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domingo, 4 de marzo de 2012

Árboles.

El otro día caminando por la calle, noté que un árbol, una acacia, a la orilla de la vereda ya no estaba. Alguien le había talado desde casi su base y pensé por qué lo cortaron tan de abajo cuando al menos podrían haber dejado un tronquito más alto como para sentarse a tomar la fresca por la tarde, jjejeje.
Y ahora que lo recuerdo, lo relaciono con otras cosas en la vida y pienso. 
Cuántas veces he talado mis propios árboles, cuántas veces han vuelto a crecer.
De un tronco cortado nacen retoños que con el tiempo cobran fuerza y se transforman en nuevos árboles, llenos de vida otra vez.
De frondoso y hermoso follaje, aportando oxigeno a la vida, dando amparo a  los nidos de pájaros, regalando sombra ante el sol inclemente a los transeúntes. 
Lo mismo siento que me pasa.
Acabo de talar un árbol en mi vida, ya no era lo que fue desde un principio. Ya le había entrado una plaga al tronco que le estaba carcomiendo la madera por dentro. Sus ramaje ya no lucía todo lo brillante y turgente que al inicio. Había algo mustio y triste en su aspecto. Se estaba secando de a poco, y ni toda el agua ni abonos del mundo le volverían a revivir la fuerza y energía con que se irguió desde que fue plantado. 
Era un árbol que prometía mucho, que de haber sido bien cuidado habría tenido un aspecto maravilloso.
Pero algo sucedió en el intermedio. Algo que hizo que todo cambiase para siempre.
El pobre árbol ya no tenía remedio, no había cura para su plaga y a nadie le importó realmente rescatarle, porque la fe en el futuro de lo que ese árbol podía significar, se perdió en algún sitio entre el pasado y el presente.
Cortarlo o arrancarlo de raíz? Ese es el dilema, al parecer.
De momento quedó talado desde casi su base. Que sea arrancado de raíz es sólo cuestión de tiempo.
Mientras el olvido definitivo hace su efecto.
Llegará un día en que vuelva a pasar por ahí y ni siquiera recuerde que en ese lugar, antes, hubo un árbol.
Árboles, en la vida habrán tantos como los segundos en las horas  de los días  por el resto de la vida.
Si cada sueño es un árbol. Cuántos árboles seguiremos talando? Cuántos volverán a germinar?
 

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