Páginas

domingo, 1 de mayo de 2011

Salir de la berma.

A propósito de mis recientes encuentros con temas que se han ido ramificado como dendritas, sin querer.
Una cosa me ha llevado a otra. No sé si las casualidades existen.
Recapitularé:
En CNN en español, había un reportaje a un español que de nombre me era familiar, Eduard Punset, porque alguien de mi Face lo seguía, y aparecía sugerida con frecuencia su foto a un costado de mis cosas. Nunca le di importancia, básicamente porque ignoraba de quién se trataba realmente. Y no fue hasta que vi la nota en CNN que descubrí quién es y de sus denodados esfuerzos por intentar  cambiar la educación en su país, para hacer de los estudiantes personas aptas para el trabajo productivo, valiéndose para ello del uso de estrategias provenientes de los planteamientos de la Inteligencia Emocional combinandolos con métodos para desarrollar la concentración del educando y así lograr un aprendizaje eficiente apoyado en la utilización de tecnología. Vale decir: lograr producir individuos psicológicamente aptos para desempeñarse en cualquier ámbito laboral.
En fin, el tema me interesó, decidí buscar más información, y seguirle de cerca, aún cuándo no estoy de acuerdo con absolutamente  todo, pero me engancharon algunas ideas que me parecen rescatables.
Me gustó eso de desarrollar la sabiduría para lograr una vida equilibrada y por lo tanto feliz.
Punset no está descubriendo América, sólo ha ordenado y puesto en contexto conocimientos de diversas disciplinas y ha hecho una especie de emplasto balsámico para intentar dar solución a la necesidad de saber cómo es que funcionan las cosas.  Me extraña que ya estas ideas no hayan sido aplicadas antes por los grandes metodólogos. Como él las plantea, hasta me parecen de perogrullo. Son cosas que si se piensan un poco resultan como tan obvias, pero al parecer nadie había hecho la combinatoria necesaria para llegar a semejantes conclusiones. 
Bien, por Punset, que ha dado en el clavo, aparentemente.
Fue en su blog que apareció la propaganda del traile de "Born to be wild", y de ahí partió todo.
Es que está todo relacionado.
Una cosa parece no poder ir sin la otra. 
Es decir, para conocer a los seres humanos, para poder idear estrategias de aprendizajes efectivas, sean los objetivos que sean se quieran alcanzar, se les debe conocer, y entender cómo son los procesos psicológicos o cognitivos para que este aprendizaje pueda ser llevado a cabo. Entonces encontré la "Teoría de la Mente", que intenta explicar los procesos cognitivos de la mente humana, basándose en el estudio del comportamiento de niños pequeños.
Es toda una teoría, que según lo que entendí,  podría resumirse en una idea básica que es: que  la diferencia entre hombres y animales está dada por la condición del hombre para entender las necesidades de los demás, porque sólo el ser humano podría ser capaz de interpretar lo que los demás quieren, saben, piensa o sienten, no así los animales.
Y yo me pregunto, y qué pasa con las personas a las que no les importan los sentimientos, o pensamientos de los demás, que son tan egoístas que son incapaces de ponerse en los zapatos de alguien más, acaso son menos evolucionados que un mono?
Y quién dijo que los animales no saben interpretar lo que sienten los demás?
(Creo que mi perro me entiende más a mí, de lo que yo lo entiendo a él, a veces. De hecho, él entiende mi voz y yo no siempre sus ladridos).
Recuerdo que hace años, ya no guardo muy precisamente los datos en mi memoria, pero sí me acuerdo de un estudio comparativo sobre inteligencia realizado con el fin de medir la capacidad mental de un orangután. Para lograrlo, evaluaron el comportamiento de niños pequeños y descubrieron que un orangután adulto podía ser más inteligente que un ser humano de cuatro años. 
Me di cuenta que puedo unir los dos mundos: la pedagogía, que es mi campo, aunque no lo ejerza por el momento, pero que mientras estudiaba, siempre me gustó más la idea de investigar para crear estrategias de cómo hacer que los cabezas duras aprendan igual a los que se les hace fácil entenderlo todo.  Quería crear un método para cada tipo de personalidad. Mi teoría es que alguien con habilidades marcadamente hacia la ciencia o los números no aprende igual lenguaje que alguien que posee el gusto por el área humanista.
La idea sería, enseñar de acuerdo a como cada cual aprende mejor.
También, aprender a aprender, pues los contenidos están al alcance de la mano.  Enseñarles a desarrollar el criterio,  a vivir civilizadamente, inculcarles valores éticos sociales, a ser buenas personas.
Cuando digo "dos mundos", me refiero, aponer en práctica las cosas que ya sé con mi interés por trabajar con primates de un modo que me permita llegar a entender más los procesos mentales, para desarrollar estrategias de aprendizajes aplicadas a los nuevos requerimientos de la educación moderna. Porque entendamos una cosa, los niños de ahora, ya no son los mismos de hace veinte años atrás, y aún los métodos no han evolucionado del todo. Haber introducido computadores a las clases, no ha hecho que salgan más adaptados ni más cultos, ni tampoco mejores personas. Hay que seguir trabajando para perfeccionar el modelo, sin duda. Pero hay que idear un modelo que permita la libertad de elegir qué tipo de individuo social se quiere ser, de acuerdo a las propias capacidades e interese, no que los límites sean impuestos por factores externos como la condición social y económica, o los prejuicios materialistas.
También entendí las contrariedades y paradojas de quienes trabajan, que no son felices, porque básicamente, no se sienten libres, pero sin embargo, si no trabajaran tampoco se sentirían felices, por mucha libertad que dispusieran. Cómo se entiende?
Si tan sólo pudiese trabajar, al aire libre, haciendo algo que me resulte muy gratificante de realizar, creo que lograría el ansiado equilibrio del que hablan Punset y Mihaly Csikszentmihalyi.



Me pregunto, si las dendritas del destino están preparando mi camino.
Primero la información apropiada para orientar mi brújula, y ya iré viendo cómo se van despejando los obstáculos que no estén en mi poder ir eliminando.
Cómo sea, creo que ya falta poco para salir de la berma y retomar la ruta.

1 comentario:

  1. Pienso que los niños, al igual que los animales, aprenden por imitación; de nada vale enseñarles unas cosas si en la realidad les mostramos otras.

    Saludos.

    ResponderEliminar