene quedando en el extremo sur oeste de la pequeña bahía, ahí hay casas de veraneo muy lindas, aunque la extensión de la playa es mucho menor, por la cantidad de rocas y a la vuelta del balneario está lo que era la caleta, antes del tzunami. 
Hay una parte en la ruta en que se llega a una bifurcación, una que da por un camino de tierra y que da a  la caleta y otro de asfalto que sigue hacia arriba, sin saber seguimos por ése.
De todos modos al infinito no podía llegar porque tarde o temprano llegaríamos al mar, jjejejejee.
Por un camino flanqueado de eucaliptos que sube y serpentea por una cuesta sin saber hacia dónde realmente íbamos a ir a dar, atentos a cualquier letrerito que indicara algo, nos fijamos en un pequeño cartel que decía: "PUNTA DE TALCA. ONCES FAMILIARES." -Ya, a la vuelta vamos a  pasar, a ver qué habrá de rico para comer.-
Al llegar al bajo de Coliumo, habían más automóviles que espacios libres para estacionar, así que media vuelta y nos fuimos, de camino de regreso nos entramos por donde el pequeño y prometedor cartelito indicaba sin decir cuántos kilómetros hacia dentro, porque no se veía nada que indicara que por ahí hubiese un lugar que se asemejara a un restaurante o algo similar, pero por entre unas ramas de cipreses se vislumbraba otro letrero,esta vez más grande que indicaba la carta: té, café, café helados, tortas, küchenes.
Entramos a lo que parecía una casa particular con muchas flores de colores y plantas muy lindas.
Salió un señor ya de edad a darnos la bienvenida e indicarnos por dónde era la entrada semi perdida entre unos macisos de lavandas aún en brotes. La casa estilo mediterraneo recibe con un fresco estilo ortodoxo y una vista maravillosa hacia el mar.





La casa restaurante porque eso es, una casa pero aunque no sea para alojar, recibe a sus visitantes con la sorpresiva vista privilegiada y maravillosa, es  sólo restaurante pero  en que uno se puede sentir como en casa porque tiene un living al estilo árabe donde después de almuerzo, comida sencilla, sana y natural, como reinetas, congrios colorados a la plancha y verduras  alguna salsa pero liviana, se puede pasar a tomar el café y seguir conversando sentada en un lindo sofá tonos tierra ( sin mancharlo eso sì, jejejeje), luego salir a recorrer los alrededores, hacer hora hasta la hora del té y pedirse unos trocitos de küchen de fresas, cerezas, pie de limón o si hay tortas bueno, tortas con té,café, café o chocolate helado.
La idea es pasarse todo el día ahì porque el paisaje lo amerita, ver el atardecer desde esa altura, ver cómo el sol se oculta tras la gran línea del horizonte, disfrutar de los colores que deben poder apreciarse. Que maravilla, deberé volver algún día para ver el atardecer desde aquel balcòn.






Bueno, al comienzo decía que lo curioso es cómo se entretejen los hilos de la vida porque estuvimos conversando con la dueña, la señora Magaly, muy simpática, madre de un muralista que vive en Francia pero que ha vivido mucho tiempo en Medio Oriente y que fue él quien diseñó la estructura de la casa-restaurante,  la decoró a su antojo y gusto, además pintó el mural de la entrada.
Lo curioso es que en parte de la conversación salió el comentario que si en el menú de los almuerzos no habían pastas porque ya habíamos comido mucha porque veníamos llegando de Capitán Pastene, y la señora Magaly hacía años que quería ir para allá, pero por una cosa u otra siempre postergaba su viaje. Le caímos del cielo, le di los datos que tenía de la señora de la pensión en la que estuvimos los últimos tres días porque las cabañas era un poquito mucho en términos pecunarios, así que ahí sólo nos quedamos un par de días, pero muy bonitas y cómodas, la pensión también era bastante buena, muy limpia y también cómoda, con baño exclusivo y todo. 
Bueno, la cuestión es que ya con un dato concreto de donde llegar con teléfono, dirección y explicación de cómo llegar, esta señora estaba más decidida que nunca a ir, más aún sabiendo por nosotros a dónde ir a comer, y quedó entusiasmadísima, así que espero que no haya perdido el papelito con los datos de la señora de la pensión para que pueda darse el gustito de ir, luego de tantos años queriendo conocer por aquellos lares.
Lo que me llama la atención es cómo se dan las cosas a veces, qué posibilidades había que fuéramos a dar a ese lugar maravilloso que ella tiene ahí, y que ella quisiera hacer un viaje a un lugar a donde nosotros ya habíamos estado y conversáramos sobre el tema y que a ella le sirviera para darse cuenta que si quería ir sola lo podía hacer igual, era cuestión de tomar un bus de Concepción a Angol y en Angol tomar otro a Capitán Pastene, se demorá sólo que se tenga que demorar y llegará de todos modos.
Ojalá que pueda ir, así se cumpliría el ciclo del por qué ese día llegamos a Punta de Talca, que no es Punta de Parra ni Punta de Tralca.

viernes, 25 de noviembre de 2011

This is Chile.

Me acordé de un breve diálogo en Diamantes de Sangre en que el bartender le dice a Di Caprio:- "This is Africa", de acá Dios se fue hace mucho- o algo así, ya no recuerdo la cita exacta, como la vi con subtítulos recuerdo así más  o menos el trozo del texto, jjejeje.
Bueno, guardando las proporciones, Chile no es África y espero que nunca llegue a ser como es la vida allá.
Pero sí es Chile, es decir un país término medio, donde todo es a la birulí, donde lo que un día se construye para apaliar una emergencia tiende a quedarse como estable para siempre. Donde se dice que no hay corrupción en los organismos públicos, pero sin embargo funciona el pituto (enchufe) y compadrazgo, por recomendación de un amigo del amigo o el pariente, y se saca la vuelta lo que más se pueda entre limaduras de uña y cafecitos, llamadas a la nana para saber de los niños, y saber las últimas noticias entre el jefe y la nueva queridita de la recepción. 
No sé cómo el país funciona, pero funciona finalmente.
Lo digo porque recién ayer recibí la respuesta del Sernatur con el link informativo que les había pedido me enviaran con lugares donde comer y alojarse en Capitán Pastene, y ya había regresado el lunes, jajajjaja.  Menos mal que no era de vida o muerte la información porque me habría muerto esperando por la respuesta. Esto es Chile.
Una prima de mi mamá que estaba enferma y que estuvo internada en una clínica privada le tomaron una scanner para diagnosticar qué era lo que tenía y los resultados llegaron a la semana después de su fallecimiento. 
En todas partes se cuecen habas, no es un defecto sólo de los organismos públicos dependientes del Estado, en el ámbito privado también se da la lentitud y la desidia de no hacer bien la pega, de no hacer con presteza y diligencia lo que se debe hacer y hacer bien las cosas porque así se deben hacer, lo que implica una ética a todas luces ausente en la mayoría de la gente que tiene a su cargo una labor que realizar.
Y me pregunto de dónde viene esa negligencia?
Qué hay detrás de cada fallo humano?
Obvio, un humano.
El humano es imperfecto casi por definición, y que reciba dinero por lo que hace no le hace ser más fijado ni exigente consigo mismo.
Si analizamos la cuestión del trabajo desde un punto de vista sociológico o antropológico, se trata de un asunto considerable tal vez como un mal necesario. 
Es muy poca la gente que tiene la fortuna de ganarse el pan con el sudor de su frente pero que no transpira porque lo que hace le gusta, le llena el espíritu, y más encima gana dinero con lo que hace. Entonces, no hay agotamiento, no hay tedio, no hay tensiones, no hay esa cosa que desequilibra el espíritu de querer hacer otra cosa o de estar en otro sitio y no poder porque se está casi atado de pies y manos por obligaciones y compromisos, léase cuentas, deudas a pagar a fin de mes, y tener como solventar las necesidades cotidianas de alimentación, salud, transporte y educación y/o vestuario.
Ser esclavo de las necesidades, ser esclavo del trabajo y las obligaciones( eso, sin contar los vicios). 
Se es esclavo en muchos aspectos en esta vida moderna en que se supone la esclavitud está abolida legalmente desde hace mucho pero que en la práctica se sigue dando de un modo u otro con maratónicas jornadas de trabajo, en que ya no hay un capataz amenazando con un látigo, pero sí un supervisor con el contrato en la mano( y eso, con suerte si de por medio existe un contrato aunque sea sólo por un año) que si no se rinde la cuota fijada del mes, hay un tropel esperando en la puerta por el puesto así que si no te gusta te puedes ir, habrán 50 candidatos esperando ocupar tu lugar. Pensar en vacaciones, en pedir una aumento o siquiera sacar licencia médica, o exigir un contrato justo e indefinido, se hace muy difícil porque el sartén no lo tiene el trabajador, menos aún con la crisis que ya está ad-portas.
Y el gobierno quiere aumentar los impuestos a las industrias para parchar el presupuesto en Educación del próximo año. 
Si los señores empresarios accedieran  a pagar impuestos más altos, de dónde creerá el gobierno que irán a salir los ceritos de más que recaudará Impuestos Internos?
A caso piensan que los dueños se sacarán plata del bolsillo pensando en le futuro de Chile???   jajjajjaa!!!
Qué ingenuos!!!
Es obvio que habrá recortes en los sueldos de los trabajadores, y en las contrataciones, se reducirá la cantidad de mano de obra, se redoblarán los turnos y recargarán las responsabilidades, la pega de dos la hará uno. Es simple, el sartén lo tienen los empresarios por el mango.
Al final no importa que la educación sea gratis al final, habrá menos gente con tiempo para educarse, porque tendrán que salir a buscarse la vida porque es muy posible que aumente la cesantía, y que de cada 10 jefes de hogar, 5 estén sin trabajo.
En los periodos de crisis la gente de a pié nunca gana.
Pero mientras haya vida habrán cierto tipo de necesidades que siempre necesitarán ser cubiertas. Ahí está la clave  para darle un golpe de timón a la vida y saber agarrar el viento por la popa.
Crisis, en japonés se traduce como oportunidad. 
A pensar, cierto?
Y como this is Chile, nunca las cosas son tan tremendas, siempre hay un modo de salir a delante, de enfrentar las viscisitudes poniéndole el pecho a las balas sin rendirse, para eso están los compadres, el amigo del amigo, el pariente que consigue hacer el favor y saltarse el trámite burocrático y apurar la causa.
La cuestión es que por el camino se arregla la carga, y que nadie pase hambre.
Por eso el país funciona, a veces a media máquina, lento, lentísimo  para mi gusto,  pero lo que importa finalmente es que funcione.
Por eso vivir en Chile toda mi vida me ha hecho pensar que todo puede fallar a último momento, que para planificar algo se necesita a lo menos salir con dos horas de anticipación para llegar recién a la hora, que si pensaba llevar uno de algo, es mejor llevar dos, y nunca dar nada por perdido antes de no haber hecho todos los intentos, que a veces lo que parece imposible, al final se logra igual y  la cuestión resulta, nadie sabe cómo, pero todo sale bien, o al menos mejor de lo que se esperaba.
Así es la vida en Chile, las cosas nunca son como parecen ni como deberían ser, simplemente son como son, para bien o para mal.
Pero es mi país y lo quiero, con todas sus virtudes y defectos, porque es mi País.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

De regreso.

Fotografía del recuerdo de la vida de los colonos italianos en la zona.
De vuelta a la vida del mundo, recién regreso de un viaje de cinco días por una zona particular de mi país donde se da un extraña mezcla de mapuche, español, alemán e italiano, donde los cerros tocan el cielo cargado de nubes y electricidad, donde  la explotación forestal  mutó los campos trigueros y ganaderos para siempre.


Ruta antes de llegar a Lumaco.

Camino Las rosas, entre Lumaco y Los Sauces.
Me refiero a Lumaco, Capitán Pastene, Purén. Localidades de la novena región, ubicadas al norte de Temuco, hacia el oeste de la carretera 5Sur, a los pies de la parte trasera de la cordillera de la costa. El camino de acceso se hace por una ruta que la construyó la Mininco de uso casi exclusivo para los camiones que entran y salen cargados de madera. Hay partes en que los cerros se nota que han sido recientemente desmantelados de pinos y eucaliptus a juzgar por los restos de corteza tirados por dondequier, y por otras partes los pinitos nuevos están recién agarrando forma. Al menos los planes de reforestación funcionan, hasta que estén listos para explotar y dejar los cerros pelados, otra vez y así hasta el fin de los días.
Prociutto Montecorone
Capitán Pastne es una localidad dependiente de la comuna de Lumaco y recibe aportes de la región de Emilia Romagna, directamente de Italia, porque es reconocida como patrimonio cultural de la emigriazione italiana del año 1904 y en honor a esos ciudadanos italianos que se vinieron de aquella región a colonizar estas tierras donde no había nada, donde todo hubo que llegar  a hacerlo a pulmón. Los descendientes de italianos tienen ciertas facilidades de becas e intercambios, y los empresarios reciben ciertos beneficios para apoyarles en sus emprendimientos. Esto hace que  Capitán Pastene sea un asentamiento pujante que pretende forjarse un nombre propio a nivel nacional en base a su tradición culinaria de pastas y jamones, que ya está comenzando a hacerse de prestigio por la alta calidad de sus productos.
Plaza de Capitán Pastene.
Casa típica de Capitán Pastene.
Los pasteninos están conscientes del potencial turístico de la zona, así como también saben que sin tener cerca lagos, lagunas o costa, entonces potencian lo que tienen, el carácter hospitalario de su gente, la tradición de la buena mesa, la tranquilidad con que transcurre la vida en el pueblo en que se puede dejar el auto con las ventanas abiertas y las llaves puestas y nada extraño ocurre, donde se vive en completa calma y relajo, donde la gente se conoce y se saluda amablemente. La dotación policial es la mínima necesaria.
Hay posta, tienen escuela y la iglesia frente a una plaza muy bonita. Destaca la arquitectura en madera de las casas del tiempo de los nonos, caserones que ya se vienen abajo pero que resistieron el terremoto de febrero del 2010, como también el del '60 y anteriormente el del '39.
Cabañas y ristorante L'Emiliano.



Hay una casa muy grande y bonita que están restaurando para convertirla en hotel porque en realidad no hay mucho donde elegir para quedarse.
Hay hospedaje para trabajadores forestales y obreros, pero para la gente profesional o turistas, muy poco.
Sin embargo hay unas cabañas muy cómodas y bonitas, con servicio de mucama y con el ristorante a unos pasos por un corredor que circula un jardín con piscina. Llama la atención la decoración con instrumentos  musicales que trajeron los colonos consigo, las fotos en blanco y negro testimonian a los dueños de tubas, trombones, trompetas y saxos que cuelgan de los muros del comedor del ristorante familiar y cálido ambiente de L'Emiliano, atendido por sus dueños. Personas muy simpáticas.



Plaza de Lumaco.
Lumaco, es un pueblo que me pasó sin pena ni gloria, tiene una plaza que es como un recorte de calle con diseño moderno que nada guarda relación a lo que debió ser la plaza de un pueblo con tradición histórica y cultural del mestizaje mapuche español. Esperaba ver una plaza con árboles con gruesos troncos que hubiesen sido testigos de batallas por la pacificación de la Araucanía, sin embargo me encuentro con una plazoleta de cemento y en un monolito una placa recordatoria del MOP que databa recién del 2008, por eso los arbolitos esmirriados de la plaza aún no dan ni sombra.
Sólo un lugar donde comer, se come barato y abundante en El Chilenazo, un restaurante familiar atendido por sus dueños, una familia a todas luces mapuche, pero ofrecen comida criolla, nada típico como pudo haber sido esperable.
Así crecen los pueblos mestizos, perdiendo su identidad cultural, sin carácter, sin personalidad, en vez de potenciar precisamente ese valor tal como lo hacen en Capitán Pastene que busca posicionarse con identidad propia, orgullosos de su tradición e historia.
En Purén, hay más vida y actividad comercial. Cuentan con un museo histórico a cargo de la Municipalidad al lado de una réplica a escala natural del fuerte original que está ubicado sobre la cumbre de un pequeño cerro desde cuyas atalayas se puede observar por los cuatro costado el pueblo completo, la ubicación es evidentemente estratégica.
En el centro de la ciudad, hay pocas partes donde comer, está el restaurante de un hotel, a las afueras existen unas cabañas, pero en el centro mismo, sólo comida rápida frente a la plaza, pero a una calle del costado de la plaza hay una bar restaurante, The Crow, donde la comida es de casa, sin muchas pretensiones, pero a buen precio es posible comer  contundente y bien. Las personas muy gentiles y sociables.
En la calle Tromén, está la señora Margarita, que hace mermeladas, licores, hongos en conservas y provee a los restaurantes gourmet de los hoteles Pucón y Huillo-Huillo con sus mermeladas exóticas como la  de merkén.
Por otra calle, está el señor Sáez que es productor de Fois Grass, y trutos de pato acaramelados a las finas hierbas, una pequeña delicattessen imperdible. No se puede pasar a Purén  y no pasarle a saludar y ver si le queda fois grass para la venta.  Precios moderados.
El viaje en sí, estuvo muy tranquilo, no hubo problemas.
Es lo bueno de recorrer Chile que donde se vaya es fácil ir porque si no se sabe el camino se puede preguntar, no hay problemas de dialectos, ni resquemores raciales, ni religiosos. No, acá todos somos chilenos y con una sonrisa y buena educación es posible llegar a un pueblo que no aparece ni en el mapa.
Fueron días en familia muy agradables.
Conocimos a personas muy interesantes.
Jamones y Coppa. Don Primo

Quizás en otro post añada más información, sobre todo de otros ristorantes que me faltaron mencionar, como el de Anita Covili y Don Primo, el primero destacable por sus pastas y el segundo por sus jamones, longanizas y coppa, unos lomos vetados de cerdo ahumados al natural , a demás de quesos de manofactura casera muy sabrosos.
                                                                                                                                     









Creo que sería buen negocio convertir mi blog  en una  guía gastronómica de lugares poco convencionales, alternativos a lo usual, jejjejeje. Lo pensaré.

Ristorante y Trattoria Anita Covili,. En la foto la chef Anita Covili.

Ristorante con venta de conservas de frutas al jugo y changles en aceite, y pastas, también tienen fetuccini con tinta de calamar.




Raviolones de chocolate y panzzoti en salsa de avellanas donde Anita Covili.

jueves, 10 de noviembre de 2011

No sé por qué.

Por qué el verde se relaciona con la esperanza?
Debe ser porque el color de las hojas en las plantas, de los árboles, de la hierba en los campos es verde, que luego de los colores cafesosos y grises del invierno, en primavera todo reverdece y se llena de colores otra vez el paisaje con las flores que brotan y que en verano se convertirán, a veces, en frutos. Y el ciclo de la vida vuelve a empezar. Seguro que es por eso que el verde ha quedado asociado con esperanza.
Este es el tiempo de la cosecha de las olivas, no sé por qué me acordé.
Son recuerdos que me provocan ganas de llorar.
El año pasado en esta misma época, mi vida era otra. Me sentía optimista, llena de ilusiones, caminaba de paseo por la orilla del Nahuelhuapi con la mente puesta como si llevara una conversación con alguien a mi lado, caminando conmigo de la mano, contándole hasta cómo sabía el helado de chocolate blanco.
No sé, fue otra, época, otra vida, otra Yo.
Cómo pude sentirme tan feliz sólo por una ilusión?
Cómo pude ser tan tonta y creérmela?
Hace sólo un año y ya me parece que ha pasado toda una vida. Miro hacia atrás en los recuerdos y me parecen tan lejanos como absurdos.
Que se me olvida que se trata de mí, y que nací bajo el peso implacable de la realidad. Nunca podré escapar a eso. Se me olvida que los sueños no son para mí.
No sé, hoy ha sido un día triste, no sé por qué. Afuera hace un día lindo, mi jardín está en verde a full, las rosas florecidas en sus colores más fuertes, el ramaje de las plantas está vigoroso y brillante.
La vida bulle allá afuera, pero no sé por qué no me siento parte de esa vitalidad.
Podría saltar en un pata de felicidad porque todo está bien, pero no sé por qué pero no me siento feliz.
Qué me pasa, qué está mal conmigo que no soy capaz de sentirme feliz por lo que tengo, porque después de todo, está todo normal, todo está tranquilo, todos, a  mi alrededor, están bien.
Pero es esa sensación odiosa de inconformidad, de pesadez, de cansancio, de desidia, de querer mandarlo todo al carajo y que no me importe nada.
No sé, es una sensación que sé no es buena, que no debería sentirla. Que debo sacudírmela de encima porque no es sano lo que estoy sintiendo.
No sé si quiero la vida que se bosqueja ante mi horizonte. La veo y no sé si tengo los cojones necesarios para vivirla.
Debería hacer mi vida, y cuando me sienta lista, que ya vengo de vuelta, recién ahí, sentarme ante la mesa de hacer planos, pero ya es tarde. Los planos ya están discutidos, el proyecto ya está en marcha, pero no estoy segura si resultará, si la construcción será posible, y no se derrumbará ante el más mínimo movimiento telúrico.
Supongo que todo irá en mi fortaleza, pero si el simple recuerdo de un breve tiempo de mi vida me descompuso el día y me sentí demolida otra vez, qué más sería dejar atrás mi vida entera por seguir un camino nuevo.